Parque Arqueológico de CarranqueJCCM

Lo que prepara Castilla-La Mancha con dos millones para sus pueblos va mucho más allá del turismo

Arqueología, cultura y ocio como motor para reactivar el medio rural y frenar la despoblación

Castilla-La Mancha quiere que sus pueblos sigan teniendo voz, actividad y futuro. Y lo hará con una inversión cercana a los dos millones de euros destinada a reforzar sus parques arqueológicos y a llevar ocio, cultura y deporte a las zonas rurales más castigadas por la despoblación. Una apuesta estratégica del Gobierno regional que mira a 2026 con un objetivo claro: convertir el patrimonio y la vida cultural en motores reales del territorio.

El Consejo de Gobierno ha dado luz verde a dos acuerdos clave que marcan esa hoja de ruta. De ellos ha informado la consejera portavoz, Esther Padilla, quien ha subrayado que se trata de «dar servicios básicos, mejorar la experiencia del visitante y, al mismo tiempo, generar oportunidades en los pueblos».

Más inversión para cuidar y abrir el patrimonio

El primero de los acuerdos contempla la renovación de la prórroga del contrato con la empresa pública Tragsa para la gestión de actividades de difusión, mantenimiento y ocio en los parques arqueológicos, yacimientos visitables y monumentos dependientes de la Junta. La inversión asciende a 1,3 millones de euros para el año 2026.

Este contrato permitirá garantizar la apertura al público, la organización de visitas guiadas y el mantenimiento de enclaves tan emblemáticos como Carranque, Recópolis, Alarcos, Libisosa, el Tolmo de Minateda o los monasterios de Monsalud y Bonaval. Espacios que no solo conservan siglos de historia, sino que se han convertido en polos de atracción cultural y turística.

El servicio incluye desde la contratación de guías y personal de limpieza hasta la cobertura de consumos esenciales como agua, luz o conexión a internet. También contempla un equipo técnico formado por un arqueólogo, un coordinador, un administrativo, 13 guías y alrededor de diez técnicos de limpieza. Una estructura que, además de preservar el patrimonio, genera empleo directo ligado al territorio.

Padilla ha explicado que esta renovación responde, en parte, al aumento constante de visitantes. Solo en 2024, los parques arqueológicos y yacimientos de la región superaron los 47.000 visitantes, una cifra récord que confirma el creciente interés por el patrimonio histórico de Castilla-La Mancha.

Cultura y ocio para pueblos que resisten

El segundo acuerdo aprobado pone el foco directamente en la vida cotidiana de los municipios rurales. El Consejo de Gobierno ha autorizado un gasto de 700.000 euros para financiar la tercera edición del Programa de Ocio, Cultura y Deporte en las Zonas Rurales de Castilla-La Mancha, que se desarrollará en 2026.

La novedad principal es el salto cuantitativo y territorial. El presupuesto prácticamente se duplica respecto a este año, pasando de 342.150 a 700.000 euros, y el número de municipios beneficiados crece de diez a 26 zonas afectadas por la despoblación. Un cambio que, según la portavoz, busca «aportar vida, actividad económica, cultural y oportunidades a pueblos que no se resignan a desaparecer».

El programa está diseñado para todas las edades y convierte cada jornada en un pequeño acontecimiento para el municipio. La mañana arranca con una hora de radio en directo, donde los vecinos son protagonistas. Después llega la comida popular y, ya por la tarde, actividades deportivas para mayores, teatro infantil y música en directo.

Se trata, en muchos casos, de localidades con apenas un centenar de habitantes, donde la llegada de estas iniciativas no solo llena plazas y calles, sino que refuerza el sentimiento de comunidad y atrae a vecinos de municipios cercanos.

Patrimonio y personas, la misma estrategia

Ambos acuerdos responden a una misma filosofía: utilizar la cultura, el patrimonio y el ocio como herramientas contra la despoblación. No como eventos puntuales, sino como políticas sostenidas que mantienen abiertos los yacimientos, dinamizan la economía local y devuelven actividad a los pueblos.

Castilla-La Mancha apuesta así por un modelo en el que la historia no se queda encerrada en los libros y la cultura no es un lujo urbano. Dos millones de euros para demostrar que el medio rural no es pasado, sino presente… y, sobre todo, futuro.