Ocaña tras su caída de amarillo en el descenso de la Menté en 1971

Ocaña tras su caída de amarillo en el descenso de la Menté en 1971Cordon Press

Ocaña y el trágico Tour de Francia de 1971: la tortura a Merckx en Orcières y la caída al infierno en Menté

El ciclista conquense logró lo inimaginable sobre un ya legendario Eddy Merckx, pero la carrera le tenía reservado el peor de los finales

El Tour de Francia reserva su gloria a unos cuantos elegidos y en el verano de 1971, todo parecía preparado para que el belga, Eddy Merckx, escribiera de nuevo su nombre en la historia de la 'Grande Boucle'. Esta vez con especial mención y letras doradas, porque con la tercera corona se elevaría, en aquella época, a la altura de su compatriota Philippe Thys y el francés Louison Bobet. Únicos ciclistas con tres victorias en su haber, además del legendario Jacques Anquetil, que vislumbraba desde su trono si alguien sería capaz de igualar sus valiosos cinco Tour de Francia.

'El Caníbal' llegaba como dueño absoluto de la ronda gala desde su debut en 1969, año en que se hizo con su primera victoria pese a ser un novato. En la siguiente edición demostró al mundo que su triunfo no fue fruto de la casualidad y llegaba a 1971 deseoso de confirmar su reinado con un tercer Tour consecutivo.

Imbatido e insaciable, casi se buscaba un rival digno para Merckx. Nadie parecía capaz de acabar con el hambre de un 'Caníbal' que 'devoraba' ciclistas, etapas y sueños en cada carrera. Casi de la nada apareció un español afincado en Francia que venía cocinándose a fuego lento como gran promesa del ciclismo.

Conocido por los franceses como 'el español de Mont de Marsan', Luis Ocaña, abanderaba la esperanza ciclista española, como relevo de Bahamontes, por entonces único ciclista nacional en vestir de amarillo en el Parque de los Príncipes.

De la mano del equipo 'Fagor', el nacido en Priego (Cuenca) no tardaría en mostrar su valía. Siendo un recién llegado al pelotón en 1968, se presentó como Campeón de España y segundo clasificado en la Vuelta en 1969, donde sumó sus tres primeros triunfos de etapa. Al Tour llegaría aquel año junto al Merckx, pero con diferente suerte, factor que tanto le atormentó durante su carrera y que le llevaría a abandonar por caída en su primera participación.

En 1970 sorprendería al mundo como ciclista de raza imponiéndose en la Vuelta a España por delante de Tamames y alzando por primera vez los brazos en la meta de una etapa del Tour. Casi sin hacer ruido, Ocaña llegaba al acecho de Merckx y estaba preparado para ser el primer rival en asustar al 'Caníbal'.

La ascensión al cielo de Orcières-Merlette

Luis Ocaña alza los brazos en meta

Luis Ocaña alza los brazos en meta

En la historia del ciclismo han sido numerosos los duelos de egos y piernas que han atravesado las carreteras míticas, algunos de ellos imprescindibles para entender la dureza e importancia de la gloria ganada a pedales. Pogačar y Vingegaard protagonizan el escaparate del ciclismo más contemporáneo, pero antes escribieron la historia otros como Coppi-Bartali, Anquetil-Poulidor, Fignon-Hinault o la también reciente rivalidad entre Contador y Andy Schleck.

Los grandes triunfadores pasan a la historia, pero no sin llevar ligados por siempre el nombre de sus 'enemigos', convirtiendo victorias en leyendas. Es el caso de Luis Ocaña, el primer ciclista capaz de hacer tambalear a un invencible Eddy Merckx, que llegó a parecer un fantasma de aquel que venía encadenando dos triunfos en la antesala del Tour de 1971.

La ronda francesa estaba preparada para un nuevo festín de el 'Caníbal', pero el que parecía uno de los tantos aspirantes, tenía decidido hacer volar por los aires el aura intocable del belga. En busca de la difícil tarea, Ocaña había seguido el consejo de su ídolo Anquetil y dio el salto al equipo francés 'Bic', por entonces uno de los grandes del pelotón.

