El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, este miércoles, en el Congreso

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar PuenteFernando Sánchez / Europa Press

El proyecto de Puente que devuelve el transporte en Guadalajara y Cuenca al siglo pasado

El Ministerio de Transportes planea suprimir cerca de un centenar de paradas de autobús por «eficiencia y rentabilidad»

Decir que se vive en el siglo XXI a veces suena casi a futuro, aunque sea el presente. Todo va hacia adelante, en todos los sentidos y, si cabe, a mayor velocidad que en otras épocas.

En la película Master and Commander, el capitán de la marina británica Jack Aubrey, el personaje de las novelas de Patrick O'Brian, se maravillaba de estar viviendo una época fascinante de avances al examinar el novedoso casco de una nave francesa enemiga a principios del XIX.

Línea Madrid-Teruel-Valencia

En pleno XXI, el ministro Puente planea eliminar cerca de cien paradas de autobús en Castilla-La Mancha, en Guadalajara y Cuenca, y casi no se puede evitar recordar la imagen del capitán de ficción, representado por Puente, diciendo aquello mismo de qué época tan fascinante, en lugar de contemplando el caso de un barco, observando su proyecto para la enorme y deshabitada Castilla-La Mancha.

El sinsentido del Gobierno, en este caso de Puente, casi obliga a imaginar escenas así. Se trata de la línea de autobuses Madrid-Teruel-Valencia, que pasa por Guadalajara y Cuenca. «Eficiencia y rentabilidad» es la justificación porque así se va a reducir, según el Ministerio, el tiempo de viaje entre capitales de provincia y también el precio de los billetes.

Mayor gasto público

Una eficiencia y rentabilidad que no ha pensado en los pequeños pueblos afectados, de los cuales muchos de ellos van a quedar a decenas de kilómetros de cualquier parada en pleno siglo XXI. El Gobierno de Castilla-La Mancha ya ha hecho alegaciones al respecto, después de calificar el anteproyecto como «unilateral» y denunciar la falta de diálogo.

Una imposición del ministro Puente que obliga a cada Comunidad Autónoma a hacerse cargo del servicio de transportes a estas localidades que el Gobierno dejará de prestar. El Ministerio sí propone dar ayudas a las regiones (40 millones), pero estas las consideran insuficientes. Castilla-La Mancha exige financiación suficiente (Page y la financiación autonómica) para aceptar el proyecto de cuya propuesta inicial asegura que el gasto público será mayor que el actual entre las rutas que queden y las que habrá que crear para conectar con aquellas.

El Gobierno de Castilla-La Mancha también rechaza el motivo de la eficiencia y la rentabilidad por lo anterior, pues el nuevo mapa obligará a transbordos y nuevas conexiones que en la actualidad no son necesarias.

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