El Ejecutivo central ha incluido el monumento en el Catálogo de Símbolos y Elementos Contrarios a la Memoria Democrática
El conservacionismo desmonta la «falsedad» de Sánchez para derribar Sa Feixina: «No es franquista»
ARCA defiende el valor arquitectónico racionalista del monolito y critica la «voluntad de destrucción de patrimonio» por parte del Ejecutivo central
La Asociación para la Revitalización de los Centros Antiguos (ARCA) defiende que el monolito de Sa Feixina «no es franquista». Tras la reciente decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de incluir el monumento en el Catálogo de Símbolos y Elementos Contrarios a la Memoria Democrática, la entidad conservacionista de referencia en Baleares defiende el valor patrimonial de este monumento y, a la vez, considera que la orden de derribarla tendrá «poco recorrido».
ARCA, que durante décadas ha liderado la protección del casco antiguo de Palma, sostiene que la ofensiva de Madrid contra el monolito de Sa Feixina ignora el valor racionalista de la obra y su previa 'neutralización' democrática, y critica que se haya hecho una interpretación forzada de la normativa vigente. Asegura que el problema surge cuando las lecturas de la ley de memoria histórica se realizan «de forma intransigente y falseando la realidad como hace ahora la Secretaría de Estado».
La entidad reivindica la importancia artística de este monumento levantado en 1948 en memoria de los fallecidos en el crucero franquista Baleares. Un conjunto que logró la protección máxima integral, en contra de la obsesión de la izquierda balear, que ha intentado sin éxito derribarlo en la última década.
«Es un elemento arquitectónico racionalista creado por un arquitecto ilustre de la ciudad, Francisco Roca Simó, y reconocido internacionalmente», argumenta ARCA.
Crítica a la falta de consenso
La entidad recuerda que el monumento ya fue intervenido en el pasado para cumplir con los estándares democráticos y se eliminó toda la simbología franquista. Una decisión que, en su día, contó con el respaldo de todo el arco parlamentario, incluido el PSOE que ahora deshace sus propios pasos. «Resulta incomprensible la falta de voluntad de consenso y la voluntad de destrucción de patrimonio de determinados partidos», lamenta la entidad.
La asociación sostiene que la naturaleza del monolito ha mutado gracias a su resignificación: «Sa Feixina no es un monumento franquista, sino un hito que clama contra las guerras y las dictaduras. Esto es lo que dice el hierro troquelado que lo rodea».
Finalmente, la organización reitera su apoyo general a la Ley de Memoria Histórica, pero advierte de que el uso de la misma para derribar este elemento patrimonial carece de rigor y respeto por la historia arquitectónica de Palma.