Gregorio Moya con el trofeo Lámpara Minera del Festival Internacional del Cante de las Minas

Gregorio Moya con el trofeo Lámpara Minera del Festival Internacional del Cante de las MinasFUNDACIÓN CANTE DE LAS MINAS

La ‘Lámpara Minera’ alumbra el alma cantaora de Gregorio Moya

El cantaor de Argamasilla de Alba (Ciudad Real) ha arrasado, con cuatro galardones, el Festival Internacional del Cante de las Minas celebrado en La Unión (Murcia)

Natural de Argamasilla de Alba (Ciudad Real), Gregorio Moya vino al mundo un 15 de diciembre de 1984 y desde bien temprano, siendo apenas un niño, empezó a abrirse paso en las tablas con el talento de su cante. No tardó en apoderarse de ellas y hacerles sentir el peso vibrante de su voz. Un arte con trayectoria y que se ha visto encumbrado por la prestigiosa ‘Lámpara Minera’ del Festival Internacional del Cante de las Minas.

La edición número 64 del certamen le eleva a los grandes escaparates del flamenco con una distinción de prestigio y merecida. No fue la única. Gregorio Moya ha copado el protagonismo del festival con hasta cuatro galardones. El más distinguido es sin duda la ‘Lámpara Minera’, dotada de un premio de 15.000 euros, pero además ha obtenido los premios por malagueñas, cartageneras, mineras y marianas, que responden a un total de 14.000 euros.

Los casi 30.000 euros le servirán de ayuda para seguir proyectándose en los altavoces de la música, pero el mayor premio pasa sin duda por la famosa lámpara, que le presenta ‘vestido en oro’ ante los amantes del flamenco.

El galardón emocionó al de Argamasilla y tuvo una dedicatoria especial. El cantaor se acordó de sus seres queridos, en especial de su padre fallecido en los últimos años. El trabajo recogió sus frutos y ahora Gregorio Moya tiene una misión por delante, la cual manifestaba casi sin palabras: «Quiero defender el premio allí donde vaya y estar a la altura».

Una vida dedicada al cante

Gregorio Moya cantando hace años

Gregorio Moya cantando hace añosÁngel Martínez

Criado desde el albor de sus días en el seno de una familia humilde, Gregorio Moya sintió el picor del arte desde pequeño. El flamenco formó parte de él desde siempre y no tardó en deleitar a familiares y vecinos en las casas de su pueblo. Pronto ganaría una importante popularidad local y comenzó a actuar de manera más formal en peñas como la Fosforito o las de Montoya y Chacón en la vecina localidad de Tomelloso.

En la presentación de un disco conoció a Alejandro Torres y a su hijo, conocido como ‘Niño la Era’. No tardaría en surgir entre ellos una relación de amistad cercana incluso a lo familiar. Por entonces, tenía 17 años y estaba a punto de adentrarse en uno de sus primeros proyectos profesionales.

La relación entre maestros y aprendiz, llevaría al joven argamasillero a acompañarles en algunas de sus citas por Castilla-La Mancha y parte de España. Poco a poco empieza a ganar consonancia con diferentes artistas y el espectáculo está servido. En 2008 recibe su primer reconocimiento con el mejor en cantes básicos del Concurso Nacional de Flamenco en Calasparra. En la siguiente edición repitió triunfo, pero en la categoría de cante malagueño y granadino.

La proyección resulta meteórica y su nombre resuena por escenarios de toda la geografía nacional. Mientras tanto, los premios llueven y recibe en 2016 el cuarto puesto en el Concurso Nacional Flamenco de Valdemoro, otro cuarto en San Sebatián y el triunfo que le otorgó el Sol de Oro en el Concurso nacional de Flamenco de Lorca. En 2017, de nuevo en lo más alto con el primer premio del Concurso Nacional Flamenco de Valdemoro.

Un referente

Enrique Morante durante una actuación

Enrique Morante durante una actuaciónLuis de Vega Hernández

A lo largo de los años, un referente siempre en su mirada: Enrique Morente. El padre de la también famosa cantaora Estrella Morente, considerado uno de los grandes revolucionarios del flamenco, iluminó la inspiración artística de Gregorio Moya. Una admiración que viene desde la infancia y que ha tenido mucho que ver con todo lo que ha venido ocurriendo en su carrera como artista.

Por ello, en 2016 se reunió junto a un grupo de jóvenes artistas flamencos, para homenajear la figura den cantaor que dejó el mundo en 2010. Siguiendo su estela, Gregorio Moya traspasó las fronteras de España para adentrarse en su primera gira internacional por Países Bajos en el año 2017. Lo hizo, ni más ni menos, que con el que tantas veces fuera guitarrista de Morente, Payo Humberto. Más allá de España vivió anteriormente otra gran experiencia en Guinea Ecuatorial, donde actuó en el Palacio Presidencial junto a Alejandro Torres ‘Niño de la Era’.

La capacidad del artista flamenco pronto le llevó a relacionarse sobre el escenario con reconocidos personajes de la escena del cante jondo. La lista es larga, pero entre ellos destacan Roque Barato, Pilar Cano, el Polaco o Miguel de Tena. Además, en el festival celebrado en La Unión también salió vitoreado y aplaudido Paco Cortés, el guitarrista que recibió el premio especial del jurado de mil euros y que le otorga la etiqueta de mejor artista de acompañamiento.

Un festival de gran calado

El Festival Internacional del Cante de las Minas nació en 1961 con el apoyo de artistas reconocidos como Juanito Valderrama y no ha dejado de crecer hasta la actualidad. En los ochenta se añadió la competencia referida a la guitarra y en los noventa el baile.

El certamen de La Unión tiene lugar en el Antiguo Mercado Público, un edificio modernista de principios del siglo XX y que fue claro reflejo de la proyección económica del lugar en su tiempo. Ahora adaptado para el festival, acoge sobre sus tablas a reconocidos profesionales y también anónimos que pueden presentarse para la puesta en escena de su arte flamenco.

El objetivo del evento pasa por engrandecer las figuras del flamenco, con galas donde se pone el valor de artistas como Camarón o Paco de Lucía, además de engrandecer el cante minero típico del siglo XIX en la Sierra minera de Cartagena-La Unión. De esta experiencia han sido proyectados al mundo grandes artistas como Miguel Poveda, que también fue partícipe de esta experiencia de ‘quejíos’ propios de aquellos mineros que cantaban mientras faenaban.

La ‘Lámpara Minera’ está en manos de Gregorio Moya, castellanomanchego de Argamasilla de Alba. Una voz reconocida con un premio que no solo pone en valor su voz, también reconoce una vida dedicada al cante.

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