Castillo Dos Hermanas, Navahermosa, ToledoAyuntamiento de Navahermosa

Este pueblo escondido de los Montes de Toledo compite por ser la mejor escapada rural de España

Entre montañas, romerías y cielos Starlight, este rincón de Toledo se perfila como el gran secreto del turismo rural en España

En lo más profundo de la sierra de los Montes de Toledo late un pueblo abrazado por la naturaleza, lleno de historias, tradiciones y sabores que saben a tierra y a memoria. Se llama Navahermosa y acaba de ser seleccionado como representante de Castilla-La Mancha en el concurso Capital Escapada Rural 2025, donde compite por convertirse en el mejor destino para una escapada rural en toda España.

El reconocimiento no es pequeño: según Escapada Rural, se recibieron más de 1.700 candidaturas de todo el país, y que Navahermosa esté entre los finalistas ya es, como subraya Cristina Muñoz, responsable de la Oficina de Turismo, «un grandísimo orgullo para todos los vecinos».

Orgullo y autenticidad: la candidatura de Navahermosa

La candidatura se ha recibido en el municipio con entusiasmo. «Nos hace muchísima ilusión, es un reconocimiento a nuestra autenticidad», asegura Muñoz. Porque si algo define a Navahermosa es precisamente eso: su capacidad de mostrarse al mundo tal como es, sin artificios, con la fuerza de su patrimonio natural, cultural y gastronómico.

Entre los atractivos que avalan su candidatura se cuentan las rutas de senderismo como la Hoz de Carboneros, la proximidad al Parque Nacional de Cabañeros —donde habitan linces, ciervos, jabalíes o buitres—, y la calidad de unos cielos que le han valido ser reconocido como Destino Starlight, un privilegio para los amantes de la astronomía. A ello se suma la riqueza de su despensa: quesos de cabra artesanos, carne de caza, vinos y, sobre todo, un aceite de oliva que en julio ganó el tercer premio nacional a mejor cornicabra de España.

Pero más allá de los títulos, lo que Navahermosa quiere transmitir es un mensaje claro: autenticidad, riqueza natural y cultural, y un compromiso firme con el turismo rural sostenible.

El pueblo que respira naturaleza

Llegar a Navahermosa es experimentar un cambio. La carretera desde Madrid discurre entre llanuras hasta que, de repente, el paisaje se quiebra y la sierra abraza al viajero. «Es como si respirarás de nuevo, como si al llegar cogieras aire y empezaras a conectar con la naturaleza», describe Cristina Muñoz.

El entorno marca el pulso del municipio: águilas, buitres y halcones sobrevuelan sus cielos, mientras encinas, alcornoques y jaras perfuman el aire. Las rutas de senderismo son incontables: desde la ya citada Hoz de Carboneros hasta la del Arroyo Marlin o la que une el Castillo de las Dos Hermanas con la ermita de La Milagra, especialmente hermosas en primavera y otoño.

Y para quienes buscan rincones menos transitados, Muñoz recomienda el camino de Castillejos, que conduce al enclave original de Navahermosa, un lugar donde confluyen arroyos y praderas con los Montes de Toledo al fondo.

Patrimonio y leyendas: entre castillos y milagros

El paisaje se completa con un patrimonio histórico de gran valor. El Castillo de las Dos Hermanas y la ermita de La Milagra son dos de los monumentos más representativos, cargados de historia y tradición.

Y como todo pueblo con alma, Navahermosa guarda sus leyendas. La más conocida explica su propio nombre: en la llanura donde hoy se asienta el pueblo, un guardia de colmenas vivía con su esposa y sus dos hijas, cuya belleza deslumbraba a todo aquel que las conocía. Tanto, que aquel lugar acabó llamándose «las Navas de las Hermosas», origen del actual Navahermosa.

Tradiciones que laten en el tiempo

La identidad del pueblo también se sostiene en sus tradiciones. Cada tercer domingo de mayo se celebra La Milagra, una romería que reúne a vecinos y visitantes en una subida a la montaña donde la Virgen de Navahermosa se encuentra con la de Hontanar, en una petición ancestral de lluvia.

Otra costumbre única es La Enramada, que cada noche de San Juan llena el pueblo de símbolos y guiños románticos: los chicos dejan ramas o flores en las puertas de las chicas, cada una con un significado distinto, entre lo travieso y lo enamorado.

El sabor de la tierra

Quien visita Navahermosa no puede marcharse sin probar sus platos. Las migas son la receta estrella, acompañadas de platos de cuchara y de caza como una caldereta de venao. Tampoco faltan el gazpacho, el cocido o las patatas guisadas en mil variantes.

Y si de productos emblemáticos hablamos, el aceite ocupa un lugar destacado. Su calidad empieza a abrirse camino en certámenes nacionales, convirtiéndose en un símbolo de identidad.

Turismo en auge y futuro sostenible

En los últimos años, Navahermosa ha experimentado una transformación turística sin precedentes. Han surgido casas rurales sostenibles, proyectos de actividades como rutas a caballo o en 4x4 y una creciente red de alojamientos que lo convierten en un destino preparado para recibir visitantes.

El futuro, sin embargo, no se improvisa. Entre los retos que el pueblo afronta están ganar visibilidad y mejorar la accesibilidad en transporte público. Y los proyectos ya en marcha apuntan a la rehabilitación de la ruta de la Hoz de Carboneros con señalización y pasarelas de madera, así como la puesta en valor de la ermita de La Milagra y el Castillo de las Dos Hermanas.

Un día perfecto en Navahermosa

Si hubiera que trazar un itinerario ideal para conocer el pueblo, Cristina Muñoz lo describe con detalle:

Amanecer con una ruta por la Hoz de Carboneros.

Regresar al pueblo para comer en el restaurante Alameda.

Por la tarde, disfrutar de una excursión a caballo desde el club hípico, contemplando el atardecer en la montaña.

Cenar en el Garrinson y bailar con la sesión de DJ’s en su club.

Y cerrar el día en el mirador de La Milagra, bajo un cielo tachonado de estrellas.

Orgullo y esperanza

El orgullo de los vecinos se palpa en cada esquina. Han hecho de la candidatura un proyecto colectivo: votan, comparten y apoyan sorteos organizados con la colaboración de empresas locales. Y aunque ganar el certamen sería un reconocimiento de enorme valor, lo que ya ha conseguido Navahermosa es mostrar al mundo lo que lleva tiempo siendo: un paraíso escondido en los Montes de Toledo, donde naturaleza, cultura y tradición se funden en estado puro.

«Queremos que quien venga se lleve la satisfacción de haber descubierto un lugar que no esperaba, y del que se marcha encantado», concluye Muñoz. Quizá ahí resida el verdadero secreto de Navahermosa: en su capacidad de sorprender y enamorar sin proponérselo, con la naturalidad de quien sabe que lo auténtico siempre deja huella.