El Tour del 71 salió a la calle y Ocaña volvería a seguir el consejo del cinco veces ganador del Tour de Francia, Jacques Anquetil, para aguardar a la montaña donde se presentaría definitivamente al mundo. Antes, amagó de intenciones a cinco kilómetros del final de la octava etapa. El nacido en Cuenca voló subiendo el Puy de Dôme y llegó a aventajar a Merckx en 40 segundos, que finalmente salvaría, pero sin evitar que Ocaña se colocara tercero en la general. El belga quedaba avisado y no tuvo que esperar demasiado al vendaval que estaba por llegar.

Perfil de la Etapa 11 del Tour de Francia en 1971

Perfil de la Etapa 11 del Tour de Francia en 1971Tour de Francia

Un 8 de julio, Luis Ocaña logró lo inimaginable. La etapa once presentaba un recorrido de 134 kilómetros entre Grenoble y Orcières-Merlette. El equipo 'Kas', de 'El Tarangu' Fuente, formó la fuga casi de inicio, pillando a contrapié al Molteni de Merckx, que se hallaría abandonado para toda la etapa. En la primera rampa del día, el portugués Agostinho atacó con gran potencia y tras él, solo lograron salir Ocaña, Van Impe y Zoetemelk, que defendía aquel día el amarillo.

El grupo de cuatro ciclistas coronó en solitario el Col de Laffrey, Merckx no aparecía por ninguna parte y Ocaña comenzó a oler la sangre. La oportunidad del belga para salvar la ventaja pasaba por el descenso y breve llano hasta Noyer, pero aquella cima ya tenía reservada la gloria. Al inicio del puerto, Ocaña aceleró de una manera que definió a la perfección, Zoetemelk: «Pedaleaba como poseído, jamás podré olvidarlo».

Ni el neerlandés ni ningún amante al ciclismo lo olvidará nunca. La hazaña comenzaba a gestarse y a mitad del puerto, ya aventajaba a sus perseguidores en un minuto. En una época sin pinganillos, los ciclistas podían fraguar un plan previo, pero la improvisación de la etapa dependía del genio de cada uno y el encargado de mostrar la pizarra al español, aumentaba la cifra minuto a minuto. Ocaña coronó cuatro minutos antes que el grupo perseguidor y con cinco y medio de ventaja sobre Merckx.

Ocaña vuela devorando el asfalto y en sus rivales tan solo queda el anhelo de alcanzarlo por desfallecimiento en la subida final de Orcières-Merlette. Todo lo contrario, firmó un paseo triunfal todavía recordado y las diferencias seguían aumentando. La de Ocaña en la Merlette es una ascensión memorable, imposible de obviar en los libros sobre la historia del ciclismo. Esa que contará por siempre como aquel que parecía de otro planeta, cayó a la Tierra de un plumazo y también, de como un prácticamente desconocido firmó una actuación apoteósica en la que aventajó al 'Caníbal' en 8 minutos y 42 segundos.

Ocaña estaba en boca de todo el mundo y Merckx sentía su orgullo totalmente herido. El público celebraba ver 'sangrar' a aquel que parecía intocable. Además, aquel día , el conocido en Francia como 'español de Mont de Marsan', dejó fuera de control hasta a 67 corredores, incluido Fuente, a los que la organización tuvo que repescar para no quedarse sin carrera.

La caída al infierno en Menté

Luis Ocaña cae en el Col de Menté

Luis Ocaña cae en el Col de MentéCordon Press

El Tour llegaba a los Pirineos con el estupor de la machada protagonizada por Ocaña. Eddy Merckx no quiere esperar más y en la contrarreloj de bienvenida de 16 kilómetros consigue rebajar en once segundos la ventaja de Ocaña. Aun así, se mantiene en 7 minutos y 21 segundos y Ocaña necesita recibir un golpe mayor, que desgraciadamente llegaría.

