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Iglesia

La herencia de un profesor mallorquín permitirá a Cáritas levantar viviendas para personas vulnerables

El legado de Josep Antoni Grimalt se transformará en casas, pequeñas pero seguras, para hombres, mujeres y familias, en un momento de urgencia habitacional

La última lección de Josep Antoni Grimalt no la impartió en un aula. Llegó después de su muerte. El profesor mallorquín, que dedicó buena parte de su vida a enseñar, decidió que el patrimonio reunido durante todos esos años siguiera el mismo camino que marcó su trayectoria: ayudar a los demás. Su herencia, legada a Cáritas Mallorca, permitirá impulsar en Palma el mayor proyecto residencial de la entidad para personas sin recursos, por desgracia, cada día más.

En una Mallorca donde acceder a una vivienda se ha convertido en una carrera de obstáculos incluso para quienes trabajan, su decisión adquiere una dimensión todavía mayor. El legado de un solo hombre permitirá ofrecer una nueva oportunidad a decenas de personas que hoy viven atrapadas entre habitaciones alquiladas, infraviviendas o, directamente, la calle.

Cáritas Mallorca ya trabaja en el diseño del futuro centro residencial, que seguirá el modelo de los proyectos Domus que actualmente desarrolla en Inca y Calvià, aunque con unas dimensiones considerablemente mayores. La iniciativa todavía se encuentra en una fase inicial, pero nace como respuesta a una emergencia social que no deja de agravarse.

Generosidad y creatividad al rescate de una sociedad empobrecida

«Somos conscientes de que la emergencia habitacional que vive Mallorca hace necesarios más proyectos como los que ya tenemos en Inca y Calvià», explica la directora de Cáritas Mallorca, Esther Romero, a El Debate.

El objetivo, dice no es únicamente ofrecer un lugar donde dormir. El proyecto está concebido para que las personas puedan recuperar una cierta normalidad, su intimidad, su proyecto de vida. Para ello, combinará habitaciones individuales o familiares con espacios comunes pensados para favorecer la convivencia. «Se trata de un modelo de vivienda con espacios comunes y habitaciones individuales o familiares. Esta fórmula busca ofrecer intimidad a las personas, pero también favorecer la convivencia, la corresponsabilidad en el cuidado de los espacios comunes y el apoyo mutuo. Compartir experiencias y situaciones similares ayuda a afrontar con más fuerza los nuevos retos».

La necesidad de iniciativas como esta es cada vez más aplastante. El aumento continuado del precio del alquiler, la falta de oferta residencial y el encarecimiento general del coste de la vida han hecho que personas con empleo e ingresos estables tampoco puedan acceder a una vivienda digna. «Cada vez atendemos a más personas que trabajan, que tienen ingresos, pero que aun así no pueden acceder a una vivienda. Ya no digna, vivienda, sin más. La realidad del mercado residencial está expulsando a muchas familias y eso nos obliga a reforzar nuestros recursos», señala Romero.

El futuro centro residencial estará organizado en espacios diferenciados para hombres, mujeres y familias con menores a cargo, con el objetivo de adaptar mejor la atención a las necesidades de cada persona y garantizar una convivencia adecuada.

Aprovechar un inmueble existente

La situación es de máxima urgencia, no puede extenderse interminablemente en el tiempo. por ello, el proyecto no pasa por levantar un edificio de nueva planta sino por recuperar patrimonio ya existente de la Iglesia para ponerlo al servicio de quienes más lo necesitan. «El objetivo es habilitar y acondicionar un inmueble ya existente de la Diócesis de Mallorca para convertirlo en un recurso con habitaciones para personas y familias, además de espacios comunes, siguiendo el modelo que ya desarrollamos en los proyectos Domus de Calvià e Inca».

La entidad reconoce, no obstante, que todavía será necesario recorrer un largo camino antes de ver el proyecto terminado. «No es un proyecto que vaya a ser una realidad de forma inmediata, aunque ojalá fuera así. Es un proceso lento que requiere diferentes permisos por parte de la Administración. Todavía no hay una fecha prevista para su puesta en marcha porque nos encontramos en una primera fase». Pero está en marcha. Tardará, pero verá la luz. Y ese será el legado infinito de un profesor mallorquín.