Pueblo Guadalajara, Castilla-La Mancha

Pueblo Guadalajara, Castilla-La ManchaGetty Images/Maria Sonia Salvador Verdugo

Castilla-La Mancha rompe el destino de la España vaciada: así ha logrado crecer donde todos perdían población

El balance de la estrategia regional revela un giro demográfico histórico: 4.672 nuevos habitantes en las zonas más despobladas

Algo está cambiando en el corazón rural de Castilla-La Mancha. Donde antes se temía el silencio del último vecino, hoy las cifras empiezan a contar otra historia. La Estrategia Regional Frente a la Despoblación, puesta en marcha en 2021, ha logrado sumar 4.672 nuevos habitantes en las 26 zonas donde se aplica. Y el movimiento de fondo es aún más contundente: 15.423 personas han llegado desde otros lugares para instalarse en estos municipios que parecían condenados a la pérdida constante.

El Gobierno regional lo lee como un giro demográfico que, por primera vez en décadas, apunta hacia una recuperación real. Una de cada cuatro personas que llegan a Castilla-La Mancha —subrayó el vicepresidente primero, José Luis Martínez Guijarro— eligen precisamente los territorios marcados por la despoblación.

Una estrategia que ya muestra resultados

El balance llega tras la reunión del Consejo Regional de Desarrollo Rural y Despoblación, celebrada en el Palacio de Fuensalida, donde se completaba la evaluación intermedia de esta estrategia que tiene horizonte en 2031. La revisión estaba prevista desde el inicio para comprobar si las medidas desplegadas estaban dando frutos y si era necesario ajustar su rumbo. Según Guijarro, los datos permiten afirmar que las políticas aplicadas han contribuido a que estas zonas empiecen a ganar vecinos después de años de retrocesos.

La maquinaria administrativa detrás de este cambio también avanza a buen ritmo. De las 210 actuaciones previstas, ya están en marcha 201, un 96 por ciento del total. Y aunque solo ha transcurrido un tercio del tiempo previsto, la ejecución media alcanza el 52 por ciento, lo que sitúa a la estrategia en un nivel de desarrollo muy superior al esperado. En términos económicos, el compromiso ha sido incluso mayor: 1.854 millones de euros se han invertido en los tres primeros años, un 140 por ciento de lo inicialmente proyectado. Esa intensidad presupuestaria se resume en una frase que el vicepresidente dejó caer como quien revela una cifra histórica: «Cada día se han destinado cinco millones de euros a políticas contra la despoblación».

El nuevo rumbo: vivienda, transporte y oportunidades

La revisión intermedia no se limita a confirmar lo hecho; abre también la puerta a una nueva fase. El Consejo Regional ha puesto sobre la mesa 50 modificaciones para reorientar actuaciones, fusionar otras y adaptar la estrategia a las necesidades que van apareciendo sobre el terreno.

En este punto, Guijarro insistió en que la vivienda es el gran desafío del medio rural. No basta con atraer población si no existen casas disponibles, si los trámites urbanísticos se convierten en un muro o si rehabilitar una vivienda resulta inviable. Por ello, el Gobierno diseñará un programa específico para facilitar vivienda en los pueblos, acompañado de un trabajo conjunto con los ayuntamientos para agilizar procesos urbanísticos y evitar que las oportunidades se pierdan por burocracia.

A la vivienda se suma otro eje llamado a vertebrar la vida rural: el transporte. Tras la puesta en marcha del sistema de transporte a demanda, la Junta plantea la creación de un bono rural que facilite aún más la movilidad cotidiana. Una medida que, según el Ejecutivo, puede marcar la diferencia para jóvenes y trabajadores que necesitan enlazar sus pueblos con servicios básicos, estudios o empleos.

La estrategia también incorpora apoyos directos a quienes sostienen la actividad económica en el territorio. Las ayudas a la tarifa plana de autónomos, junto a nuevas vías de financiación para cooperativas y sociedades laborales, buscan consolidar proyectos que nacen en pueblos pequeños y que, con respaldo suficiente, pueden convertirse en motores de desarrollo. Y al mismo tiempo, se impulsa un modelo que ya está transformando numerosas comarcas de Europa: las comunidades energéticas, una herramienta que permite a los vecinos producir y gestionar su propia energía renovable y que, además, genera ingresos y reduce costes.

216 medidas para un horizonte que ya no suena imposible

Tras esta revisión, la Estrategia Regional Frente a la Despoblación pasará de contar con 210 a 216 medidas, lo que supone añadir nuevas herramientas sin perder de vista el propósito inicial. También crecerá el presupuesto total previsto, que ascenderá a 3.347 millones de euros, 25 millones más de los que estaban contemplados.

Aunque el horizonte de 2031 aún queda lejos, los primeros resultados han aliviado una de las grandes preocupaciones demográficas del país. En Castilla-La Mancha, donde durante años se ha repetido el mantra de que cada pérdida era irreversible, el nuevo balance permite imaginar un escenario distinto. Un escenario en el que los pueblos no solo frenan su declive, sino que empiezan a recuperar vida, servicios, comercios, proyectos y familias.

El cambio no se produce de un día para otro. Es un movimiento lento, casi silencioso, que se percibe en los comercios que reabren, en las escuelas que ya no temen cerrar, en las calles donde empiezan a escucharse nuevas voces. Tal vez el renacimiento rural no sea una utopía. Tal vez, como sugieren estas cifras, esté empezando ya en Castilla-La Mancha.

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