Flor Bollini falleció en una fiesta celebrada en una villa en Ibiza.

Fotos retocadas y una polémica cremación: el misterio de la «chamana de los empresarios» en Ibiza

La familia cuestiona el archivo del caso y exige las fotos forenses originales y saber quién autorizó la cremación

La muerte en Ibiza de María Florencia Bollini, conocida como «la chamana de los empresarios», sigue rodeada de interrogantes más de dos años después de que fuera encontrada sin vida en una villa de lujo de Sant Antoni. El Juzgado de Instrucción número 2 de Ibiza ha archivado la investigación al considerar que no existen indicios de la intervención de terceras personas, pero la familia de la argentina se niega a dar el caso por cerrado y prepara nuevos pasos judiciales fuera de la isla.

Según ha publicado La Voz de Ibiza, el hermano de la fallecida, Federico Bollini, cuestiona tanto las conclusiones sobre las causas de la muerte como algunas de las actuaciones posteriores, especialmente la cremación del cadáver y el material fotográfico forense al que ha tenido acceso la familia.

El auto judicial atribuye el fallecimiento a un paro cardiaco relacionado con una combinación de antecedentes de salud, el calor de la sauna y el consumo de sustancias. La familia rechaza esta explicación y ha anunciado que recurrirá el archivo. Además, Federico Bollini asegura haber impulsado actuaciones ante la Procura de Roma para que las circunstancias de la muerte sean examinadas también en Italia.

Uno de los elementos que más dudas provoca en la familia son las imágenes del cadáver incorporadas a la documentación a la que ha podido acceder. En al menos una de ellas se observan, según la familia, marcas o retoques gráficos rudimentarios alrededor de los ojos y las cejas.

Sin acceso a los originales

El hermano sostiene que una de las imágenes fue modificada deliberadamente «para que no se vea el ojo» de Florencia. Sin embargo, el citado medio precisa que únicamente puede constatar que la copia presenta alteraciones visibles y que no es posible determinar quién las realizó, cuándo se hicieron ni con qué finalidad, ni tampoco si estaban ya presentes en el material originalmente incorporado al procedimiento.

La familia asegura que nunca ha recibido los archivos fotográficos originales y reclama poder acceder a las imágenes en su máxima resolución para analizar con mayor precisión el estado en el que se encontraba el cuerpo.

Las dudas no han quedado limitadas a las reclamaciones familiares. El Consulado de la República Argentina en Palma se dirigió en varias ocasiones al juzgado ibicenco para interesarse por diferentes aspectos de la investigación.

El 22 de septiembre de 2025 solicitó conocer cuándo se había comunicado la muerte a la familia o al Consulado, qué peticiones y autorizaciones existieron para la autopsia y la cremación y qué autorización permitió que terceras personas ajenas a la familia dispusieran del cuerpo.

Los requerimientos continuaron en junio y julio de este año. En su último escrito, fechado el 31 de julio, la representación argentina preguntaba al juzgado si se había producido algún «cambio en las circunstancias procesales» que debiera comunicársele conforme a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares.

¿Quién pagó la incineración?

La incineración del cadáver constituye otra de las grandes incógnitas que plantea la familia. Federico Bollini afirma que ningún familiar contrató ni pagó el servicio funerario y quiere saber quién estaba autorizado para disponer del cuerpo. La cuestión coincide con una de las planteadas oficialmente por el Consulado argentino al juzgado.

La documentación conocida acredita que el Consulado solicitó explicaciones sobre las autorizaciones para la autopsia y la cremación, aunque no permite concluir por sí sola que la incineración fuera ilegal.

Hay, además, una reclamación especialmente dolorosa. Federico Bollini quiere conocer exactamente qué muestras biológicas de su hermana continúan conservadas tras las pruebas forenses y recuperarlas para trasladarlas a Argentina. El hermano asegura que lleva dos meses en Ibiza tratando de averiguarlo. Su intención es depositar los restos en la bóveda familiar del cementerio de La Recoleta, en Buenos Aires, donde reside el padre de Florencia, de 91 años.

«Quería hacer un entierro por lo menos de un dedo que tienen preservado y del corazón que mandaron a analizar», ha explicado Bollini. No obstante, asegura que todavía no sabe exactamente qué muestras se conservan ni si podrán ser entregadas a la familia.

Dudas sobre el corazón

Entre la documentación conocida figura también un análisis del corazón realizado por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. El estudio describe un corazón de 263 gramos y recoge algunos hallazgos leves, como un ligero engrosamiento de la válvula mitral, una leve hiperplasia fibrointimal y fibrosis leve subendocárdica.

El informe señala, sin embargo, que no se observaron miocarditis aguda, isquemia aguda ni áreas de «disarray» en las secciones examinadas. Federico Bollini interpreta estos resultados como un argumento contra la existencia de problemas cardiacos, aunque el documento sí recoge las citadas alteraciones leves.

La familia prepara ahora el recurso contra el sobreseimiento y pretende acudir a otras instancias. Sus prioridades son determinar quién autorizó la cremación, recuperar los restos biológicos que todavía puedan conservarse y conseguir las fotografías forenses originales.

Para los Bollini, el archivo dictado en Ibiza está lejos de significar el final de una historia que continúa acumulando preguntas.