VII Jornadas Católicos y Vida Pública
Talavera alza la voz frente al ruido digital: la fe reclama vínculos reales en la era de las pantallas
Las VII Jornadas Católicos y Vida Pública reúnen a ponentes de primer nivel para reivindicar la autenticidad en un mundo hiperconectado
En un tiempo en que la atención se mide en segundos y las relaciones se diluyen entre notificaciones, Talavera de la Reina se convirtió este fin de semana en un espacio de silencio fecundo y reflexión profunda. Bajo el lema «Testigos en la Red: Fe y comunicación en la era digital», las VII Jornadas Católicos y Vida Pública, organizadas por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), abordaron uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: cómo evangelizar sin perder el alma en medio del universo digital.
El Centro Cultural Rafael Morales acogió a decenas de asistentes, comunicadores, sacerdotes y jóvenes deseosos de entender cómo vivir la fe en las redes sin sucumbir al ruido de los algoritmos.
El arzobispo de Toledo y primado de España, Monseñor Francisco Cerro Chaves, inauguró el encuentro recordando que «la Iglesia solo existe para evangelizar», y añadió con firmeza que «perderse a Jesucristo es perderse lo mejor de la vida». A su lado, María San Gil, vicesecretaria general de la ACdP, trasladó el saludo del presidente de la institución, Alfonso Bullón de Mendoza y subrayó el mérito de los propagandistas de Talavera por mantener viva una cita que ya es referente nacional, mientras el alcalde, José Julián Gregorio López, apeló a la autenticidad como virtud indispensable en la comunicación de la fe: «Debemos estar presentes en las redes para edificar puentes y ser testigos de esperanza».
Un nuevo territorio de encuentro
El cardenal Ángel Fernández Artime, proprefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, ofreció una ponencia magistral en la que definió el mundo digital como «un nuevo territorio de encuentro que exige claridad, discernimiento y ética». Recalcó que la Iglesia no puede limitarse a estar en las redes, sino que debe ser red de vínculos, de escucha y de comunión. «Los jóvenes —dijo— buscan algo o alguien que no desaparezca cuando se apague la pantalla», y animó a los cristianos a ser «influencers de lo cotidiano», personas capaces de comunicar la fe con cercanía, esperanza y ternura.
Ponencia magistral del Cardenal Ángel Fernández Artime
La jornada concluyó con un broche musical: el cantautor venezolano Gerson Pérez, acompañado por músicos de tres países, ofreció un recital de alabanza que convirtió el auditorio en una oración compartida.
Cuando el instrumento domina al hombre
El sábado abrió con una ponencia de impacto del investigador y productor Diego Blanco Albarova, que no dejó indiferente a nadie. Bajo el título «Evangelizar en tiempos de hashtags», denunció la adicción y tristeza que las redes sociales provocan, diseñadas —advirtió— para «monetizar la vulnerabilidad emocional de los usuarios». Recordó que los últimos pontífices, desde Benedicto XVI hasta Francisco, han alertado sobre la confusión entre el encuentro real y el virtual, y pidió «mirarnos más a los ojos y menos a la pantalla».
«Cuando el instrumento domina al hombre, el hombre se convierte en instrumento», alertó Blanco, antes de afirmar que las redes «han convertido a millones de jóvenes en esclavos del algoritmo». Frente a ese panorama, defendió una presencia cristiana lúcida y formativa: quien evangeliza en redes, dijo, «debe prepararse para una misión en terreno hostil».
La fe también puede hacerse viral
En un tono más esperanzador, la escritora e influencer Mar Dorrio Lourido, autora en medios como Aleteia y madre de doce hijos, compartió su experiencia evangelizadora en redes. Explicó que su iniciativa El café de los viernes nació como tertulia entre amigas y hoy conecta a miles de mujeres en distintos países. «Las redes también son del Señor —afirmó—, pero hay que usarlas con cabeza y oración».
Mar Dorrio Lourido
Contó que por cada publicación reza diez Acordaos, convencida de que la oración equilibra lo que las redes pueden desordenar. «Podemos evangelizar sin perder el alma —añadió—, pero para eso hay que mirar más hacia dentro que hacia la pantalla».
Un testimonio que conmovió
El propio Gerson Pérez regresó al escenario con un testimonio vital cargado de emoción. Recordó su infancia marcada por la enfermedad de su padre, diagnosticado de cáncer cuando él tenía siete años. Aquel sufrimiento —dijo— se transformó en conversión. «El mayor milagro no fue la curación de mi padre, sino su conversión.» Desde entonces, dedica su vida a anunciar a Cristo con la música. «Aunque me falte todo, yo te alabaré», cantó ante un auditorio en silencio absoluto.
Música y alabanza con Gerson Pérez
La nueva plaza pública del mundo
El sacerdote y comunicador Ignacio Amorós, creador del proyecto Se buscan rebeldes, defendió que el continente digital es hoy el nuevo campo de misión. «Las redes son la nueva plaza pública del mundo contemporáneo», afirmó, recordando que los creyentes pasan más de seis horas al día conectados. Su propuesta fue clara: llenar ese espacio de belleza, esperanza y verdad. «No buscamos seguidores —dijo—, buscamos anunciar a Jesús».
Contar la verdad, aunque duela
El subdirector de El Debate, Jorge Sanz Casillas, protagonizó una de las intervenciones más aplaudidas en el coloquio «Medios de comunicación y verdad: un desafío para los católicos». Defendió que la primera ética del periodismo es contar la verdad, y distinguió con precisión entre objetividad y neutralidad. «Informar de que en España se practican 106.000 abortos al año es un hecho objetivo; decidir colocarlo en portada no es neutralidad, es tener criterio moral».
El subdirector de El Debate, Jorge Sanz Casillas
Sanz subrayó que los periódicos deben tener una personalidad definida y no disfrazar la realidad con eufemismos: «La verdad no se impone, pero tampoco se disfraza». Denunció, además, la falta de pluralismo y los ataques a la libertad de prensa: «Cuando desde el Gobierno se tacha a un periódico de pseudomedio, se está cercenando la libertad de expresión».
Comunicar desde el corazón
El sacerdote venezolano Johan José Pacheco Colmenares, miembro del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, clausuró las jornadas con una conferencia luminosa titulada «Construir puentes, no muros». Recordó que los comunicadores católicos están llamados a ser constructores de encuentro, no de aislamiento, y que toda comunicación verdaderamente cristiana nace del Evangelio.
Advirtió sobre los riesgos de la inteligencia artificial cuando se usa sin ética y defendió que «ningún algoritmo puede sustituir el amor y la empatía humanas». A su juicio, comunicar desde el corazón es la única manera de que cada mensaje sea una semilla del Reino de Dios en el mundo digital.
El mensaje final
Las jornadas concluyeron con una Misa Solemne en la Colegial Santa María la Mayor, presidida por el cardenal Fernández Artime, ante un numeroso grupo de fieles.
Misa Solemne presidida por el Cardenal D. Ángel Fernández Artime en la Colegial Santa María La Mayor
Talavera se despidió con un mensaje claro: en un mundo hiperconectado, la auténtica comunicación no nace del algoritmo, sino del encuentro personal y de la verdad del Evangelio. Entre pantallas, filtros y likes, la fe sigue recordando que el mayor «clic» ocurre cuando dos miradas se cruzan y Cristo se hace presente.