Cristo Rey de Felanitx
El Gobierno estudia derribar un Cristo erigido en la Segunda República alegando la Ley de Memoria
El Gobierno tarda sólo seis días en admitir a trámite la denuncia de colectivos memorialistas que ven en el Cristo Rey de Felanitx, de 1934, un símbolo falangista
El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática del Gobierno de Pedro Sánchez ha admitido a trámite una solicitud impulsada por colectivos memorialistas de Mallorca para catalogar como símbolo contrario a la Memoria Democrática -y, si procede, derribar- el monumental Cristo Rey de Sant Salvador, un emblema religioso y patrimonial que corona desde hace casi un siglo el municipio mallorquín de Felanitx.
La petición, adelantada por el diario Última Hora y confirmada por El Debate, está encabezada por la asociación Memòria de Mallorca y el investigador Bartomeu Mestre, alias Balutxo, apoyados por una treintena de firmantes, entre lo que destacan el expresidente del Parlament Baltasar Picornell o los historiadores Aina Adrover y Toni Tugores.
Los denunciantes sostienen que el proyecto original, impulsado a finales de la década de 1920 por el canónigo Mateu Alzamora se había previsto como un sencillo Sagrado Corazón y que fue alterado tras su fallecimiento en 1933.
Según los denunciantes, el entonces rector de Felanitx, Antoni Mora, acabó erigiendo un Cristo Rey suntuoso, coronado, enjoyado, armado y realizando el saludo romano, elemento que catalogan como una representación «falangista», a pesar de que la estatua fue bendecida e inaugurada el 1 de julio de 1934, durante el periodo republicano y dos años antes del inicio de la Guerra Civil.
La celeridad del Gobierno en admitir a trámite la petición
El colectivo memorialista que ha impulsado la revisión del Cristo Rey de Felanitx argumenta principalmente que el saludo romano está «considerado un símbolo fascista», por lo que ha presentado ante el Ejecutivo de Pedro Sánchez un dosier documental con una treintena de fotografías y documentos de la época para solicitar que se retire del mirador de Felanitx.
La celeridad con la que el departamento ministerial ha aceptado a trámite la solicitud ha sorprendido a los propios peticionarios, que reconocen que el Gobierno respondió «en seis días» cuando tenía seis meses de plazo.
Lo más insólito de este proceso administrativo recién abierto es que la reinterpretación de este símbolo de fe cristiana, erigido en plena Segunda República, queda fuera del periodo que abarca la Ley de Memoria Democrática española (Ley 20/2022), que comprende desde el 18 de julio de 1936 hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978.
La actual normativa prohíbe los actos públicos de enaltecimiento, conmemoración o exaltación de la dictadura franquista o de sus dirigentes. Obliga también a retirar escudos, insignias, placas y cualquier otro elemento o mención conmemorativa de exaltación del golpe militar y del régimen franquista en espacios públicos salvo excepciones por valor artístico o arquitectónico protegido. Pero abarca desde julio de 1936, y el Cristo es de 1934.
Un apartado
«Es verdad que la actual ley de Memoria establece una fecha que es julio de 36», reconoce Balutxo en conversación con El Debate, pero propone que la revisión del Cristo de Felanitx se avale a partir un «apartado» de la Ley en la que se refiere a «aquellas organizaciones que dieron apoyo al levantamiento militar, que es el caso de Falange Española».
Es ahí donde Balutxo señala directamente a Mora como un cura de marcado perfil antirrepublicano y pieza fundamental en el despliegue de la Acción Católica local —«cantera de la recién nacida Falange Española», recalca el historiador—.
Según sostiene, Mora tomó las riendas y ejecutó un auténtico «golpe de mano» con clara «intencionalidad política» sobre el proyecto del Cristo de Felanitx, apoyándose en dos escultores «falangistas». «El resultado fue la antítesis de la idea de Alzamora. Una pieza de exaltación fascista cuya inauguración, el 1 de julio de 1934, estuvo envuelta en una gran tensión política, con un boicot por parte de las juventudes de izquierda que intentaron impedir el acceso sembrando de tachuelas los caminos», describe Balutxo.
«No hay apología del franquismo»
La posible demolición del emblemático Cristo Rey de Felanitx ha alertado a los defensores del patrimonio histórico-artístico de las Islas, que ven con profunda preocupación la aplicación de la normativa de memoria sobre una obra sacra con un hondo arraigo devocional y cultural entre los vecinos y los habitantes de la isla. «No hay intención falangista» en este Cristo ni «apología del franquismo», descartan historiadores consultados por este diario, que sitúan la fundación de La Falange el 29 de octubre de 1933, cuando ya estaba diseñado el Cristo.
Las mismas fuentes recuerdan que la Ley de Memoria se ciñe a la apología del golpe de Estado y la ofensa a las víctimas, por lo que el monumento del mirador de Sant Salvador no encajaría en las pretensiones revisionistas de este colectivo.
Tras ser admitida a trámite por el Gobierno central apenas una semana después de su presentación, la resolución definitiva podría obligar al Ayuntamiento de Felanitx y al Govern balear, ambos gobernados por el PP, a retirar una estatua que, casi un siglo después, sigue encarnando la fractura ideológica de la España de los años treinta.
Por su parte, la alcaldesa de Felanitx, Catalina Soler (PP), defiende a capa y espada este monumento religioso y asegura que promoverá una recogida de firmas para que se mantenga en su lugar y continúe coronando el Puig de Sant Salvador, si el Ministerio da pábulo a esta queja. Soler está dispuesta a recurrir a medidas de protesta drásticas, dice, como acampar a los pies de la escultura para impedir su demolición.