El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page
Page sacude al PSOE y dibuja un país al límite: 2026 como punto de inflexión
El presidente de Castilla-La Mancha, voz crítica del PSOE, ha alertado del desgaste institucional, la falta de certidumbre y un posible adelanto electoral en un clima de creciente fractura política
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha participado este jueves en el foro Metafuturo, donde ha analizado la situación política en España y ha apuntado que el horizonte más probable pasa por unas elecciones generales en 2026. En ese contexto, ha ironizado sobre el ambiente interno en el PSOE y ha dicho que ve a «bastante gente» de su partido «calentando por la banda» ante un posible adelanto electoral.
Durante la conversación con el periodista Vicente Vallés, Page ha señalado que se avecinan «metas volantes», en referencia a las próximas citas electorales en comunidades como Extremadura o Andalucía, y ha afirmado que la actual coyuntura política «no ayuda» a la situación económica y social. «La situación tiene legitimidad de origen, pero los gobiernos se guían también por la legitimidad de oficio», ha subrayado.
El presidente castellanomanchego ha insistido en que no va a haber «un momento bonito» para convocar las urnas y ha apuntado que no ve «un futuro inmediato muy claro».
Críticas al CIS y al rumbo del Gobierno
García-Page también ha hecho referencia a las encuestas del CIS, sobre las que ha bromeado asegurando que el Gobierno no se las va a creer «hasta que el CIS no les dé un 36% de diferencia». Con este comentario, ha apuntado a la distancia entre los sondeos oficiales y la percepción ciudadana.
En su intervención, ha dicho que conoce «bien» a Pedro Sánchez «desde el principio» de su carrera política y ha considerado que el presidente del Gobierno ha «renunciado a lo que diga una parte de la historia». Según ha explicado, Sánchez y su entorno «se creen que en la historia va a haber muchos relatos y les vale uno de ellos».
«Hasta la historia la están perimetrando, este es el problema», ha afirmado Page, que ha reprochado que se haya abandonado la idea de gobernar para todos para pasar a gobernar «para tu parroquia». A su juicio, se trata de «un problema de fondo».
«A España le vendría bien un punto de certidumbre»
El presidente de Castilla-La Mancha ha señalado que a España «le vendría bien un punto de certidumbre» y ha dicho que percibe a la ciudadanía «enormemente harta» del actual clima de confrontación política.
Ha apuntado que el escenario actual puede resultar «entretenido» por el impacto de X y por el seguimiento mediático de causas judiciales y prisiones, y ha reconocido que es comprensible que parte de la población esté «enganchada» a ese ruido político permanente. Sin embargo, ha insistido en que el país necesita rebajar tensión y recuperar estabilidad institucional.
No a la gran coalición, sí a los grandes pactos de Estado
Preguntado por la posibilidad de una gran coalición entre PSOE y PP, García-Page ha descartado ese escenario y ha afirmado que, en su opinión, «no se debe dar». No obstante, ha defendido que es «bueno» que haya diálogo entre izquierda y derecha, «siempre que sea moderada y desde la voluntad de entenderse».
En esa línea, ha apostado por «volver a un camino de grandes pactos de Estado, acuerdos globales de país» que permitan afrontar los grandes retos con una base amplia de consenso y no solo con mayorías ajustadas.
Respecto a su propio futuro político, ha asegurado que todavía no tiene una decisión tomada. Ha dicho que está «contento» con su trabajo como presidente regional, pero ha admitido que debe «meditar» qué hacer en los próximos años. «Es un problema de conciliar familias con el ritmo biológico de cada uno», ha confesado.
«Estrategia bunkerizada» y dudas sobre las primarias
El presidente castellanomanchego también ha criticado la estrategia del Ejecutivo central, que a su juicio responde a una actitud «bunkerizada» en la que «utiliza todos los instrumentos para mantenerse» en el poder.
Ha afirmado que «se han roto el 90% de las pautas de comportamiento normal que eran lógicas en la política», entre ellas la posibilidad de llegar a acuerdos «sin que te insultaran por ellos». Y ha apuntado que esa deriva no es responsabilidad de un solo actor: «Es culpa de todos», ha dicho.
Sobre las primarias en los partidos políticos, se ha mostrado escéptico con lo que han terminado siendo. Ha recordado que inicialmente se presentaban como un modelo de «permanente rendición de cuentas» y de consulta real a la militancia, pero ha considerado que, «a la postre», se han quedado prácticamente limitadas a la elección del secretario general.
Ha advertido de que ese sistema «no debiera sustituir los andamios de la formación por la decisión de uno solo» y ha remarcado que cualquier político «aspira a la unanimidad de muchos», pero que el verdadero problema es «la unanimidad de uno solo».
Con estas reflexiones, García-Page ha dejado dibujado un panorama político que considera incierto y desgastado, y ha apuntado de nuevo a 2026 como el año clave en el que los ciudadanos podrían volver a las urnas para decidir el rumbo del país.