Antonio Tejero, 23 DE FEBRERO DE 1981
Tejero, en estado crítico: estos son los diputados castellanomanchegos que vivieron el 23-F desde sus escaños
Veintiún diputados de Castilla-La Mancha fueron testigos directos del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, una jornada que marcó para siempre la historia de la democracia española
El hombre que gritó «¡Quieto todo el mundo!» y puso en jaque a la democracia española se encuentra en estado crítico a los 93 años. Antonio Tejero, el exteniente coronel de la Guardia Civil que lideró el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, vuelve a ocupar titulares más de cuatro décadas después de aquella noche que cambió para siempre la historia del país.
Aquella tarde de invierno, cuando el Congreso de los Diputados celebraba la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, Tejero irrumpió en el hemiciclo acompañado de guardias civiles armados. Los disparos al techo, los gritos y el silencio que siguió quedaron grabados en la retina de toda una generación.
Castilla-La Mancha, testigo directo del miedo
En el interior del Congreso se encontraban 21 diputados castellanomanchegos, representantes de las cinco provincias de la región. Doce de ellos pertenecían a la UCD, ocho al PSOE y uno a Coalición Democrática. Todos vivieron el miedo, la incertidumbre y la tensión de aquella larga noche de secuestro e historia.
Fueron testigos de cómo, pese al caos, la joven democracia española resistía. Muchos de ellos —entonces jóvenes diputados— acabarían ocupando cargos fundamentales en la política nacional y autonómica.
Albacete: de la política a la reconstrucción de una región
Entre los representantes albaceteños estaban Juana Arce y José Luis Moreno, ambos de la UCD.
Del lado socialista, José Bono, que años más tarde presidiría Castilla-La Mancha durante más de dos décadas y sería ministro de Defensa, compartía escaño con Antonio Peinado, uno de los pioneros del PSOE en la clandestinidad durante la Transición.
Ciudad Real: entre el compromiso y la historia
Blas Camacho Zancada y Pedro Menchero fueron los diputados centristas por Ciudad Real.
Por el PSOE, dos figuras históricas: Manuel Marín, quien presidió el Congreso en 2004, y Miguel Ángel Martínez, veterano militante socialista y símbolo de la resistencia democrática.
Desde Coalición Democrática, Manuel Díaz-Pines, miembro de los inicios del Partido Popular Manchego, también presenció aquel asalto.
Cuenca: docencia, diplomacia y servicio público
La representación conquense incluía a Marisol Arahuetes, profesora y matemática; Gervasio Martínez-Villaseñor, abogado y diputado durante cuatro legislaturas; y Francisco Javier Rupérez, periodista y diplomático con carrera internacional.
El socialista Virgilio Zapatero, doctor en Derecho y autor de obras sobre pensamiento democrático, completaba la delegación conquense.
Guadalajara: juristas y políticos bajo presión
Por Guadalajara, la UCD contó con José María Bris Gallego, ingeniero técnico forestal, y Luis de Grandes, actual eurodiputado del Partido Popular.
Entre los socialistas destacaba Leopoldo Torres Boursault, experto en Derecho Comparado y observador internacional en misiones de derechos humanos en América Latina y Europa.
Toledo: la capital del recuerdo
La provincia de Toledo aportó figuras clave de la política española: Rafael Arias-Salgado, diplomático y posterior ministro; Gonzalo Payo Subiza, científico y presidente provincial de la UCD; y Gregorio Peláez Redajo, fundador del Partido Social-Demócrata de la Región Centro.
Por el PSOE figuraban Jesús Fuentes Lázaro, presidente de la Castilla-La Mancha preautonómica entre 1982 y 1983, y Francisco Ramos Fernández-Torrecilla, politólogo y profesor de la Universidad Complutense.
Una región frente al eco del «¡Quieto todo el mundo!»
El 23-F no solo fue una fecha en los libros de historia. Para los diputados de Castilla-La Mancha, fue una noche interminable bajo los focos, los fusiles y el eco metálico de los disparos.
Muchos años después, sus nombres permanecen ligados a aquel episodio que puso a prueba los cimientos de la democracia española.
Y hoy, mientras el protagonista de aquel intento de ruptura agoniza, la memoria de quienes lo vivieron sigue recordando que, incluso entre el miedo y el estruendo, la democracia resistió en pie.