Fachada del aeropuerto de Ibiza.Getty Images

Ibiza se moviliza contra el macroaeropuerto promovido por el Gobierno de Sánchez

Diferentes colectivos de la isla protestarán el próximo domingo contra un proyecto que casi duplica las puertas de embarque y amplía la terminal

Ibiza se prepara para salir a la calle contra el proyecto de ampliación del aeropuerto que promueve Aena, empresa participada mayoritariamente por el Estado. La manifestación tendrá lugar este domingo 20 de septiembre y pretende escenificar el rechazo de buena parte de la sociedad ibicenca a una actuación que sus detractores consideran incompatible con los límites de una isla que lleva años intentando contener su crecimiento.

La protesta, impulsada por la Associació de Joves d'Eivissa (AJE), partirá a las 18.00 horas del paseo de Vara de Rey, en Ibiza, y finalizará frente a la sede del Consell Insular. A la convocatoria se han sumado organizaciones como GEN-GOB, Amics de la Terra y el Institut d'Estudis Eivissencs, además de diferentes asociaciones y colectivos de la isla.

También ha anunciado su apoyo Prou Ibiza, que considera que la isla ha vuelto a sufrir este verano episodios de masificación, saturación de las infraestructuras públicas, una elevada presión demográfica, problemas relacionados con el suministro de agua y un progresivo deterioro del entorno natural.

El proyecto que ha provocado la movilización forma parte del Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para el periodo 2027-2031 y supone la mayor intervención en la terminal ibicenca desde la remodelación ejecutada entre 2008 y 2013.

Entre las actuaciones previstas se encuentra prácticamente duplicar el número de puertas de embarque, que pasarían de las 17 actuales a un total de 32, así como construir un nuevo dique de dos plantas destinado exclusivamente a los vuelos procedentes o con destino fuera del espacio Schengen. También está prevista la instalación de ocho nuevas pasarelas de embarque. Con ellas, el porcentaje de vuelos atendidos directamente mediante pasarela podría pasar del 25 % actual en temporada alta a alrededor del 75 %.

La remodelación incluye, además, una importante ampliación de los espacios de la terminal y la incorporación de nuevos sistemas de inspección de equipajes, además de la renovación de aseos, áreas infantiles, zonas para personas con movilidad reducida y espacios comerciales.

Límites al crecimiento

Los convocantes parten de una premisa: Ibiza no puede seguir creciendo indefinidamente. En el manifiesto que sustenta la protesta aseguran que «la presión sobre el territorio y nuestros recursos naturales ha llegado a los límites máximos que nos podemos permitir».

Consideran que ampliar la principal puerta de entrada a las Pitiusas acabaría provocando un nuevo incremento de la presión humana sobre un territorio muy limitado. «Cuando una infraestructura se amplía, en este caso el aeropuerto como puerta de entrada a las Pitiusas, siempre lleva como consecuencia un crecimiento de su uso», sostienen.

Los colectivos reprochan además a Aena que el proyecto se diseñara sin una negociación previa con las instituciones de Ibiza y Formentera ni con sus agentes económicos y sociales. Algo que comparten el Consell Insular de Ibiza y los ayuntamientos de la isla. Por ello reclaman directamente «la paralización del proyecto de ampliación» y que cualquier actuación futura sea negociada con las Pitiusas.

A estas críticas se ha sumado Prou Ibiza, que cuestiona la afirmación de que la reforma no permitirá incrementar el número de pasajeros mientras, paralelamente, continúan proyectándose nuevas conexiones internacionales de largo radio, entre ellas la ruta directa entre Ibiza y Nueva York prevista para el verano de 2027.

«Es una aberración»

El rechazo al proyecto no se limita a organizaciones ecologistas o colectivos ciudadanos. El propio presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí (PP), se ha mostrado contrario a lo que considera una «macroampliación» del aeropuerto.

