Castillo de MoyaJ.L. Rodríguez Zapata

La villa medieval abandonada en Cuenca que se resiste a morir en sus ruinas: el Conjunto Histórico de Moya

La desamortizaciones eclesiásticas disgregó el Marquesado dueño del lugar, que fue finalmente abandonado a mediados del siglo XX perdiéndose la mayoría de su patrimonio arquitectónico

Sobre la zona oriental conquense, como frontera entre Teruel y Valencia, se eleva el cerro de Moya, fiel testigo del tiempo y el paso de civilizaciones. Desde tiempos de la Edad de Bronce, el enclave resultó interesante para el asentamiento de celtíberos y romanos, pero hasta tiempos de Reconquista, no se desarrollaría el asentamiento que posteriormente pasaría a villa de Moya.

Con origen puramente medieval, sus murallas llegaron a acoger a más de un millar de habitantes, pero siglos después de su esplendor, quedó relegada al olvido. Diferentes avatares de la historia condicionaron su abandono, el cual quedó finalmente resuelto en el siglo XIX con las desamortizaciones sufridas en los bienes eclesiásticos.

Previamente, tomó parte en la Guerra de la Independencia y se puso del lado de Isabel II durante las Guerras Carlistas. Todo este cóctel de circunstancias condicionaron que Moya soportara el paso del tiempo vaciada, olvidada y abandonada completamente desde mediados del siglo XX.

Una agonía prolongada, donde los saqueos y expolios arrebataron a Moya un patrimonio imposible de recuperar y de valor incalculable. Por suerte, la conciencia humana también avanza con el tiempo, por lo que en lo últimos años se ha trabajada por recuperar parte de su arquitectura, así como la restauración de espacios, siendo todo ello motivado por la declaración de Conjunto histórico-artístico desde 1982.

Historia de Moya

Ciudad de MoyaJ.L. Rodríguez Zapata

Las primeras evidencias del paso humano por el cerro de Moya, se remontan al 1500 a.C. con vestigios de la Edad de Bronce y más adelante, del siglo II a.C. hallados en forma de monedas romanas. En cuanto a la fundación de la ciudad, existen dudas de si los musulmanes ocuparon el enclave, pero lo más cierto parece afirmar que fue en el siglo XII, cuando Alfonso VIII se adentró en la reconquista de Cuenca, poblando el asentamiento de Moya.

Como punto idóneo entre Cuenca, Valencia y Teruel, el asentamiento empieza a tomar forma y sería Enrique I de Castilla quien concedería la potestad del lugar a la Orden de Santiago. Poco después, Fernando III de Castilla proyectaría la estructura defensiva y habitable del lugar, con privilegios para sus vecinos y creando una nueva frontera con los reinos vecinos.

Siglos más tarde, entraría en juego el Marquesado en 1480, con don Andrés de Cabrera y Beatriz de Bobadilla, situándose en dicho momento el mayor esplendor de la villa, siendo ellos respectivamente mayordomo de la Casa Real y ella Camarera de la Reina Isabel I de Castilla. Moya volvería a situar especial atención durante la revuelta de las Comunidades de Castilla en el siglo XVI, permaneciendo fiel a la Corona.

Tras la revuelta, continuó siendo Moya un lugar marcado por esplendor, pero la invasión francesa y el siglo XVIII marcarían el inicio del declive. Erigido como gran punto de resistencia, se levanta en armas contra Napoleón, lo que supuso el primer gran periodo de destrucción de su patrimonio, así como la toma de riquezas durante los saqueos.

Posteriormente su participación en las Guerras Carlistas continuó el deterioro arquitectónico, que contribuyeron a que finalmente, las desamortizaciones eclesiásticas terminaran por herir de muerte a Moya. Ya prácticamente abandonada, resistió hasta mediados del siglo XX, cuando finalmente cesó la agonía.

Disposición arquitectónica

Muralla de MoyaJ.L. Rodríguez Zapata

En lo alto del cerro de Moya, se intuyen murallas y construcciones desarrolladas en su mayoría durante los siglos entre el XII y el XV. Todo ello responde claramente a la era medieval, que se constata claramente en su distribución y características.

Su composición urbana es común a cualquier ciudad medieval y gira alrededor de ocho puertas principales y hasta cinco recintos amurallados. Edificios civiles y religiosos conviven en el centro de la ciudad, así como el Ayuntamiento, el Convento de las Concepcionistas del siglo XVI y hasta seis templos, que reflejan la importancia de la ciudad y los habitantes que pudo llegar a albergar.

Aparte del Hospital de Cautivos de la Orden de Santiago y el Hospital de Pobres, en las ruinas se destaca el castillo símbolo del poder de las casas dueñas del lugar durante los siglos y del que destaca la zona palaciega y la Torre del Homenaje. Anteriormente su altura era mayor, pero el período de Guerras Carlistas, terminó por reducirla en gran medida.

Desde que se declaró el Conjunto Histórico en 1982, Moya ha vuelto al escaparate, pero necesita un arduo trabajo para llegar a acercarse a lo que en algún tiempo fue. Entre las últimas acciones por preservar un patrimonio único, se destacan las obras en 2028 por restaurar la Iglesia de San Bartolomé, aunque ha sido en los últimos cinco años cuando más se ha apostado por el conjunto.

En 2024, con una inversión cercana al millón de euros entre Plan de Sostenibilidad del Valle del Cabriel y Diputación de Cuenca, se proyectó la restauración del castillo, las murallas, así como la mejora de los mismo para traerlos de nuevo a la vida. Además, se sigue trabajando en nuevas inversiones y licitaciones para conservar algo único, que no es un casco antiguo, una calle o un espacio, se trata de una ciudad entera anclada en el medievo.