Vista del eclipse desde cala d'Hort.

Vista del eclipse desde cala d'Hort.G.R.P.

Ibiza se vuelca con el eclipse: multitudes en tierra y un mar lleno de barcos para contemplar el fenómeno

Sant Antoni registró la mayor concentración de personas mientras que Portinatx disfrutó de las mejores condiciones para el evento astronómico

Ibiza ha vivido este miércoles una de las jornadas más excepcionales de los últimos años con motivo del esperado eclipse. Miles de residentes y turistas se desplazaron hasta distintos puntos de la isla para contemplar el fenómeno, mientras que el mar se llenó también de embarcaciones desde las que se buscaba una perspectiva privilegiada del espectáculo astronómico.

La mayor concentración de personas se produjo en Sant Antoni de Portmany, localidad conocida por la espectacularidad de sus puestas de sol y donde el eclipse pudo contemplarse perfectamente ante la fascinación de numerosos ciudadanos que se congregaron para seguir la progresiva ocultación del Sol. Sin embargo, Portinatx, en el municipio de Sant Joan de Labritja, fue uno de los lugares de Ibiza donde las condiciones permitieron una mejor observación del fenómeno.

La expectación se trasladó igualmente al mar. Numerosas embarcaciones se concentraron frente a distintos puntos de la costa ibicenca para seguir el eclipse desde el agua, dibujando una imagen poco habitual alrededor de la isla.

El cielo se nubló en es Vedrà durante el eclipse.

El cielo se nubló en es Vedrà durante el eclipse.G.R.P.

Los dispositivos especiales de seguridad y regulación del tráfico desplegados con motivo del acontecimiento funcionaron correctamente y la circulación hacia los principales lugares de observación se desarrolló con fluidez. Los mayores problemas llegaron después del eclipse, cuando la salida simultánea de numerosos vehículos provocó retenciones durante los desplazamientos de regreso.

Una nube en es Vedrà

No todos los puntos de Ibiza tuvieron la misma suerte con la meteorología. En Cala d'Hort, frente al emblemático islote de Es Vedrà, una gran nube apareció precisamente cuando el eclipse avanzaba hacia uno de sus momentos más esperados y durante unos minutos amenazó con arruinar la observación.

Hasta entonces, las condiciones habían permitido seguir la evolución del fenómeno y observar también Venus. La irrupción de las nubes provocó momentos de decepción entre aficionados y curiosos congregados en este punto del litoral de Sant Josep.

Finalmente, el cielo concedió una tregua y permitió disfrutar del espectáculo. «Después de la expectación hemos tenido momentos de pánico, pero, por suerte, todo se ha arreglado», explica Chema Noto, miembro de la Agrupació Astronòmica d'Eivissa, que no dejó de fotografiar y grabar el eclipse. «Solo era cuestión de tener fe y confiar en el universo», bromeaba después.

Transformación de la luz

Más allá de la ocultación del Sol, uno de los aspectos que más sorprendió a quienes siguieron el eclipse desde Cala d'Hort fue la transformación de la luz sobre el paisaje ibicenco y el progresivo oscurecimiento del entorno.

Elena Morillo, también miembro de la Agrupació Astronòmica d'Eivissa, destacaba precisamente esa sensación. «Lo más impresionante es la luz. El color de la luz exactamente. No hemos visto una puesta de sol normal», explicaba.

Las nubes impidieron observar el punto álgido del eclipse en cala d'Hort.

Las nubes impidieron observar el punto álgido del eclipse en cala d'Hort.G.R.P.

Una percepción compartida por Álvaro Mata, a quien llamó especialmente la atención el cambio experimentado por el entorno. «Me ha gustado más cómo ha oscurecido y cómo se ha vuelto a hacer de día que el eclipse en sí. El cambio de luz ha sido muy llamativo», señalaba.

Entre los asistentes había aficionados equipados con telescopios y cámaras, familias y numerosos curiosos que habían elegido uno de los paisajes más reconocibles de Ibiza para vivir un acontecimiento excepcional.

La nube amenazó durante unos minutos con convertirse en la protagonista absoluta en Cala d'Hort. Finalmente, el eclipse consiguió imponerse y dejó una imagen difícil de repetir: el cielo oscurecido sobre es Vedrà mientras decenas de embarcaciones contemplaban el fenómeno desde el Mediterráneo.

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