Desde la retaguardiaMiquel Segura

El juego de las listas o las filigranas de «la lista»

Las inundaciones de sant Llorenç -octubre de 2018- con la pésima gestión de los servicios de emergencia del Govern, marcaron con tinta roja el expediente de Catalina, a la que muchos ya señalaban como la sucesora de Armengol

Cuando tienes casi todos los números para perder las elecciones la confección de las listas puede convertirse en un trabajo de chinos -de los de antes, claro. Es lo que está haciendo ahora mismo Armengol, muy cuca ella, con notable finura. Francina tiene ante si dos retos: salvar a su cohorte de pretorianos del tsunami que viene y, al mismo tiempo, elaborar unas listas que le permitan seguir gobernando con mano firme el PSIB tras el 29-N.

La «resurrección» política de Cladera, a mi modo de ver, es una de las jugadas de pizarrín de la todavía tercera autoridad del estado, pocas bromas. Mi paisana despegó en 2015 hacia una carrera política fulgurante: consellera de Hacienda -cargo que simultaneó con el de regidora de sa Pobla- y presidenta del consell en 2019. Atención: en esa fecha, pese a los laureles de la presidencia insular, Catalina ya estaba «tocada». Las inundaciones de sant Llorenç -octubre de 2018- con la pésima gestión de los servicios de emergencia del Govern, marcaron con tinta roja el expediente de Catalina, a la que muchos ya habían señalado como la sucesora de Armengol. Pero la «madre superiora del socialismo mallorquín» la hizo a un lado, colocándola en una vía muerta. La derrota del 2023 fue una especie de puntilla para Catalina, que aspiraba como poco a repetir en el cargo y que, en conversaciones particulares, chanceaba diciendo que estaba convirtiendo a su rival, Llorenç Galmés, en «todo un hombrecito». A lo largo de esta legislatura la poblera se ha arrastrado como una sombra de si misma en el cargo de jefa de la oposición en el Consell, en el que, según todos los indicios, la sustituirá Amanda, esa chica de Manacor.

Con Armengol, como con Sánchez, priman los intereses personales por encima de cualquier otra consideración

¿Qué hacer, pués, con Catalina Cladera? La confección de una lista conjunta PSIB-Més al senado -un dique contra la riada- se ha convertido en una postrera oportunidad para la de sa Pobla, ya excesivamente acostumbrada a vivir del erario público. Colocarla como candidata al Senado ha sido la opción menos mala para una Armengol obligada por las circunstancias a hacer auténticas filigranas para salvar, al menos, algunas estancias del palacio de invierno. Lo ha hecho, Francina, a costa de sacrificar a uno de sus más fieles peones, Pere Joan Pons, a quien ha mandado -en viaje de ida y vuelta, eso es lo más probable- a la Delegación del Gobierno. Pons es un intelectual serio y preparado, alejado de las marrullerías de la política provinciana. Estoy seguro de que llevará la responsabilidad de gestionar las elecciones con rigor y escrupulosidad. Ignoro, en cambio, qué destino le puede tener reservado la jefa cuando el resultado de las elecciones generales determine su desalojo del Pretorio. Es posible que le reserve el número 2 a las autonómicas. Si conviene a los intereses personales de Armengol, claro, porque en ella, cómo en Sánchez, prima su interés personal por encima de cualquier otra consideración.

Mientras tanto, en el asunto de la confección de las listas, Prohens no ha dicho todavía «esa boca es mía». A diferencia de Francina ella no tiene prisa aunque los nombres para el Senado -reavivado en esta pugna electoral- precisarán de cierto ingenio. Ya ocurrió lo mismo, en realidad, en las elecciones del 2023 cuando una cuestión tan aparentemente sencilla como el obligado orden alfabético en las papeletas propició una sorpresa. No voy a contarlo ahora porque el asunto no está todavía «desclasificado».

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