Una agente de la UFAM de Palma

Una agente de la UFAM de PalmaCNP

Sucesos

«P... niño» o «que te calles»: detenida una madre por desatender continuamente a su bebé de 20 meses

Un familiar denunció que la madre lo dejaba durante horas sin comer, se ausentaba de casa por las noches y permitía que se bañara solo y sin vigilancia

«Gilipollas», «puto niño de mierda» o «que te calles». Son algunas de las frases que una mujer presuntamente dirigía a su propio hijo, un bebé de apenas 20 meses, al que también habría dejado durante horas sin comer y sin prestarle los cuidados más básicos. La Policía Nacional ha detenido en Palma a la madre, acusada de un presunto delito de abandono de menor, después de que un familiar denunciara la situación que estaba viviendo el pequeño. Fue precisamente una persona del entorno familiar quien decidió dar la voz de alarma ante el trato que, según relató a los investigadores, recibía el niño. En su denuncia aseguró que la madre se desentendía habitualmente de su hijo y que era otro familiar quien tenía que hacerse cargo de alimentarlo y atender sus necesidades.

Los episodios descritos no se limitaban a la falta de atención. Según el testimonio recogido por los agentes, la mujer habría llegado a dejar al pequeño bañándose completamente solo, sin nadie que lo vigilara, con el peligro que supone una situación así para un bebé que no llega a los dos años.

También era habitual, siempre según la denuncia, que la madre se marchara de casa durante la noche y no regresara hasta el día siguiente, dejando el cuidado del menor en manos de otras personas.

A todo ello se sumaba el trato verbal que presuntamente recibía el bebé. El familiar aseguró que la mujer se dirigía a él con insultos y expresiones despectivas, pese a que el pequeño apenas tenía edad para comprender lo que estaba ocurriendo.

Otra investigación de la UFAM

La denuncia llegó a manos de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional, cuyos agentes comenzaron a investigar lo sucedido. Durante las pesquisas comprobaron además que la vivienda familiar, situada en pleno centro de Palma, se encontraba en unas condiciones de salubridad deficientes, con basura acumulada en su interior.

Tras recabar información y realizar distintas comprobaciones, los investigadores procedieron la pasada semana a la detención de la madre como presunta autora de un delito de abandono de menor. La intervención policial se produjo después de que un familiar decidiera denunciar una situación en la que, según su relato, el pequeño no recibía de su madre la atención, la alimentación ni los cuidados que necesitaba.

El último de una larga cadena de historias similares

El caso estremece, y lo que es peor: es el último de una preocupante cadena de historias similares. En los últimos meses, la Policía Nacional ha tenido que intervenir en Palma ante varias situaciones de abandono y desatención de niños que, en algunos casos, apenas tenían edad para comprender por qué se habían quedado solos.

Uno de los episodios más recientes ocurrió el pasado 21 de septiembre en Son Gotleu, donde un niño de cinco años acabó deambulando por la calle, llorando y buscando a sus padres. Una mujer lo encontró completamente solo y avisó a la Policía. El pequeño explicó a los agentes que había salido de casa porque tenía miedo. Su madre estaba trabajando y su padre, que debía cuidarlo, se había marchado a hacer la compra. Cuando regresó, justificó su ausencia diciendo que el niño no había querido acompañarlo. Acabó detenido por un presunto delito de abandono de menor.

Apenas doce días antes, el 9 de septiembre, se había conocido otro caso en el mismo barrio. Esta vez la víctima era un niño de siete años que, según denunció un familiar, se quedaba solo en casa tres o cuatro veces por semana mientras su madre trabajaba. El pequeño, asustado y sin comer, llamaba repetidamente a un allegado para pedir ayuda. Cuando la Policía entró en la vivienda lo encontró en una habitación con mucho calor, desordenada y con objetos esparcidos por el suelo. El niño rompió a llorar y contó que su madre llevaba horas fuera. La mujer aseguró que habitualmente lo dejaba al cuidado de una cuidadora, pero varios familiares contradijeron su versión. También fue detenida y el menor quedó al cuidado de un familiar.

Especialmente angustioso fue lo ocurrido en agosto en otra vivienda de Palma. Un niño de cinco años terminó pidiendo auxilio desde el balcón de un cuarto piso, en plena madrugada, después de que su abuela lo dejara solo. Los vecinos ya habían escuchado sus gritos horas antes y habían intentado ayudarlo. Cuando llegó la Policía, una agente consiguió hablar con él desde el balcón de una vivienda contigua. El pequeño estaba nervioso, no podía abrir la puerta y le pidió que no lo dejara solo. Los policías trataron de tranquilizarlo mientras buscaban la forma de acceder a la casa. La abuela apareció durante la intervención y aseguró que únicamente había salido diez minutos para hacer unas compras, aunque su explicación no coincidía con lo que habían contado el niño y los vecinos. La mujer fue detenida.

Pero no todos los casos han tenido que ver con niños que se quedan solos. En junio, una madre de Palma perdió la custodia de sus tres hijos después de una investigación que comenzó en un hospital. Había llevado a uno de los pequeños por una fractura en un brazo que, según explicó, se había producido mientras jugaba con su hermano. Sin embargo, los médicos descubrieron también hematomas en los glúteos y otras lesiones en brazos y piernas que hicieron saltar las alarmas. La investigación destapó además la situación de sus hermanos. Desde el colegio habían advertido de que acudían a clase con ropa sucia o deteriorada y que llevaban alimentos caducados. La mujer fue detenida por presuntos delitos de malos tratos y abandono de menores, y un juzgado acordó retirarle la guarda y custodia de los tres niños.

En mayo, otra intervención policial en Palma terminó con la detención de unos padres acusados de golpear reiteradamente a sus dos hijos con correas. Fue la hija mayor quien, mientras recibía asistencia médica en un hospital, se atrevió a contar lo que presuntamente ocurría en casa. Los facultativos encontraron lesiones compatibles con golpes propinados con correas y dieron la voz de alarma. La menor relató que tanto ella como su hermano pequeño sufrían agresiones físicas y verbales. Los dos fueron apartados de sus padres y quedaron bajo la protección de los servicios de menores.

A estos episodios se suma otro caso descubierto en agosto, cuando la Policía detuvo en Palma a unos padres cuyos hijos vivían en una casa invadida por la suciedad. Los agentes encontraron cucarachas en paredes, puertas y suelos, restos de comida esparcidos por las habitaciones, grasa acumulada y objetos tirados por todas partes. Las condiciones de higiene eran tan deficientes que los investigadores consideraron que los menores estaban sufriendo una grave situación de desatención.

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