Los menores argelinos llegados en patera a Ibiza

La alerta que Sánchez desvinculó de Ceuta sí incluía a Baleares: las islas, extenuadas con 4.600 inmigrantes desde enero

Seis años de crecimiento de la ruta argelina han llevado al límite los recursos de acogida del archipiélago, que tutela ya a cerca de 900 menores extranjeros y afronta una factura de decenas de millones de euros

Esta es la enésima crónica de unas Islas Baleares asfixiadas por la llegada de pateras con cientos de inmigrantes a bordo. La ruta argelina es, de largo, la que más crece de todo el Mediterráneo y el archipiélago balear lleva desde la pandemia lidiando con una realidad con la que no estaba familiarizada, ni en infraestructuras ni en presupuesto. Tampoco, desde un punto de vista de mentalización social. Pero las pateras siguen llegando. Semana tras semana, el goteo es incesante. Sólo en esta se han contabilizado 16 embarcaciones y 306 inmigrantes, interceptados o rescatados entre el sábado 29 de agosto y este viernes 4 de septiembre.

La cifra permite hacerse una idea de lo que ocurre mientras la atención nacional está concentrada en Ceuta. Son crisis distintas. La invasión que ha golpeado la ciudad autónoma procede de Marruecos y ha tenido también efectos en las costas del sur peninsular. Baleares queda, por distancia, fuera de ese recorrido. Sus pateras llegan principalmente desde Argelia. Pero ha sido precisamente la crisis de Ceuta la que ha terminado por desvelar que el Gobierno manejaba una alerta que también afectaba a las Islas.

Ocurrió este jueves en el Congreso de los Diputados. Pedro Sánchez trataba de defender la actuación de su Ejecutivo ante las acusaciones de que había recibido advertencias policiales antes de la crisis ceutí. El presidente negó que los avisos se refirieran a Ceuta y aseguró que el informe que hablaba de un «alto riesgo» afectaba a las costas de la Península y de Baleares. La explicación resolvía poco en Palma. Más bien, encolerizaba al gabinete de la presidenta: si existía una alerta policial sobre Baleares, ¿desde cuándo la conocía el Gobierno y qué hizo con ella?

Marga Prohens compareció este viernes de urgencia. La presidenta balear quiere que Moncloa aclare qué información recibió, en qué fecha y qué decisiones se adoptaron después. Quiere saber, entre otras cuestiones, si se reforzó la vigilancia marítima y si se enviaron más efectivos a las Islas. También si la advertencia fue trasladada a las instituciones europeas y si se contempló pedir apoyo a Frontex.

Hay otra circunstancia que ha aumentado el enfado del Ejecutivo autonómico. Según Prohens, el informe estaba en manos del Gobierno antes del 30 de julio. Pedro Sánchez había estado en Mallorca un día antes. El 29 de julio ambos presidentes mantuvieron una reunión de aproximadamente una hora en el Consolat de la Mar. La inmigración estuvo sobre la mesa. Prohens sostiene que advirtió entonces a Sánchez del crecimiento de las llegadas a Baleares y de la situación que empezaban a reflejar los datos. Según su relato, el presidente respondió que la evolución general de los flujos migratorios era favorable. De aquella alerta sobre las costas baleares, asegura, no hubo noticia.

Cinco semanas después, la sucesión de partes oficiales vuelve a describir una realidad bastante menos tranquilizadora.

Otra semana de alud de pateras

El pasado sábado fueron rescatadas 17 personas de origen magrebí a dos millas al este de Formentera. El domingo se produjeron cinco nuevas intervenciones, con 76 inmigrantes. Hubo localizaciones en s'Estufador, el torrent de s'Algar y Pilar de la Mola, además de rescates en aguas próximas a Formentera.

El lunes llegó la jornada más complicada. En apenas unas horas se contabilizaron seis embarcaciones y 147 personas. Las actuaciones se repartieron entre Formentera, Cabrera y las aguas próximas a ambas islas. Hubo grupos de 13, 29, 22, 29, 29 y 25 inmigrantes. Prácticamente la mitad de todos los contabilizados durante la semana llegaron o fueron rescatados ese día.

