Los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, este jueves en el Auditorio de Oviedo
Casa Real La Familia Real llega a Asturias y celebra con un concierto de Mendelssohn la aparición de la imprenta
Los Reyes y sus hijas, recibidos con aplausos en el Auditorio Príncipe Felipe
Los Reyes, la Heredera de la Corona y la Infanta Doña Sofía han llegado este jueves a Oviedo donde mañana entregarán los premios Princesa de Asturias, los galardones más importantes de la cultura en español. Como es tradicional, la primera aparición en público de la Familia Real ha sido en el Auditorio Príncipe Felipe para presidir el concierto de la víspera de los premios.
Los cuatro miembros de la Familia Real han llegado poco antes de las 19 horas al auditorio, en cuyas puertas aguardaban cientos de asturianos para darles la bienvenida. Cuando han hecho entrada en el palco principal, el público del auditorio les ha recibido con un sonoro aplauso que se ha visto interrumpido por el Himno Nacional.
Los cuatro miembros de la Familia Real con las autoridades
Este año se ha escogido una selección de movimientos de una obra muy especial de Meldelssohn, que conmemora la aparición de la imprenta. Se trata de la obra Sinfonía n.º 2 en Si bemol mayor, Op. 52, Lobgesang (Canto de alabanza) de Felix Mendelssohn.
En el concierto, organizado por la Fundación Princesa de Asturias en colaboración con la Fundación Cajastur, la obra ha sido interpretada por el Coro de la Fundación y la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, bajo la dirección de Nuno Coelho. También han participado las sopranos Sylvia Schwartz y Pilar Alva-Martín y el tenor Santiago Ballerini.
Mendelssohn escribió esta sinfonía para conmemorar el cuarto centenario de la aparición de la imprenta en el siglo XV. El invento de Gutenberg, esa máquina de escritura artificial –frente a los manuscritos–, cambió el curso de la historia porque hizo que los libros dejasen de ser un lujo minoritario, para convertirse en una herramienta al servicio de la palabra impresa.
La obra se estrenó en Leipzig en junio de 1840 y fue dirigida por el propio compositor. Las reseñas locales destacaban el impacto inmediato y sobrecogedor que tuvo en el público y, tres meses después, sucedía lo mismo en la presentación en Birmingham. Al comenzar la sección coral, con el himno «Nun danket alle Gott» («Demos todos gracias al Señor»), toda la audiencia se puso de pie espontáneamente.