En una reciente entrevista con Periódico de Ibiza y Formentera, Marí aseguró que el proyecto había sido tratado inicialmente «con mucho ocultismo por parte de Aena» y que, cuando conocieron su dimensión, comprobaron que era «desmesurado y que no tenía sentido».

El presidente del Consell diferencia, sin embargo, entre ampliar y modernizar una infraestructura cuyas instalaciones considera claramente mejorables. «El aeropuerto necesita modernizarse. Es una vergüenza cómo están los servicios, qué tratamiento de las aguas hacen… Nosotros somos usuarios, no solo los turistas que vienen. Queremos unas instalaciones dignas», señaló.

Marí defiende también mejorar los espacios exteriores utilizados diariamente por taxistas, VTC y profesionales del transporte regular y discrecional, pero marca una línea roja respecto al crecimiento físico de la infraestructura. «Mejorar el aeropuerto sí. ¿Una macroampliación? No creo que haya nadie en Ibiza que quiera que el aeropuerto crezca hacia un torrente o en un espacio natural porque esto es una aberración», aseguró.

La caja registradora de Sánchez

El rechazo a una ampliación que permita aumentar la capacidad del aeropuerto se ha extendido también al Govern balear, el Consell de Formentera, los cinco ayuntamientos de Ibiza y diferentes organizaciones empresariales. Se acepta la inversión para modernizar unas instalaciones que se han quedado obsoletas pero la oposición a la ampliación de capacidad es contundente. Y es que este proyecto aviva una sensación que se ha extendido desde hace tiempo entre parte de la sociedad ibicenca: que el Gobierno de Pedro Sánchez contempla Ibiza como una suerte de cajero automático del que extraer beneficios sin atender suficientemente a las características y necesidades de un territorio insular. Y todo ello sin tener en cuenta que Ibiza busca hoy la manera de acabar con la saturación y masificación turísticas para restablecer el equilibrio entre el sector y los residentes.

El aeropuerto no es el único foco del malestar. También lo es la explotación del puerto de la capital, un espacio en el que muchos ibicencos sienten que cada vez tienen menos sitio. El creciente peso de las marinas privadas y la llegada de cruceros han alimentado las críticas por sus efectos sobre una ciudad que durante los meses de temporada ya soporta importantes problemas de tráfico, movilidad y saturación del transporte público.

Explicaciones de Aena

Aena rechaza, por su parte, que su proyecto pueda considerarse una ampliación destinada a incrementar la llegada de viajeros. La compañía defiende que las actuaciones responden fundamentalmente a la necesidad de modernizar unas instalaciones con casi dos décadas de antigüedad y adaptarlas a las nuevas exigencias europeas de seguridad y control de fronteras.

La gestora sostiene que ninguna de las obras previstas permitirá aumentar el número de despegues y aterrizajes por hora porque no se incrementará la capacidad del campo de vuelos.

Aena justifica las 32 puertas de embarque por la obligación de separar los flujos de pasajeros Schengen y no Schengen. La salida del Reino Unido de la Unión Europea tiene especial incidencia en Ibiza debido al enorme peso del mercado británico en el tráfico del aeropuerto.

También argumenta que los nuevos sistemas automatizados de inspección de equipajes necesitan más espacio y permitirán a los viajeros pasar los controles sin retirar líquidos ni dispositivos electrónicos del equipaje de mano.

Tras la polémica generada por el proyecto, la alta dirección de Aena se reunió el pasado 9 de julio con el Consell de Ibiza, los ayuntamientos y representantes de los principales agentes sociales y económicos de la isla para explicar las actuaciones previstas y responder a sus dudas.

La movilización llega, además, en un momento decisivo. El proyecto está incluido en el DORA III, que deberá ser aprobado por el Consejo de Ministros antes del próximo 30 de septiembre. Diez días antes, Ibiza llevará a la calle su rechazo a que la modernización de su aeropuerto termine convirtiéndose en una nueva vía para aumentar la presión sobre una isla que considera haber alcanzado ya sus límites.