Monseñor Vicent Ribas ha rezado este viernes uno de los responsos por los mártires en el Castillo de Ibiza.Obispado de Ibiza

Noventa años después del horror de 1936, Ibiza eleva a los altares a sus 20 mártires

Ibiza ultima los detalles de una ceremonia que culmina un proceso iniciado en 2008 y que rendirá homenaje hoy a los sacerdotes asesinados en 1936

Noventa años después de que veinte sacerdotes fueran asesinados en Ibiza y Formentera durante los primeros meses de la Guerra Civil, la Iglesia católica los elevará este sábado a los altares. La Catedral de Ibiza acogerá a las 11.00 horas una ceremonia histórica, la primera beatificación que se celebra en Baleares, presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos y representante del papa León XIV.

La beatificación pondrá fin a un largo proceso iniciado en 2008 y reconocerá oficialmente el martirio de los veinte sacerdotes, asesinados entre el 7 de agosto y el 13 de septiembre de 1936. Todos ellos perdieron la vida por su fe y su condición sacerdotal, en una persecución religiosa que convirtió a Ibiza y Menorca en dos de los territorios más castigados por la violencia contra el clero diocesano.

Detrás de los veinte nombres que este sábado pasarán a formar parte del libro de los beatos hay historias de asesinatos, familias destrozadas y heridas que, nueve décadas después, todavía no se han cerrado. Algunas, como la del joven sacerdote Juan Torres Torres, siguen marcadas por una incógnita que sus familiares no han conseguido resolver: dónde se encuentran sus restos.

Un sacerdote y su familia asesinados

Las primeras víctimas de la Guerra Civil en Ibiza fueron el sacerdote Antoni Tur Costa, ecónomo de Sant Carles, y su padre. Ambos fueron asesinados el 8 de agosto de 1936 en esta parroquia del municipio de Santa Eulària. Al día siguiente, los republicanos, capitaneados por Alberto Bayo y Manuel Uribarry, asesinaron también al hermano del sacerdote.

Los tres fueron enterrados en el cementerio municipal de Santa Eulària. Sus cuerpos fueron exhumados en 2018 y se pudo comprobar que los cráneos presentaban orificios de entrada y salida de bala.

Antoni Tur Costa fue el primero de los veinte sacerdotes mártires en morir. Sus restos serán, junto con los de Joaquín Cirer Sala, los que este sábado se llevarán en procesión hasta el presbiterio de la Catedral durante el rito de beatificación.

Otro de los sacerdotes asesinados fue Josep Tur, párroco de Sant Mateu, que tenía solamente 27 años. Según relató el pasado verano el obispo de Ibiza, monseñor Vicent Ribas, le advirtieron de que debía abandonar la parroquia, pero decidió quedarse porque tenía pendiente celebrar un bautizo. Después se refugió en una vivienda, aunque terminó entregándose para no poner en peligro a quienes lo escondían. «Nunca se había metido en política. Él mismo se entregó y lo mataron», recordó el prelado al explicar las circunstancias de su muerte.

Su cuerpo nunca apareció

En Formentera fue asesinado Juan Torres Torres, conocido como Joanet des Convent, un joven sacerdote ibicenco de 24 años que acababa de hacerse cargo de la parroquia del Pilar de la Mola. Había nacido y crecido en Dalt Vila, donde sus padres eran los campaneros de la iglesia del Convent.

Su historia, reconstruida por El Debate a través del testimonio de su sobrina Nieves Berná, es también la de una familia que lleva noventa años intentando averiguar qué ocurrió con él. «Llevaba muy poco tiempo allí cuando lo mataron», explicó Berná el pasado verano tras conocer la noticia de la beatificación. El sacerdote había llegado a Formentera poco antes del estallido de la guerra. Sus padres y su hermana María lo acompañaron inicialmente, pero, cuando comenzaron los problemas, Juan les pidió que regresaran a Ibiza. Poco después fue asesinado.

La familia nunca pudo recuperar su cuerpo. A lo largo de las décadas han circulado distintas versiones sobre su muerte. Una sostiene que fue ejecutado en el puerto de La Savina y arrojado al mar. Otras apuntan a que fue enterrado en el puerto o en el cementerio de Formentera. También se ha planteado la posibilidad de que fuera asesinado durante un traslado en barco hacia Ibiza.

Ninguna de esas hipótesis ha podido ser acreditada y, noventa años después, Juan Torres Torres continúa figurando como desaparecido.

