LaCatedral, la joya
Investigación
La Catedral de Mallorca busca el sonido que Gaudí imaginó hace más de un siglo
Una investigación indaga en los secretos acústicos de la reforma del arquitecto catalán para descubrir cómo ideó que la música y la palabra llegaran hasta el último rincón del templo
A principios del siglo XX, cuando Antoni Gaudí comenzó a intervenir en la Catedral de Mallorca, la voz de un sacerdote tenía que recorrer por sí sola la distancia que separaba el púlpito de los últimos bancos. En un templo de semejantes dimensiones, con sus elevadas bóvedas góticas y sus interminables superficies de piedra, hacerse escuchar no era una cuestión precisamente fácil. Dos buenos pulmones no bastaban. La música del coro debía enfrentarse a las mismas dificultades, en una época en la que todavía no existían micrófonos ni altavoces capaces de resolverlas. La arquitectura era, en buena medida, la encargada de conducir el sonido y ahora una investigación de la Catedral de Palma intenta averiguar si Gaudí tuvo presente esa necesidad cuando emprendió una de las reformas más importantes de la historia del edificio.
La cuestión ha cobrado un renovado interés a partir del estudio de los archivos históricos, que permiten examinar con otros ojos algunas de las decisiones adoptadas por el arquitecto catalán. El documentalista de la Catedral, Sebastián Escalas, ha explicado este martes que la investigación se centra especialmente en la reordenación del coro y en el diseño de dos tornavoces, unas estructuras destinadas a favorecer la proyección de la voz durante las celebraciones religiosas. La hipótesis es que Gaudí no se limitó a transformar la apariencia del templo y su organización litúrgica, sino que pudo prestar una atención particular a la manera en que los fieles escuchaban los cánticos y las homilías.
La investigación supone un paso más en una línea de trabajo de la que El Debate ya informó el pasado agosto, cuando un equipo de la Universitat Rovira i Virgili consiguió reconstruir en tres dimensiones uno de los tornavoces que Gaudí había diseñado en 1901 para el púlpito mayor. A partir de diez fotografías antiguas, los especialistas lograron recuperar la geometría de aquella singular estructura de madera y tejido, adaptada a la planta octogonal del púlpito y rematada con tres superficies parabólicas. El dispositivo, que había llamado la atención de Le Corbusier durante su visita a Mallorca en 1932, fue derribado en noviembre de 1970. Su reconstrucción permitió recuperar sobre el papel y en formato digital una pieza desaparecida hacía más de medio siglo, pero dejó pendiente una cuestión fundamental como es el sonido y su comportamiento en función de la anatomía de su entorno.
Un coro que llevaba siglos en el centro de la Catedral
Para comprender el alcance de las nuevas hipótesis hay que imaginar la Catedral anterior a la reforma de Gaudí, con el coro situado en medio de la nave, como era habitual en numerosos templos medievales. Aquella disposición respondía a una tradición litúrgica muy arraigada, pero también condicionaba la percepción del espacio y la relación de los fieles con las ceremonias. Cuando el arquitecto decidió trasladarlo a la capilla mayor, no solo alteró una distribución que llevaba siglos establecida sino que modificó las condiciones en las que la música se propagaba por el interior del edificio.
La intervención de Gaudí en la Seu se ha estudiado ampliamente por su tratamiento de la luz, la recuperación de la visibilidad del altar y su particular manera de relacionar las nuevas formas con la arquitectura gótica
Según ha explicado Escalas, es posible que aquel traslado buscara precisamente favorecer que los cánticos alcanzaran con mayor claridad la nave central. Los asientos del coro, además, contaban con una caja de resonancia que contribuía a proyectar las voces, un recurso especialmente valioso cuando toda la amplificación dependía de las propiedades físicas de los materiales y de la disposición de los elementos arquitectónicos. La investigación trata ahora de determinar si Gaudí aprovechó conscientemente estas características al reorganizar el espacio o si los posibles beneficios acústicos fueron una consecuencia de decisiones adoptadas por otros motivos.