Y el martes volvió a empezar de madrugada. A las 4.23 horas fueron localizadas 24 personas de origen subsahariano en la zona de Illes Bledes, en Cabrera. Menos de tres horas después, otras 19 fueron rescatadas a dos millas al sur de La Mola, en Formentera. Un ocupante de esa misma embarcación había saltado al agua antes de que llegara Salvamento Marítimo y apareció después en el muelle de La Savina. El balance final de aquella intervención ascendió a 20.

El miércoles fueron interceptados otros diez inmigrantes de origen magrebí en Porto Petro, en Mallorca. Y este viernes, a las 4.37 de la madrugada, Guardia Civil y Policía Local interceptaron a doce más en el puerto de la Colònia de Sant Jordi, en Ses Salines.

Más de 4.600 en lo que va de año

La última semana es sólo una parte de la estadística. Desde el 1 de enero han llegado a Baleares más de 4.600 inmigrantes a bordo de más de 230 pateras y embarcaciones semirrígidas y hay un dato que permite comparar la dimensión que ha adquirido la ruta argelina: la Península contabilizaba 5.152 llegadas por mar frente a las 4.433 registradas en Baleares. En el primer caso, repartidas por miles de kilómetros de costa entre Andalucía, Murcia y el sur de la Comunidad Valenciana. En el segundo, concentradas en un archipiélago de poco más de 1,2 millones de habitantes.

El cambio no está únicamente en el número de viajes, también en cómo se hacen. Las organizaciones que operan desde la costa argelina, con salidas desde enclaves como Dellys, Tipasa o Tenes, han incorporado embarcaciones neumáticas y semirrígidas de mayor tamaño y motores de gran potencia. Algunas pueden transportar a más de 30 personas por travesía y reducir considerablemente el tiempo necesario para alcanzar Baleares cuando las condiciones del mar son favorables.

Otra de las embarcaciones empleada por una mafia

El resultado se aprecia especialmente en Formentera y Cabrera, convertidas en dos de los puntos habituales de llegada o rescate. Pero también en Mallorca. Esta misma semana una patera alcanzó Porto Petro y otra llegó durante la madrugada de este viernes al puerto de la Colònia de Sant Jordi.

El verano ha dejado además varios naufragios. Dos supervivientes rescatados después de permanecer dos semanas a la deriva al suroeste de Mallorca relataron la muerte de otros 17 ocupantes de su embarcación. Días después, otra patera localizada cerca de Cabrera fue encontrada con dos cadáveres a bordo y alrededor de quince desaparecidos, entre ellos un bebé según el testimonio de los supervivientes.

Y luego está lo que ocurre cuando quienes consiguen completar la travesía llegan a tierra.

Los Consejos Insulares, por encima de sus posibilidades

Uno de los problemas más graves está en los menores extranjeros no acompañados, cuya tutela corresponde a los Consells insulares. Las redes de protección de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera atienden ya a cerca de 900 menores, con centros que han tenido que ampliar plazas y habilitar recursos de emergencia.

La situación resulta especialmente difícil de gestionar en las Pitiusas. Formentera, con alrededor de 12.000 residentes censados, tiene bajo tutela a más de 200 menores extranjeros. Ibiza supera los 300. El coste conjunto de la red de atención se aproxima ya a los 38 millones de euros para los Consells, según los datos recopilados por las instituciones insulares.

A esa factura se añaden otras bastante más prosaicas: custodiar las embarcaciones, retirarlas de calas y playas y acabar desguazándolas. Cada nueva llegada activa además dispositivos de Guardia Civil, Salvamento Marítimo, policías locales y servicios asistenciales.

Es en este contexto en el que Prohens ha recibido ahora la noticia de que el Gobierno disponía de una alerta policial sobre las costas baleares. Su Ejecutivo llevaba meses reclamando más medios y la intervención de Frontex en la ruta argelina. Para que la agencia europea despliegue medios en la zona es necesaria una petición del Gobierno central que, según sostiene el Govern, no se ha producido.

Ya lo decía la vicepresidenta de Baleares, Antonia Maria Estarellas, en una entrevista para El Debate: las Baleares son la nueva Canarias.