El conjunto de momias de la toledana Iglesia de San Andrés, el mayor de España.
Toledo
La iglesia del siglo XII en Toledo que alberga el mayor conjunto de momias conocido en España
La conservación de difuntos ha sido consecuencia de las condiciones del subsuelo toledano
Toledo es una ciudad de historia y tradición en la que cada rincón recuerda a un momento del pasado. El Alcázar de Toledo es un símbolo de la resistencia de la ciudad; la catedral, con sus campanas gemelas, es insignia de la resistencia de la fe católica por encima de otras que pasaron por ahí—ejemplo perfecto de esto son las ruinas de una mezquita sobre las que se construyó la catedral en el siglo XIII—; el Monasterio de San Juan de los Reyes conmemora la victoria de los Reyes Católicos en la Batalla de Toro en 1476; la obra de «El entierro del Conde Orgaz» recuerda a la profundidad emocional y espiritual artística de El Greco.
Pero a día de hoy siguen quedando muchos secretos sin conocer y consigue seguir sorprendiendo a visitantes y a expertos. Este fue el caso a principios del siglo XX cuando se conoció que había momias enterradas en la cripta de la iglesia de San Andrés. 56 momias fueron descubiertas, en su mayoría mujeres en edad adulta, aunque también quedaban algunos niños y hombres.
Iglesia de San Andrés en Toledo
El estado de conservación en el que se encontraron fue muy positivo debido a las condiciones del subsuelo de la ciudad: la baja humedad y ventilación que tenía permitió que los cuerpos se desecaran y que se pudieran conservar algunos tejidos y objetos personales. Por tanto, estas son momias de generación por procesos naturales, no fueron embalsamadas ni enterradas de forma especial, sino que son fruto de la tradición habitual de la época de enterrar a los vecinos en la parroquia del barrio.
El trabajo forense y antropológico que se empezó en 2012 capitaneado por Francisco Etxeberría facilitó identificar que los cuerpos databan del siglo XIX, habiendo fallecido entre los años 1812 y 1820. La fecha coincide con la invasión napoleónica del territorio español, época en la cual se dejó de enterrar a los muertos en las iglesias y se empezaron a construir cementerios.
Los motivos de muerte varían entre infecciones, lesiones cancerígenas y malformaciones. Se entiende que en los traslados que se hacían desde las iglesias a los nuevos cementerios se olvidó que estos cuerpos yacían ahí y por tanto no se llegaron a desplazar nunca.
Las primeras fotografías con cierta calidad de las momias de San Andrés se remontan a los años 70, pero hay testimonios de toledanos que bajaban a visitarlas antes de esa década. También hay leyendas populares que sostienen que durante años después de su hallazgo se robaban calaveras y huesos, por lo que es posible que hubieran restos de más de 56 personas en primera instancia. El párroco de la iglesia tuvo que restringir la entrada de personas a la cripta para respetar y conservar los restos humanos que quedaban bajo ella
El descubrimiento de la cripta de San Andrés ensalza la relevancia de la ciudad de Toledo en el panorama funerario español y atrae la atención de arqueólogos y forenses del mundo que estudian momificaciones.
Aunque en 2018 el equipo multidisciplinar que se encargó de su restauración preparó la cripta para visitas turísticas, a día de hoy sigue sin estar abierto al público, lo que contribuye al misterio que rodea al encuentro.