¿Antiturismo o antiderechismo?
La izquierda, el ecologismo y el nacionalismo insulares están preparando juntos su tradicional rabieta preelectoral cuando todas las encuestas les pintan un panorama color de hormiga tostada
Vicenç Vidal durante la concentración para reclamar la libertad de las activistas detenidas frente a los juzgados de Vía Alemania este miércoles EUROPA PRESS 15/7/2026
Las movilizaciones de grupos de izquierdas, nacionalistas y ecologistas con el pretexto de la masificación turística, supuestamente favorecida por la normativa del Govern de Prohens, plantean importantes dudas sobre la autenticidad de sus planteamientos y apuntan sospechas claras de impostura y frustración política.
Es algo evidente que los ciudadanos debemos respetar la libertad de expresión, y también que los grupos políticos y sociales tienen perfecto derecho a manifestarse por la causa legítima que consideren oportuna. Pero algunos elementos aquí concurrentes chocan con el libre ejercicio constitucional de ciertos derechos y libertades. Como, por ejemplo, la instigación expresa a vandalizar inmobiliarias y otros negocios turísticos, o las instrucciones para grabar los actos y evitar ser identificados por las fuerzas de seguridad. ¿Consideran estos energúmenos una actividad lícita ejercitar derechos constitucionales promoviendo actos ilícitos? ¿Están pidiendo el apoyo de los ciudadanos para cometer ilegalidades?
Otros elementos concurrentes corroboran las sospechas de impostura. Por ejemplo, que la actual normativa del Govern del PP no ha modificado en nada las normas preexistentes de la etapa de Armengol que pudieran legalmente interpretarse como favorecedoras del desarrollismo turístico. Por ello, cabe hacerse algunas preguntas realmente comprometidas: ¿Qué hicieron Armengol, Negueruela, Cladera, Rosario Sánchez o Hila para frenar la oferta ilegal, limitar las plazas turísticas o perseguir los alquileres masivos? ¿Qué especial protección de zonas como Es Trenc —lugar de la reciente manifestación— fue promovida por la izquierda que la derecha haya modificado?
¿Qué normativa turística desarrollista se ha aprobado durante el mandato de Prohens? ¿Cuántas protestas hizo la izquierda ante la pasividad de sus gobernantes durante las pasadas legislaturas? No hay respuestas, Señoría.
La incompetencia gestora de la izquierda, el ecologismo y el nacionalismo (dos legislaturas de parálisis y descontrol absoluto) no puede borrarse fácilmente con manifestaciones cumbayá o advertencias de acciones amenazantes. Aunque sus líderes continúen convencidos de perorar para fanáticos lobotomizados, odiadores compulsivos de la derecha o tipos con la retentiva mental de una ameba. Porque la hemeroteca y la memoria de los baleares se muestran implacables con la inexistente política turística de los recientes Pactes de Progrés (Pactos de Progreso). Cuyo principal cerebro gris en esta materia —ese tipo agrio añorado por nadie— habrá pasado a la historia por sus malos modos habituales, su conocido carácter amenazante y su sideral incompetencia gestora. Qué fácil resulta manifestarse, protestar o amenazar, y qué difícil es trabajar, tener conocimiento profundo de las materias y gestionar bien los asuntos públicos.
Ni los ciudadanos -ni las fuerzas del orden- les vamos a tolerar sus amenazas y escraches, ni tampoco les vamos a consentir que nos sigan tomando por idiotas
El resumen de todo lo anterior es que la izquierda, el ecologismo y el nacionalismo insulares están preparando juntos su tradicional rabieta preelectoral cuando todas las encuestas les pintan un panorama color de hormiga tostada. Ni presentando caras nuevas -avaladas por otras viejunas- se van a librar de un más que previsible descalabro electoral. Y eso explica su evidente frustración.
Sabiendo como sabemos que no se trata de una movilización contra la masificación turística actual, sino de la recurrente rabieta infantil porque no van a poder desbancar a la derecha en los próximos procesos electorales, que se manifiesten donde les dé la gana, pero que apunten con tinta roja dos clarísimas advertencias: ni los ciudadanos -ni las fuerzas del orden- les vamos a tolerar sus amenazas y escraches, ni tampoco les vamos a consentir que nos sigan tomando por idiotas.
Si pretenden hacer algo diferente con el modelo turístico balear, que ganen las elecciones y lo hagan. Difícil lo tienen con su falta de renovación de caras, ideas y mensajes, y con la ausencia de tirón que muestran sus candidatos. Y si no, a menjar morena… Pero siempre dentro de la legalidad. O pagando duramente las consecuencias.