Vista de Jorquera en Albacete

Vista de Jorquera en Albacete

El pueblo de Albacete construido sobre una roca que parece un pastel con su guinda

Jorquera se eleva sobre una inmensa bola natural en cuya cumbre se asienta su población rodeada por el Júcar y sus hoces

Jorquera podría considerarse un pueblo-castillo. Normalmente es en las atalayas donde se han construido las fortalezas y alrededor de estas se han levantado las poblaciones dependientes.

Pero este pueblo de Albacete con los casi fieles restos prehistóricos, romanos y árabes de los lugares castellanomanchegos es distinto. Completamente diferente. Empezando por la gran roca sobre la que se asienta.

Una «acrópolis»

Una inmensa bola natural en cuya cumbre, como si fuera un pastel de piedra, está el pueblo como guinda. El paraje extraordinario lo completa y embellece un azul río Júcar que rodea la roca, una albaceteña acrópolis habitada, como si fuera una isla. Una isla en mitad de La Mancha.

Murallas del castillo almohade de Jorquera

Murallas del castillo almohade de Jorquera

Un pueblo-castillo que contiene un castillo almohade donde dicen se cuenta que se refugió un rey moro perseguido por El Cid. Fue conquistado y reconquistado varias veces hasta su reconquista final. El lugar fue conquense y murciano y finalmente castellanomanchego.

Puente de Jorquera destruido por la riada en 1982

Puente de Jorquera destruido por la riada en 1982

«El Caño» es el acueducto excavado en la roca que atraviesa el pueblo desde el río y llevaba el agua a la población. Hubo un puente, el de la Villa, que fue destruido por una riada en 1982. Hay otro puente, el puente de acceso a la roca, que une la Villa con la carretera, y en los alrededores restos de la calzada medieval.

Puente Jorquera antes de ser destruido por la riada

Puente Jorquera antes de ser destruido por la riada

También hay una presa (con un espacio idílico para el baño) y la salida del agua por el caño árabe parece un lugar de fantasía, como una atracción de un parque temático secular e impresionante, como todo lo que rodea Jorquera, llena de restos en derredor de distintas épocas, con la próxima hoz del Abengibre, otra isla, pero sin agua en sus «orillas».

Romana, medieval y heroica

Pero sí huertos alimentados por las acequias y los sistemas de regadío que perduran de la época musulmana, y las antiguas escaleras excavadas en la roca que llevaban al cementerio medieval, de las que se conservan peldaños en la sensacional y también heroica Jorquera, de unos 350 habitantes, que detuvo el avance de las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia.

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