Monolito de la explanada de Mahón
Sánchez pone en la diana otro monumento en Baleares: también quiere derribar el de Mahón
Vox recurre la orden de derribo del monumento de la Explanada de Mahón y acusa al Gobierno de «reescribir la historia»
El Gobierno de Pedro Sánchez va a por otro monumento que considera franquista, esta vez en Mahón. Se trata del monolito de la plaza de la Explanada, una construcción levantada en 1939 que fue resignificada en 2009 para homenajear a «todos los caídos por España». La orden de retirada del ejecutivo central ha indignado a Vox, que ha presentado un recurso de alzada para exigir su suspensión cautelar y la nulidad del expediente.
La formación de Santiago Abascal denuncia irregularidades en el procedimiento, advierte del riesgo para el patrimonio talayótico sobre el que está construido este monumento y, además, considera que esta decisión es un nuevo intento de «reescribir la historia», en una polémica que recuerda al caso del monolito de Sa Feixina de Palma, dedicado a las víctimas del crucero Baleares, un monumento considerado como Bien Catalogado y blindado por la Justicia.
Vox ya recurrió este verano la orden de demolición de Sa Feixina, y ahora también mantiene que no se derribarse este monolito de la Explanada de Mahón, por lo que solicita la suspensión cautelar de la resolución y la nulidad del expediente.
El monumento de Mahón, erigido en 1939, fue incluido por el Gobierno de Pedro Sánchez en el catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática este 2026. La resolución establece su retirada en un plazo de seis meses, a pesar de que el monumento fue resignificado en 2009, cuando se eliminaron los símbolos e inscripciones franquistas y pasó a rendir homenaje a «todos los caídos por España», recuerda Vox.
La postura de Defensa
Tras esa modificación, el conjunto quedó convertido en un recuerdo de quienes se enfrentaron durante la Guerra Civil, sin exaltaciones de uno u otro bando.
De hecho, Defensa, titular del monumento y del terreno sobre el que se levanta reconoció la validez de la resignificación de 2009 y su valor patrimonial. En 2021, la entonces ministra de Defensa, Margarita Robles, afirmó en respuesta a una pregunta parlamentaria de ERC que el monumento cumplía con la Ley de Memoria Histórica de 2007 tras la retirada, en 2009, de las inscripciones y símbolos de exaltación franquista. Robles señaló entonces en el Senado que no existía base legal para proceder a su demolición y que «en este monumento se cumple la ley».
La situación ha cambiado con la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática de 2022, en aplicación de la cual el Ministerio de Memoria Democrática ha incluido ahora el monolito en el catálogo de elementos contrarios a la memoria democrática y ha ordenado su retirada.
Pero Vox advierte de que este expediente del Gobierno de Sánchez se tramitó sin el informe del Consell de Menorca, administración autonómica e insular competente en materia de patrimonio histórico. Una omisión que supondría un vicio de nulidad de pleno derecho. Además, supondría la demolición para el patrimonio arqueológico talayótico de la zona, ya que se encuentra construido sobre uno.
El precedente de Sa Feixina
La controversia de Mahón recuerda a la que afecta al monumento de Sa Feixina, en Palma, dedicado a las víctimas del crucero Baleares.
El Gobierno acordó en marzo de 2026 su retirada y su inclusión en el catálogo de símbolos contrarios a la memoria democrática. La decisión también fue recurrida por Vox, que defendió entonces la conservación del conjunto y cuestionó que se ignorasen las resoluciones judiciales que habían avalado su legalidad tras su resignificación.
Ambos casos se encuentran en la lista negra del Gobierno, a pesar de que Sa Feixina está protegida por los tribunales y también fue resignificada en 2009 por el gobierno socialista de la entonces alcaldesa Aina Calvo, hoy secretaria de Estado de Seguridad.
El Gobierno central ha hecho caso omiso a la protección patrimonial y el alcance de las resignificaciones realizadas en monumentos levantados durante la dictadura.
«Reescribir la historia»
«La resolución sobre el monumento de Mahón constituye otro intento del Gobierno de Pedro Sánchez por reescribir la historia y promover la división entre los españoles», critica Vox, que solicita ahora que se paralice cautelarmente la orden de retirada y que se declare la nulidad del expediente. El partido de Santiago Abascal acusa al Gobierno de «sectarismo ideológico» y denuncia que la izquierda quiere fomentar la división.