La pregunta resulta especialmente interesante porque obliga a considerar la reforma desde una perspectiva distinta de la habitual. La intervención de Gaudí en la Seu se ha estudiado ampliamente por su tratamiento de la luz, la recuperación de la visibilidad del altar y su particular manera de relacionar las nuevas formas con la arquitectura gótica. Sin embargo, el sonido también formaba parte de la experiencia religiosa, y su comportamiento en un edificio de estas características podía influir considerablemente en el desarrollo de las celebraciones.
Los tornavoces, una solución anterior a los altavoces
El segundo ámbito de estudio son los dos tornavoces atribuidos a Gaudí, cuya geometría y composición material están siendo analizadas para comprender su posible influencia en la acústica de la Catedral. Estos dispositivos se colocaban sobre los púlpitos y aprovechaban sus superficies para reflejar y orientar la voz del predicador. Aunque su funcionamiento era puramente físico, cumplían una finalidad que hoy asociamos a los sistemas de megafonía: conseguir que la palabra llegara más lejos y pudiera entenderse mejor.
En el caso de Gaudí, el interés reside también en las soluciones geométricas que empleó. La investigación examina el papel de materiales como la madera, el algodón y la tela, cuyas propiedades pueden modificar la absorción y la reflexión del sonido. Escalas considera que «seguramente» los tornavoces fueron concebidos para facilitar la proyección de la palabra durante las homilías, pero ha advertido de que conocer su finalidad probable no equivale a demostrar su eficacia acústica.
«Obviamente había una funcionalidad, pero la única forma de saber su comportamiento acústico es a través de una reproducción geométrica a escala a partir de fotografías antiguas», ha señalado el documentalista.
Es precisamente en este punto donde la nueva investigación enlaza con la reconstrucción tridimensional difundida el pasado verano. Aquel trabajo, dirigido por Albert Samper desde la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universitat Rovira i Virgili, permitió recuperar las formas del tornavoz del púlpito mayor mediante cálculos geométricos. El estudio que ahora presenta la Catedral amplía la atención a dos tornavoces y a la organización sonora del templo, aunque todavía queda por determinar hasta qué punto sus resultados permitirán comprobar el comportamiento acústico de aquellos dispositivos.
No dejó escrito su proyecto
El principal obstáculo para esclarecer las intenciones de Gaudí es la escasez de documentación directa. A diferencia de lo que sucede con otras intervenciones arquitectónicas, su proyecto para la Catedral de Mallorca no quedó recogido en una memoria redactada por el propio autor, lo que obliga a los investigadores a reconstruir sus decisiones a través de testimonios indirectos, fotografías y documentos conservados en los archivos.
Escalas ha lamentado esta circunstancia y ha explicado que se conservan planos de 1902 firmados por Joan Capó, quien sabía que Gaudí no iba a elaborar bocetos del proyecto. Esta particularidad dificulta establecer con precisión qué pretendía conseguir el arquitecto con cada una de sus modificaciones y obliga a extremar la prudencia a la hora de interpretar su trabajo. Por ello, el documentalista ha insistido en que tanto la posible finalidad acústica del traslado del coro como las conclusiones relativas a los tornavoces deben considerarse, por el momento, hipótesis.
La investigadora de la Universitat de les Illes Balears Mercè Gambús ha aportado otra perspectiva para comprender aquella intervención. A su juicio, Gaudí debe interpretarse en Mallorca «desde la Catedral», porque las características del edificio y los criterios artísticos y litúrgicos a los que tuvo que someterse condicionaron su trabajo de una manera que no se produjo en otros proyectos. El arquitecto no podía actuar con absoluta libertad sobre un templo cargado de historia, sino que debía adaptar sus propuestas a una construcción preexistente y a las exigencias del culto, así que es precisamente en esas limitaciones donde la investigación busca ahora las claves para comprender hasta qué punto Gaudí consiguió transformar también la manera de escuchar la Catedral.