Una tablet sobre un libro

Una tablet sobre un libro

Un colegio quiere volver a los libros y dejar las tablets, pero el Gobierno se lo impide

Según la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha, la adscripción al Banco de Libros implica la continuidad en el programa digital Carmenta, que obliga a seguir comprando licencias digitales, un ámbito en el que la Junta ha hecho una inversión millonaria

Podría ser este un caso de película. De Terminator más concretamente, donde hay una guerra contra las máquinas que se han vuelto poderosas y autosuficientes. La humanidad contra las máquinas representada en un colegio de Toledo contra las tablets, aunque no es solo un colegio. Cerca de una centena de centros en toda Castilla-La Mancha han pedido a la Consejería de Educación volver a los libros de toda la vida.

En el caso del colegio de Toledo, la Consejería le obliga a seguir comprando licencias digitales, pese al deseo del AMPA de abandonar el programa Carmenta, un programa que incluye los libros de texto en formato digital y que fue impulsado por el Gobierno castellanomanchego, quien además «recomendó» a los centros que lo utilizaran de forma prioritaria. Así ha sido y así sigue siendo, no se sabe si con idoneidad, pero ya ha surgido una rebelión contra las máquinas.

La «estrategia digital» de la Junta

Los padres quieren volver al papel. Más concretamente al Banco de libros, el sistema de préstamo gratuito de materiales curriculares reutilizables, que se devuelven una vez finalizado el curso, en cuyas condiciones de acceso se incluye la supuesta renovación en el programa Carmenta. No hay respuesta a la petición de los padres por parte de la Consejería, con lo que la «obligación» de seguir comprando licencias digitales en lugar de libros (o de acceder al Banco), a pesar de ser esta una opción voluntaria en principio, se hace realidad por omisión de respuesta.

Las familias quieren que se notifique la decisión antes de que termine el periodo lectivo porque la no contestación implicaría la continuidad de la actual situación en el curso siguiente. La demora en responder resulta sospechosa teniendo en cuenta esto y la proximidad del fin del período de clases. Y más aún si se le añade la firme estrategia digital del Gobierno de García-Page, extendida a la innovación educativa mediante «la adquisición de recursos digitales». ¿No quiere el Gobierno castellanomanchego que se deje de utilizar la tablet en favor del libro por cuestiones ajenas al deseo de los padres?

100 millones de euros de inversión

De por medio hay una inversión en digitalización educativa de 100 millones de euros que no son baladí. Un «esfuerzo presupuestario» al que se refirió el consejero de Educación, Amador Pastor, hace poco más de un mes. Lo llaman la «modernización tecnológica de la red educativa», de la que algunos padres, unos cuantos, ya no quieren saber nada. El principio de «rebelión» contra las máquinas que el Gobierno castellanomanchego de momento silencia a través de la «trampa» de la modificación del decreto de la Junta, según el AMPA, por la que la adscripción al Banco de Libros obliga a renovar el programa Carmenta, solicitado en este caso en 2024, por cuatro años más.

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