Si el 8 de julio fue el sol y el calor lo que se cebó con Merckx, el día 12, la climatología tenía reservada la peor de sus tormentas para golpear al de Priego. La jornada estuvo protagonizada por la lluvia y el posterior granizo. La épica del ciclismo se escribe estos días, debió pensar Merckx, y pronto empezaría a avasallar a su inesperado rival.

El ritmo se endurece en la subida al Aspet, pero no sería hasta Menté, cuando el doble campeón del Tour arrancaría su ataque, al que el español respondió hasta coronar juntos el puerto. Las hostilidades del cielo comienzan su bombardeo y el belga quiere aprovecharlo proponiendo un descenso fulgurante. Los frenos de entonces, todavía de zapata, no frenan con tal cantidad de agua y la tragedia se masca en cada curva.

Ocaña sigue de cerca la rueda del belga, que en una de las curvas se va largo hacia la hierba y cae. El español sigue su trazada y también se sale, pero contra una piedra que le deja tremendamente dolorido de la cadera y el hombro. Aunque parezca increíble, la adrenalina y nerviosismo del momento pone en pie a ambos ciclistas, que se deciden a continuar el descenso. Con Merckx ya casi en la carretera aparece una sombra entre el chaparrón. Esa sombra es Zoetemelk, que viene como una exhalación y se lleva por delante al maillot amarillo.

Tratando de reponerse Ocaña, aparecen ahora por los suelos Vicente López y Angelinho. Todos consiguen continuar en carrera, pero esa maldita curva termina con el que podría haber sido el primer Tour de Ocaña.

El de Priego vuela en helicóptero al hospital de Saint Gaudens, Merckx no ataca por respeto y Fuente gana una etapa que pasaba por el Portillon, lugar donde creció Ocaña y en el que pensaba rematar el amarillo.

Merckx y Ocaña en la 11ª etapa del Tour de Francia de 1971

Merckx y Ocaña en la 11ª etapa del Tour de Francia de 1971Europa Press

Luis Ocaña cuenta la historia de alguien que fue más que un ciclista. Una persona atormentada, pero valiente, que sufrió la dualidad de ser el español en Francia y el francés en España. Una redención estaba guionizada en su cabeza. Llegar al Portillón vestido de amarillo dejaría atrás los fantasmas del pasado, pero el destino se escribió de otra manera.

Eddy Merckx se mostró muy afectado tras el abandono del conquense, hasta el punto de negarse a vestir de amarillo al día siguiente y no lo convencieron hasta la etapa dieciséis. Al parecer, lo que sí estaba escrito era el triunfo final del 'Caníbal' para forjar su triple corona. Acabarían siendo cinco.

Luis Ocaña encontraría finalmente su merecida victoria en el Tour de Francia en la edición de 1973, pero sin Eddy Merckx, que aquel año triunfó en la Vuelta a España para completar su vitrina.

Así fue parte de la incesante lucha de un ciclista verdaderamente desafortunado, con quien el deporte quizá fue cruel. Nunca lo tuvo fácil. Su familia abandonó Priego, pasó por el Valle de Arán y acabó en Francia. Poco querido y cuestionado en ambas tierras en sus inicios. Con marcado acento francés para hablar español y con dejes del español cuando se comunicaba en francés. En tierra de nadie, encontró su sitio en el mundo a través de los pedales y las montañas. Aquellas que nunca olvidarán como un desconocido mordió a un 'Caníbal'. Aquel que llegó a decir tras sucumbir en Orcières: «Nos ha dominado a todos como 'El Cordobés' domina los toros en la plaza».

Reconocido por todos dejó las montañas de la tierra para pedalear los cielos en 1994. Un héroe trágico que sintió en sus carnes las dos caras de un Tour de Francia, donde más que campeón parecía querer ser valiente. Donde el amarillo importaba menos que mostrarle al mundo que el 'Caníbal' sangraba, que se le podía hincar el diente y que, aquel año, a Ocaña solo podía vencerle esa maldita curva.

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