Manuel Valls en la conferencia este miércoles en Palma

Manuel Valls en la conferencia este miércoles en PalmaMALLORCA PRESS

Manuel Valls: «Si Israel cae, nosotros también; el odio a los judíos siempre ha sido el presagio de grandes catástrofes»

El ex primer ministro francés avisa en Palma del «tsunami global» del antisemitismo y advierte de que el antisionismo se ha transformado en «el permiso para ser democráticamente antisemitas»

El ex primer ministro francés Manuel Valls ha alertado de que ha aparecido una nueva forma de antisemitismo y que se ha extendido a escala internacional desde los ataques de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023. Este fenómeno sería «el más potente y peligroso hoy»: un «verdadero tsunami global».

Valls pronunció este miércoles la conferencia El antisemitismo a la luz del 7 de octubr en el Teatro Maruja Alfaro Mar i Terra de Palma, en el acto inaugural de la Semana Europea de la Cultura Judía en Mallorca, organizada por la Fundación Ledor Vador con la colaboración del Ayuntamiento de Palma. Entre los asistentes se encontraban el cónsul de Francia en Mallorca, Michel Magnier, y el conseller de Cultura del Govern balear, Jaume Bauzá.

Valls inició su intervención desvinculando la lucha contra el antisemitismo de cualquier pertenencia religiosa. «No soy judío. El antisemitismo no es solo el problema de los judíos, es el problema de todos nosotros, de toda la sociedad. El odio a los judíos siempre ha sido el presagio de grandes catástrofes», afirmó. A partir de esa premisa, dedicó buena parte de su exposición a recorrer las distintas formas históricas de antisemitismo y a comparar las experiencias de Francia y España.

Un nuevo antisemitismo desligado de la religión

El político francés distinguió entre el antisemitismo de raíz religiosa, el basado en estereotipos sobre los judíos y el antisemitismo racial que culminó en el Holocausto, y lo que denominó «nuevo antisemitismo», vinculado a Israel y a los conflictos de Oriente Medio. Según Valls, desde el 7 de octubre se ha producido una extensión de discursos en los que las críticas a Israel derivan en la atribución de una responsabilidad colectiva a los judíos, con independencia de su nacionalidad o de su posición sobre las políticas del Gobierno israelí.

Para explicar esta tesis recurrió al filósofo francés Vladimir Jankélévitch y a su reflexión sobre el antisionismo tras la Guerra de los Seis Días. «El antisionismo es antisemitismo justificado, en definitiva, accesible a todo el mundo. Es el permiso para ser democráticamente antisemitas», citó Valls. A continuación añadió: «El antisionismo esencializa. El antisionismo deshumaniza. El antisionismo obliga a los judíos a posicionarse sobre las políticas del gobierno israelí».

Valls defendió por ello que los Estados adapten sus instrumentos jurídicos para combatir aquellas expresiones del antisionismo que desemboquen en discriminación o violencia. «Corresponde a cada Estado proteger a los judíos incorporando el antisionismo a su ley como nueva forma de antisemitismo», señaló. Matizó inmediatamente que su propuesta «no se trata de silenciar las críticas legítimas a las políticas de un gobierno israelí», sino de actuar frente «al antisionismo que golpea, el antisionismo que viola, el antisionismo que discrimina, el antisemitismo que mata».

«Si cae Israel, nosotros también»

El ex primer ministro situó esta cuestión dentro de un debate sobre la defensa de las democracias liberales europeas. «Atacan a los judíos, pero atacan a lo que son nuestras sociedades abiertas, democráticas, tolerantes. Y eso es lo que la gente debe entender», afirmó durante el posterior coloquio. En ese marco defendió también el papel de Israel frente al islamismo radical: «Israel está en primera línea contra el islamismo de los Hermanos Musulmanes, de Hamás, Hizbolá e Irán. Si Israel cae, nosotros también. Sus victorias son las nuestras, no lo olvidemos».

Valls vinculó esta amenaza con uno de los grandes retos que, en su opinión, afronta actualmente Europa. «Hay dos líneas de frente hoy en Europa: Ucrania y el islamismo en nuestras sociedades», afirmó durante el turno de preguntas, antes de precisar: «Para mí el más peligroso es el segundo». En su intervención diferenció expresamente entre islam e islamismo y defendió la compatibilidad de la religión musulmana con las sociedades democráticas siempre que prevalezcan principios como el laicismo, la igualdad entre hombres y mujeres, la libertad de conciencia y la separación entre religión y Estado.

La persecución de los chuetas

Una parte sustancial de la conferencia estuvo dedicada a Mallorca y a la persecución histórica de los chuetas. Valls utilizó este episodio para ilustrar su tesis de que el antisemitismo puede sobrevivir incluso cuando desaparece la práctica religiosa que inicialmente utilizó como pretexto. Recordó que los descendientes de los conversos mallorquines continuaron sufriendo discriminación durante generaciones pese a ser católicos.

«El antisemitismo no persigue una religión, persigue una sangre, un nombre, un origen», afirmó. «Al antisemitismo no le importa lo que el judío hace, ni lo que cree, ni lo que vota. Le importa lo que es».

Valls aludió además a su propia vinculación nominal con esta historia al recordar que el apellido Valls figura entre los quince linajes tradicionalmente asociados a los chuetas y evocó a Rafael Valls, ejecutado por la Inquisición en Palma en 1691. «Cuando leo el nombre de aquel hombre que prefirió las llamas a la conversión, no puedo permanecer indiferente. Esta historia también me mira», señaló durante la conferencia.

La comparación entre España y Francia ocupó otro de los ejes de su exposición. Valls recordó la expulsión de los judíos en 1492 y los posteriores estatutos de limpieza de sangre para sostener que España desarrolló históricamente «el antisemitismo sin judíos». «El odio sobrevivió a los odiados», resumió. En su opinión, la escasa presencia actual de población judía hace que determinados prejuicios puedan mantenerse sin el contrapeso del conocimiento personal: «Se odia a una abstracción, se odia sin memoria, se odia sin anticuerpos».

El ex primer ministro también abordó durante el coloquio el papel de los medios de comunicación, la guerra de Gaza y el impacto de las imágenes de víctimas civiles. Reconoció que «la guerra es terrible» y que los civiles, incluidas mujeres y niños, sufren sus consecuencias, y consideró legítimo debatir y criticar la respuesta militar israelí. Al mismo tiempo, reclamó precisión en el lenguaje empleado para informar del conflicto y sostuvo que los medios deben evitar, en su opinión, interpretaciones simplificadoras de una realidad histórica y política compleja.

Valls cerró su intervención regresando a Mallorca y a la transmisión de la memoria como instrumento frente al antisemitismo. «La memoria no sirve de nada si no nos vuelve más lúcidos ante el presente», afirmó. «Que Mallorca, que conoció el precio de este odio antes que casi nadie, esté hoy en la primera línea de este combate». Y concluyó vinculando esta idea al propio nombre de la Fundación Ledor Vador —de generación en generación—: «Lo que no se transmite se pierde y lo que se olvida vuelve».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas