Las detenidas, en la noche de los ataques
Mallorca
'Judíos' y estrellas de David: las familias de las activistas antiturismo denuncian pintadas antisemitas en su casa
Ambas fueron detenidas por vandalizar cinco inmobiliarias en Santa Maria (Mallorca) y la izquierda balear las jalea mientras piden explicaciones a Marlaska
El entorno de las dos detenidas por vandalizar cinco inmobiliarias de Santa Maria del Camí (Mallorca) ha denunciado la aparición de pintadas de carácter antisemita en dos casas con las que mantienen algún tipo de vinculación. Las fachadas amanecieron este domingo con Estrellas de David, la palabra «Judíos» y un intento de simbología nazi, unos hechos que ya han sido puestos en conocimiento de la Policía Local de Santa Maria para que investigue quién está detrás de estos actos. De hecho, las familias han decidido presentar una denuncia aunque el abogado de las jóvenes, Josep de Luis, ha explicado que el entorno no interpreta estos hechos como un ataque dirigido específicamente contra ellas, al considerar que «no tendría razón de ser». No obstante, sí entiende que el contenido de los mensajes permite apuntar a una motivación ideológica y no descarta que los responsables puedan estar vinculados a la ultraderecha con la intención de lanzar un mensaje de odio.
El episodio se produce apenas unos días después de la detención de las dos activistas el pasado 15 de julio por la Guardia Civil por arremeter contra cinco inmobiliarias de Santa Maria del Camí, justo una semana después de que la plataforma Menys Turisme, Més Vida sacase un manual para vandalizar negocios vinculados al turismo. La investigación las relaciona con una acción coordinada en la que se realizaron pintadas en los escaparates y se inutilizaron cerraduras con pegamento, causando daños en varios establecimientos del municipio.
Tras pasar a disposición judicial, la jueza acordó dejarlas en libertad mientras continúa la instrucción de la causa. Las jóvenes están imputadas por daños, un dleito contra el patrimonio y pertenencia a organización criminal, si bien el procedimiento continúa abierto y será la investigación judicial la que determine el alcance de su posible responsabilidad.
La izquierda radicalizada
Las detenciones provocaron una inmediata respuesta desde la izquierda balear, que cuestionó la actuación de la Guardia Civil y del Ministerio del Interior, mientras callaban por los daños ocasionados en dichos negocios. El diputado de Sumar-Més en el Congreso, Vicenç Vidal, acudió a la concentración de apoyo organizada a las puertas de los juzgados de Palma y registró una solicitud de comparecencia urgente del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para que explicara los motivos del operativo policial y los protocolos seguidos durante los arrestos. También solicitó la comparecencia de la secretaria de Estado de Turismo, la socialista Rosario Sánchez, al entender que el debate debía ir más allá de la actuación policial y abordar el conflicto social derivado de la turistificación.
Vidal defendió públicamente a las dos detenidas y criticó que fueran arrestadas por unas acciones que, a su juicio, se enmarcan en un contexto de protesta social. «El derecho a la protesta es un pilar básico. Lo que no puede pasar es que detengan a activistas por defender el territorio mientras los responsables de la especulación actúan con total impunidad», afirmó. En sus redes sociales fue incluso más allá y lanzó una pregunta dirigida al Gobierno: «¿Por qué defienden a las empresas que destrozan la vida de nuestros ciudadanos?».
El diputado centró sus críticas en la actuación policial y exigió explicaciones al Ministerio del Interior, sin condenar expresamente los ataques contra las inmobiliarias. Una posición que también mantuvo Més per Mallorca, formación a la que pertenece Vidal, que calificó las detenciones de «auténtica vergüenza» y denunció una supuesta persecución por motivos ideológicos.
Por su parte, el coordinador general del partido, Lluís Apesteguia, sostuvo que en casos de pintadas lo habitual sería recibir una citación judicial para declarar y no un operativo con detenciones en los domicilios, esposamiento y traslado a dependencias policiales. A su juicio, la actuación de la Guardia Civil buscaba enviar un mensaje disuasorio a quienes participan en las movilizaciones contra la turistificación y la especulación inmobiliaria.