Imagen de archivo del empresario desaparecido en Alicante, Jesús Tavira

Imagen de archivo del empresario asesinado en Alicante, Jesús TaviraFiestas Patronales San Francisco Javier la Florida

Unos okupas argelinos mataron al empresario Jesús Tavira por una deuda de 5.000 euros

El presunto asesino, mecánico en el negocio de la víctima, habitaba de forma ilegal una finca propiedad de un recluso que el propio finado le cedió como cobro

El trágico desenlace de Jesús Tavira, el conocido empresario de 63 años desaparecido el pasado 18 de marzo en Alicante, ha revelado una trama de sombras, deudas y una macabra ironía. Tras 41 días de búsqueda incesante, la Policía Nacional localizó su cadáver sepultado bajo dos metros de hormigón en un aljibe de la pedanía de El Bacarot. El principal sospechoso es un empleado suyo de origen argelino, quien presuntamente acabó con la vida de su jefe tras una discusión por una deuda económica. Tavira, en un intento de saldar sus cuentas, habría facilitado a su verdugo y a la mujer de este la entrada como okupas en la misma vivienda que terminaría convirtiéndose en su tumba.

La investigación, que ha culminado con la detención de cuatro personas -tres hombres y una mujer de entre 35 y 45 años-, apunta a un crimen ejecutado con extrema violencia. El cuerpo de Tavira presentaba más de una docena de puñaladas, muchas de ellas por la espalda, lo que evidencia la saña del ataque. Tras el asesinato, el cadáver fue envuelto en plásticos y ocultado en un pozo ciego, donde los autores vertieron cemento para tratar de borrar cualquier rastro de la atrocidad.

Tal y como relatan a este periódico fuentes cercanas a la investigación, la identificación del escenario del crimen supuso un auténtico desafío para los agentes de la Unidad de Delincuencia Violenta (UDEV). La condición de «okupas» de los residentes en el inmueble de El Bacarot generó un muro de impunidad y anonimato. Según explican fuentes del entorno de la investigación a El Debate, «la okupación dificulta enormemente la localización de las personas», lo que permitió a los sospechosos ganar tiempo mientras la familia de Tavira denunciaba su desaparición.

Imagen del dispositivo de la Policía Nacional para dar con el cadáver de Jesús Tavira.

Imagen del dispositivo de la Policía Nacional para dar con el cadáver de Jesús Tavira.Policía Nacional

La trama se vuelve aún más oscura al revelarse la procedencia de dicha vivienda. Según fuentes consultadas por El Debate cercanas al entorno de Tavira, el empresario mantenía una deuda de aproximadamente 5.000 euros con su empleado. Para saldarla, Tavira habría utilizado sus contactos para «abrirle» una casa cuyo propietario se encuentra actualmente en prisión. De este modo, el empresario habría permitido que el matrimonio argelino se instalara ilegalmente en el inmueble. La hipótesis principal es que, en una visita de Tavira a la casa, -a la que habría acudido engañado- se produjo un «calentón» durante una discusión que terminó en el fatal apuñalamiento.

La pista falsa y el coche calcinado

La frialdad de los detenidos quedó patente desde los primeros días de la investigación. El empleado ahora arrestado intentó desviar la atención policial declarando que había visto a su jefe marcharse del desguace el día de su desaparición en compañía de dos individuos desconocidos. Sin embargo, la Policía Nacional no tardó en desmontar esta coartada. La aparición del Audi Q5 de Tavira totalmente calcinado en el conflictivo barrio de las Mil Viviendas confirmó que no se trataba de una marcha voluntaria, sino de una «desaparición forzada».

«Tiene pinta de haber sido un calentón, que subieron el tono y el otro cortocircuitó», relatan fuentes directas del caso sobre el posible móvil del asesinato en el interior de la vivienda okupada.

El fantasma del «caso Sala»

El nombre de Jesús Tavira no era desconocido para la crónica negra alicantina. En 2016, el empresario se convirtió en una pieza fundamental del «Caso Sala», el asesinato de María del Carmen Martínez, viuda del expresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). Tavira, que mantenía una estrecha relación comercial con el yerno de la víctima y principal sospechoso, Miguel López, llegó a registrar más de 200 llamadas telefónicas con él en los meses previos al asesinato.

Aunque los investigadores han descartado cualquier nexo entre el crimen de la viuda de la CAM y el asesinato de Tavira, resulta inevitable el paralelismo mediático. Tavira pasó de ser el testigo clave que aseguraba estar en el concesionario el día del asesinato de Martínez a convertirse, una década después, en la víctima de un crimen igualmente brutal.

Prisión sin fianza para los implicados

La intervención del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) fue decisiva para recuperar el cuerpo. Durante más de diez horas de registro exhaustivo, los agentes tuvieron que picar el hormigón para extraer el cadáver, que aún conservaba la ropa y una medalla de oro que permitieron su identificación preliminar.

La magistrada del Tribunal de Instancia de Alicante ha decretado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para tres de los detenidos: el matrimonio argelino y un tercer hombre, todos ellos investigados por delitos de asesinato, robo con violencia y daños. Durante su comparecencia ante el juez, el matrimonio se ha negado a declarar, mientras que un cuarto implicado ha quedado en libertad con cargos por encubrimiento tras participar, presuntamente, en el incendio del vehículo de la víctima.

A falta de que la policía termine de aclarar todos los cabos sueltos, el caso deja una coincidencia muy amarga. Para zanjar una deuda de 5.000 euros, Tavira les facilitó a sus presuntos asesinos la casa donde vivían como okupas. Al final, el mismo lugar que él les entregó para arreglar sus cuentas acabó siendo el escenario de su trágico final.

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