«Todos tienen derecho a buscar a sus desaparecidos. La ley está para todos los represaliados de la Guerra Civil, de los dos bandos», reivindicó su sobrina, que lamentaba la falta de resultados de las gestiones realizadas por la familia para esclarecer lo sucedido.

Una hermana que nunca lo olvidó

La historia de Joanet des Convent tiene además una protagonista fundamental: su hermana María Torres, que dedicó buena parte de su vida a mantener viva la memoria del sacerdote. Enfermera y vinculada a Acción Católica, María fue quien promovió el proceso de beatificación después de hablar en 2006 con el entonces obispo de Ibiza, Vicente Juan Segura. Dos años más tarde, el prelado firmó el decreto de introducción y apertura de la causa.

María Torres falleció en 2016, a los 101 años, sin llegar a ver culminado el proceso que había impulsado. Su hija Nieves recordaba que el asesinato de Juan había dejado una profunda huella en la familia. «Mis abuelos siempre estaban tristes», explicó a El Debate. Para su madre, Juan era su único hermano.

El joven Juan Torres Torres, más conocido como Joanet des Convent.Fotografía cedida por la familia

Sin embargo, aquella tragedia no se convirtió en una herencia de odio. Según relató Nieves, María siempre consideró la Guerra Civil un conflicto atroz, con víctimas inocentes en ambos bandos. Incluso contaba a sus hijos la historia de otra familia que conocía en Dalt Vila y que había perdido a un hermano de izquierdas, también asesinado durante la contienda.

La beatificación de este sábado tendrá lugar precisamente en la Catedral de Ibiza, en el barrio donde Juan Torres Torres pasó su infancia y donde su familia mantuvo viva su memoria durante décadas.

Ceremonia histórica

La beatificación fue autorizada por el papa León XIV el pasado 18 de junio. Este sábado, el cardenal Marcello Semeraro presidirá la celebración en representación del Pontífice, acompañado por el obispo de Ibiza, Vicent Ribas, el arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, y otros nueve obispos, además de buena parte del clero de Ibiza y Formentera.

Está prevista la asistencia de las principales autoridades autonómicas e insulares, encabezadas por la presidenta del Govern balear, Marga Prohens; el presidente del Parlament, Gabriel Le Senne; los presidentes de los consells de Ibiza y Formentera, Vicent Marí y Óscar Portas, y los alcaldes, así como representantes de las distintas fuerzas políticas.

La ceremonia comenzará con el Himne als Beats Màrtirs d’Eivissa i Formentera, compuesto especialmente para la ocasión por el músico y profesor Jordi Martí Company, delegado episcopal de Música Sacra del Obispado. Lo interpretará un coro formado por representantes de las agrupaciones parroquiales de la diócesis.

El rito de beatificación tendrá lugar en la primera parte de la celebración litúrgica. El obispo Vicent Ribas solicitará formalmente al representante del Papa la inscripción de los veinte sacerdotes entre los beatos de la Iglesia. A continuación, el postulador de la causa, Alejandro Cifres, realizará una breve reseña biográfica de cada uno de ellos.

Será entonces cuando el cardenal Semeraro lea la Carta Apostólica de León XIV que reconoce oficialmente su martirio. Después se descubrirá el retablo con la imagen de los nuevos beatos y se trasladarán al presbiterio las reliquias de Antoni Tur Costa y Joaquín Cirer Sala. La obra conmemorativa de los veinte mártires ha sido elaborada por el Taller de Arte Religioso Salmerón y financiada mediante una colecta popular. Según explicó el obispo, la obra pretende ser un homenaje colectivo de los fieles y de la sociedad de Ibiza y Formentera a los sacerdotes asesinados en 1936.

La celebración concluirá con la interpretación de Set segles fa, el himno dedicado a la Virgen de las Nieves, patrona de Ibiza y Formentera.

Autobuses gratuitos

El Obispado de Ibiza ha organizado un servicio gratuito de autobuses lanzadera para facilitar la asistencia de los fieles a la Catedral. Los vehículos funcionarán aproximadamente entre las 9.30 y las 10.30 horas, con salida desde la avenida de España, frente a Delta Discos. Dejarán a los pasajeros en el Soto, desde donde podrán acceder a la Catedral a través de es Soto Fosc.

La ceremonia comenzará a las 11.00 horas y supondrá la culminación de dieciocho años de proceso eclesiástico y de nueve décadas de memoria familiar de los veinte sacerdotes asesinados en 1936.