Fundado en 1910

El Rey con Illa, Urtasun, Azcón y el abad del Monasterio de Poblet (Tarragona)Casa del Rey

Casa Real

El Rey reúne en Poblet a los presidentes de Aragón, Baleares, Cataluña y Valencia y llama a buscar «el bien común»

«No puedo ocultar mi satisfacción por veros aquí reunidos», ha afirmado Don Felipe ante el patronato del Real Monasterio en el que descansan sus antepasados aragoneses

Tras regresar de Ceuta y Melilla, el Rey se ha trasladado este jueves a Tarragona para presidir la reunión del Patronato de la Fundación del Real Monasterio de Santa María de Poblet, donde descansan desde hace siglos sus antepasados, los Condes de Barcelona y Reyes de Aragón.

Don Felipe ha acudido al monasterio como presidente de honor del patronato, del que también forman parte los presidentes de las Comunidades autónomas de Cataluña, Salvador Illa; Aragón, Jorge Azcón; Baleares, Marga Prohens, y Valencia, Juanfran Pérez Llorca.

Todos ellos representan a los territorios que integraban la Corona de Aragón y que, junto con la de Castilla, tras el matrimonio de los Reyes Católicos, constituyeron lo que hoy es España.

Al coincidir con los cuatro presidentes en Poblet, Don Felipe ha afirmado: «Esta imagen expresa mejor que ninguna otra el valor que hay siempre en la búsqueda conjunta del bien común». Y en otro momento ha expresado su «satisfacción, que no puedo ocultar, por veros aquí reunidos».

En el acto ha ejercido de ministro de jornada el titular de Cultura, Ernest Urtasun. A la reunión también han asistido el abad de Poblet, Rafel Berrué, y el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto.

Don Felipe ha recordado que en este monasterio «confluye la historia de Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana y las Islas Baleares» y ha añadido que estas cuatro Comunidades autónomas son «inseparables de la realidad de España». Además, ha animado a los cuatro presidentes a continuar con «todo ese entramado de relaciones e intereses comunes que fue, en su día, el núcleo de este monasterio».

En la reunión del patronato, el abad del monasterio, Rafel Barrué, ha defendido la necesidad de dotar a Poblet de un instrumento legal específico que garantice su protección y preservación a largo plazo. Al referirse al conjunto monumental, ha afirmado que «este necesita una ley de protección, para poder mantenerse en pie, con los instrumentos adecuados para hacerla efectiva».

La ley planteada por el abad permitiría establecer un marco de protección global y pública, capaz de aglutinar a todos los poderes públicos implicados en la conservación y el futuro de Poblet, así como a otras instituciones y representantes del mundo empresarial. Se trataría de garantizar un compromiso estable y compartido, más allá de las actuaciones puntuales, que asegurase los recursos y los instrumentos necesarios para preservar, proteger y respetar el monasterio de acuerdo con su excepcional significación histórica, patrimonial, espiritual y cultural.

Gran panteón real

El Real Monasterio de Santa María de Poblet, fundado hace casi nueve siglos y convertido en el siglo XIV en un gran panteón dinástico, sigue acogiendo hoy a una comunidad de monjes cistercienses y conserva buena parte de las construcciones medievales que han hecho de Poblet un conjunto monumental excepcional.

El Rey y las autoridades, ante los sepulcros reales de PobletCasa del Rey

El Rey Pedro IV el Ceremonioso impulsó la construcción de los magníficos sepulcros reales situados sobre arcos en el crucero de la iglesia, una obra excepcional de la escultura funeraria medieval. Con los años, Poblet acogió las tumbas de varios Reyes y miembros de la Familia Real.

Profanados los sepulcros

El monasterio fue abandonado en el XIX por las leyes de desamortización y la expulsión de los religiosos, y quedó expuesto al abandono, el saqueo y la destrucción. Los sepulcros reales fueron profanados en 1837, y los restos de los monarcas acabaron trasladados a la catedral de Tarragona.

El Rey con los miembros del Patronato del real Monasterio de Santa María de PobletCasa del Rey

A comienzos del siglo XX, el diplomático e historiador Eduard Toda impulsó la restauración del monasterio y la creación, en 1930, del primer Patronato de Poblet. En 1940 regresaron los primeros cuatro monjes, procedentes de Italia, y en 1952 se reconstruyeron los panteones reales y retornaron los restos de los Reyes.

Oración, trabajo y acogida

Poblet mantiene la función para la que fue fundado en el siglo XII. La comunidad cisterciense desarrolla una vida dedicada a la oración, el trabajo y la acogida, siguiendo la tradición de San Benito. Al mismo tiempo, el monasterio es un espacio de conservación y divulgación del patrimonio, de investigación histórica y de actividades culturales, como el Festival Internacional de Órgano de Poblet, que cada año reúne a tres intérpretes de gran nivel internacional y que este año comenzará el próximo 31 de octubre.