Imagen de la conductora discutiendo con el agente de la Guardia Civil
Seguridad vial
Un guardia civil multa con 7 puntos y 400 euros a una conductora por no entenderle: «No es normal»
La conductora termina pidiendo el número de placa a los agentes ante lo que considera un abuso por un simple descuido
El Reglamento General de Circulación explica con toda claridad cuáles son las señales con las que un agente de la autoridad puede pararnos en la carretera independientemente de que sea un control o no, para ello pueden levantar el brazo en posición vertical y mostrar la palma de la mano o colocarlo horizontalmente extendido, también serviría hacerlo a golpe de silbato, con toques cortos y rápidos, o balanceando una luz roja o amarilla frente al conductor al que va a parar.
Falla la memoria
El caso de esta conductora es el mejor ejemplo de lo que puede pasar cuando entre los nervios de la situación y el paso del tiempo y el olvido no entendemos lo que trata de decirnos un agente de la Guardia Civil de Tráfico, lo que provoca que la mujer continúe cuando debería haberse parado.
El agente explica a la conductora cuál ha sido su error
Tal y como explica el agente, "ha tenido la sensación de que ha intentado huir» y el problema es que el agente desconoce «sus intenciones o si puede ser un delincuente peligroso».
«Ha intentado huir»
Este punto marca el inicio de una agria discusión entre la conductor, muy echada para delante, y el agente que quiere sentar el principio de autoridad y dejar claro que no ha cometido una infracción sino dos y va a tener que pagar por ello… La mujer llega a decir que «no es normal lo que está pasando».
La primera de las infracciones es precisamente grave y deriva de ignorar las indicaciones de un agente que le está pidiendo que se pare, en este caso 4 puntos y 200 euros de sanción, no sirve de nada que la conductora se disculpe y le explique que sencillamente «no le he entendido, lo siento».
Dos infracciones
La segunda de las infracciones está relacionada con el uso de «un pinganillo en la oreja», un dispositivo para poder hablar por el móvil que también está prohibido al volante porque no permite escuchar otras señales como podría ser una ambulancia. En este caso hablamos de otra infracción grave sancionada con 200 euros y 3 puntos.
El agente notifica las infracciones a la conductora
En total 7 puntos y 400 euros en dos multas que tal y como le indica el otro agente puede «recurrir alegando lo que crea conveniente durante 20 días». Con el Reglamento en la mano los agentes todavía podrían haberle sancionado por no llevar la pegatina de la ITV en el cristal, tal y como obliga el Reglamento y explica un seguidor en redes sociales…
Al final, la protagonista decide pedirles el número de placa, algo así como la opción del pataleo para tratar de mitigar algo su enfado, una historia que ha generado mucha polémica y comentarios en redes sociales entre los que piensan que los agentes se han excedido de sus funciones y los que defienden que la conductora es quien no estuvo afortunada.