El Capricho de Rillano

El Capricho de RillanoEl Plural

'El Capricho de Rillano': La casa modernista que parece de Gaudí, pero que diseñó un vecino de Guadalajara

En un lugar desconocido el estilo de Gaudí revive gracias al entusiasmo de un particular

Una pequeña maravilla vive en un pueblo de cuarenta habitantes llamado Rillo de Gallo, pero no es obra del famoso arquitecto catalán, aunque recuerde claramente a sus obras.

Tierras del Cantar del Mío Cid guardan en Guadalajara un rincón afamado por una construcción única. Al borde de la carretera N-211, a la altura del kilómetro catorce se sitúa Rillo de Gallo. Un lugar tranquilo, de esos que podrían pasar fácilmente desapercibidos, pero por suerte, no es su caso. Sus pocos habitantes han constatado una lluvia incesante de curiosos que hacen un alto en el camino para contemplar un tesoro hecho piedra y forja, que resulta en forma de hogar.

Casualidades del destino, allí se encuentra una clara muestra del estilo modernista y claramente inspirado en la obra de Antoni Gaudí. Tomando como referencia la casa de Comillas en Cantabria, conocida como ‘Capricho de Gaudí’, esta construcción ya ha sido bautizada como ‘Capricho de Rillano’. Más que de Rillo o de Rillano, realmente el capricho salió de la cabeza de Juan Antonio Martínez Moreno.

De la imaginación a la realidad

Tejado del Capricho de Rillano

Tejado del Capricho de RillanoJo Farb Hernández

Sin ser arquitecto y mucho menos experto en la construcción de este estilo de edificaciones, Juan Antonio hizo realidad su sueño. Bien es cierto que una vida dedicada a la construcción le ha inundado de conocimientos, sin los cuales la imaginación no podría haber plasmado ninguna de sus formas. El autor no pretende evocar a nada y deja a la consideración de cada uno la interpretación de su casa. Evidentemente, está inspirada en elementos de la naturaleza, del mismo modo que la obra del internacionalmente conocido arquitecto catalán.

Llama la atención como un particular ha logrado tal resultado y su método todavía más. Sus dibujos fueron plasmados en pequeños trozos de papel. Muchos de ellos salieron de su cabeza mientras tomaba algo y esas ideas quedaban reflejadas en pequeñas servilletas de bar. Todas ellas las guarda en una carpeta y trasmiten a la perfección lo que más tarde se ha podido admirar en su obra maestra.

La serpiente que asciende la fachada del Capricho de Rillano

La serpiente que asciende la fachada del Capricho de RillanoJo Farb Hernández

Un crisol natural compuesto por ojos, esfinges, girasoles, ranas, una mano y hasta una serpiente, suscitan todo tipo de ideas. La serpiente responde a una conocida leyenda en la zona que comenta la llegada de este gigantesco animal a Villacabras, zona cercana a la localidad. Un estilo característico, influenciado en Gaudí, sí, pero con el filtro y molde de un artista desconocido.

El propio Juan Antonio cree que no es para tanto y es que cuando uno hace algo, siempre le saca peros, que aquellos que admiran el resultado no son capaces de ver. En su tejado llama la atención la gran explosión de colores de sus pequeños azulejos que dan formas inverosímiles y que conjugan a la perfección con las piedras de Prados Redondos y las forjas presentes en puertas, rejas y balcones.

El maestro obrero, tal nombre merece después de dicha impronta, decidió adentrarse en el proyecto después de unas reformas en la bodega de la casa que su mujer posee en el pequeño pueblo. El buen hacer de los albañiles contratados les valió ganarse el honor de sacar a la luz el que seguramente es el edificio más interesante que ha pasado por sus manos. En un solar vacío, sin intenciones futuras, se asentó finalmente la pequeña maravilla. Lejos de planos y planes, Juan Antonio, ordenaba sobre la marcha y todo quedaba conforme quería. La sinergia fue total y en siete años se completó la obra, a excepción del interior.

Gran acogida y posibles futuros

El Capricho de Rillano ha sido documentado en múltiples ocasiones, algunas de tal relevancia como la emisión de la Vuelta a España 2021, donde el caprichoso paso por la localidad, le valió los elogios de los míticos Carlos de Andrés y Perico Delgado. Una franja de máxima audiencia, que se correspondió con reportajes en España Directo (TVE) y otros muchos en la cadena regional CMMedia.

Sus vecinos muestran una opinión unánime. Están encantados. El pueblo nunca había recibido tantos visitantes y el único motivo es el gran atractivo de formas de la construcción, que llama la atención desde la carretera provocando el desvio de sus ocupantes. Ahora, todo está terminado excepto las estancias interiores y Juan Antonio ofrece el testigo para quien quiera culminarlo. ‘La casa bonita’, como la llaman sus nietos, ofrece un gran abanico de posibilidades. El autor no lo tiene claro, pero la ofrece como vivienda, hotel, restaurante, museo o cualquier actividad que promocione su visita y eleve el nombre del pueblo al conocimiento popular.

Los habitantes de Rillo de Gallo lo consideran un lujo para la localidad asolada por la despoblación, que recupera el aliento gracias al genio de un particular, sin conocimientos de planos arquitectónicos, pero que ha forjado su experiencia en la construcción desde los catorce años.

El propio Gaudí habría dado cuenta de la naturaleza de la obra imaginativa. Su confusión en la autoría, común por lo característico del estilo gaudiano, responde a la gran influencia que han dejado sus obras. En el siglo XXI, el modernismo se abre paso todavía en Guadalajara gracias al empeño de Juan Antonio. Su legado ya es eterno para la localidad que lo acoge. Un sueño, quizá un capricho, pero seguro, una maravillosa obra de arte. El ejemplo de como el conocimiento fundido con la imaginación puede hacer realidad formas y sueños imposibles.

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