Valverde de los Arroyos (Guadalajara)
Guadalajara, ejemplo de lucha contra la despoblación: vivir en pueblos en riesgo antes que en zonas urbanas
Guadalajara extrae datos demográficos positivos en zonas despobladas, desde el año 2021, con la entrada en vigor de la Ley de medidas económicas, sociales y tributarias contra la despoblación
De los muchos retos que afronta Castilla-La Mancha como región, la despoblación se erige como uno de los problemas de base a resolver, para contribuir a la resolución del resto. Sin gente, sin nuevos vecinos por las calles regionales, el futuro se tambalea, pero existen brotes verdes. La despoblación como concepto, responde al decrecimiento de habitantes continuado en un territorio concreto.
En los últimos años, fruto de diversos factores, el fenómeno se ha asentado en zonas rurales del conjunto de España. Desde la segunda mitad del siglo XX, el éxodo rural marcó el comienzo de vaciado de los pueblos, que se manifiesta con mayor evidencia que nunca en los tiempos actuales. La ciudad prometía un futuro esperanzador y el pueblo quedaba atrás, con la promesa de prosperidad presente en la urbe.
A este hecho se le suma el envejecimiento característico de las zonas afectadas, la oferta de servicios inferior a los grandes núcleos o el factor de aislamiento de poblaciones encajadas en lugares de difícil acceso. Además, la mecanización en el campo propició un descenso de la mano de obra necesaria para sacar adelante actividades agrarias fundamentales de los pueblos.
Todo ello provoca un considerable esfuerzo por mantener o traer de vuelta la vida a los pueblos, como el caso de Guadalajara. La provincia celebra que su crecimiento de población se fidelice en zonas rurales por encima de las urbanas, como gran síntoma de recuperación.
A vivir en zonas de riesgo extremo de despoblación
Desde el año 2021, Guadalajara extrae, de los datos demográficos más recientes, que «una de cada cuatro personas que aumenta la población de Guadalajara decide ir a vivir a las zonas de extrema despoblación», según Jesús Alique, comisionado del Reto Demográfico. Además, aseguraba que los datos positivos son fruto de la Ley de medidas económicas, sociales y tributarias contra la despoblación.
El saldo poblacional en las zonas de extrema despoblación de la provincia de Guadalajara ha aumentado desde el año 2021 (con la entrada en vigor de la Ley) en 3.307 personas, lo que supone el 24 por ciento del incremento total de la provincia. En cuanto al saldo migratorio, entre personas que se van y llegan, supone un total de 14.985 personas, de las que 4.897 han decidido ir a vivir a las zonas de extrema despoblación de la provincia. «Es decir una de cada tres personas que vienen a vivir a Guadalajara eligen las zonas despobladas».
«Estos datos constatan que se ha producido un cambio de tendencia esperanzador en materia demográfica desde la aprobación de la Ley de medidas frente a la despoblación. Por lo que podemos concluir que se ha conseguido frenar la pérdida de población y revertir la tendencia a la baja», ha añadido.
Un plan secundado de presupuesto
Los resultados son esperanzadores y por ello, Castilla-La Mancha pretende reforzar el programa contra la despoblación, del cual Guadalajara y Cuenca muestran los brotes de mayor éxito. El vicepresidente segundo del Gobierno regional, José Manuel Caballero, anunciaba un aumento de recursos para la materia, de cara al año 2026.
Con el objetivo de garantizar servicios públicos e incentivar la presencia de emprendedores, la ley vigente presenta ciertas deducciones para aquellos interesados en invertir o mudarse a zonas en riesgo. Todo ello, debe ir secundado de un presupuesto, que según desarrollaba Caballero, contará con un total de 5,8 millones de euros para el próximo año. «Esto se traduce en que uno de cada cuatro euros del techo de gasto del presupuesto, que es el presupuesto efectivo, se destinará a la despoblación y supone un 3,4 % del PIB de la región a estas políticas», ha explicado el vicepresidente segundo.
«Esta inversión está por encima del 2 % del PIB que piden los colectivos que reivindican medidas para las zonas despobladas a nivel nacional», según ha señalado el vicepresidente segundo en esta comisión parlamentaria.
El objetivo y el compromiso del Gobierno de Castilla-La Mancha con este presupuesto, según ha remarcado, es «seguir impulsando los servicios públicos en las zonas rurales, las ayudas para las empresas que se asientan en estos territorios, la fiscalidad diferenciada que se incluye en la Ley de medidas contra la despoblación y a las políticas de impulso a la creación de empresas en estos territorios», ha expuesto Caballero.