Vista aérea de Dalt Vila, el casco antiguo de la ciudad de Ibiza
La cruda realidad de vivir en Ibiza: «Es difícil tomar una cerveza sin que te claven un riñón»
Dos jóvenes ibicencos arrasan en redes al mostrar la otra cara del paraíso turístico: precios «demenciales» y una isla cada vez más volcada en el visitante
Ibiza es para millones de personas sinónimo de vacaciones, playas paradisíacas, fiesta y diversión. Pero ¿qué ocurre cuando el lugar al que medio mundo sueña con viajar es tu casa los doce meses del año?
Dos jóvenes ibicencos han puesto voz en las redes sociales a una sensación que cada vez resulta más familiar entre los residentes de la isla. @visferrer y @sofiiapaardo muestran en un vídeo publicado en Instagram la otra cara del paraíso y resumen con una frase especialmente gráfica lo que supone salir a tomar algo en plena temporada: «Es difícil tomar una cerveza sin que te claven un riñón».
El vídeo contrapone la Ibiza diseñada para satisfacer a millones de visitantes con la que viven diariamente quienes han nacido o residen en la isla.
«Ibiza es preciosa, pero cada vez se piensa más en los turistas», lamentan los jóvenes, que ponen como ejemplo las actividades organizadas específicamente para el público extranjero mientras, aseguran, existen «muy pocas actividades o iniciativas» destinadas a los residentes.
Entre ellas mencionan las proyecciones de cine que se realizan en playas como Cala Llonga dirigidas a visitantes extranjeros.
Pero el problema, sostienen, va mucho más allá del ocio. El turismo ha terminado penetrando prácticamente en cada rincón de una isla cuya imagen se ha convertido precisamente en su principal reclamo internacional.
«Hay hoteles sobre el mar que se cargan todo el paisaje», denuncian.
Precios demenciales
Y después está el bolsillo. El coste de vivir en uno de los destinos turísticos más famosos del planeta se ha convertido en uno de los grandes problemas para quienes permanecen en Ibiza cuando los turistas hacen las maletas.
«Hay que pensar más en la gente que vive aquí», reclaman los dos jóvenes. Su diagnóstico sobre la situación económica a la que se enfrentan los residentes es contundente: «Los precios de coste de vida y vivienda son demenciales».
Una realidad que convierte algo tan cotidiano como sentarse a tomar una cerveza en un pequeño lujo y que, según advierten, puede acabar provocando una paradoja difícilmente imaginable: que la isla que necesita trabajadores y residentes para sostener su gigantesca industria turística termine expulsándolos por su elevado coste de vida.
Solo para turistas
Los jóvenes no cuestionan la importancia económica de la principal industria de la isla. «Ibiza vive del turismo», reconocen. Lo que cuestionan es hasta dónde puede llegar un modelo en el que, a su juicio, las necesidades del visitante ganan cada vez más terreno frente a las de quienes viven allí durante todo el año.
Y su advertencia final dibuja una Ibiza muy diferente a la actual: «Habrá un punto en el que la gente que viva aquí se vaya y esto únicamente sea turismo».
Una frase que resume el temor que trasladan en su vídeo: que el éxito turístico de Ibiza pueda terminar convirtiéndose, precisamente, en aquello que haga cada vez más difícil vivir en ella.