MURAL DE CARPE
Miles de personas han pasado durante 50 años junto a esta obra de arte en Toledo sin saberlo
Castilla-La Mancha inicia el expediente para proteger como Elemento de Interés Patrimonial el mural que Antonio Hernández Carpe pintó en 1972 en la Universidad Laboral
Durante medio siglo ha estado ahí, inmóvil, formando parte del paisaje cotidiano sin levantar la voz. Ha visto pasar generaciones enteras, mochilas cargadas de libros, pasos apresurados antes de un examen, conversaciones a media voz en los descansillos. Miles de personas han cruzado cada día ese vestíbulo del IES Universidad Laboral de Toledo, sin ser plenamente conscientes de que caminaban junto a una obra de arte única del siglo XX. Ahora, por fin, ese mural silencioso empieza a ocupar el lugar que le corresponde.
El Gobierno de Castilla-La Mancha va a iniciar el expediente para declarar Elemento de Interés Patrimonial, el mural que el artista Antonio Hernández Carpe realizó en 1972 para este emblemático centro educativo toledano. La resolución que marca el inicio del proceso se ha publicado este viernes, 19 de diciembre, en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.
No se trata solo de un reconocimiento administrativo. Es, en realidad, un gesto de justicia cultural hacia una obra que ha vivido integrada en la rutina diaria, casi invisible, y que resume como pocas el espíritu de una época y el talento de uno de los grandes muralistas españoles del siglo pasado.
Un mural pensado para convivir con la vida diaria
El mural de Carpe ocupa el muro oeste del vestíbulo y la escalera principal del Pabellón 1, el antiguo edificio docente del Centro de Universidades Laborales de Toledo. No fue concebido como una pieza para ser contemplada en silencio, sino como una obra destinada a convivir con la vida: con el movimiento, con el ruido, con el paso constante de personas.
MURAL DE CARPE
En él, el artista construyó una pintura figurativa que mira a lo cotidiano. No hay gestos heroicos ni escenas grandilocuentes. Hay referencias a la vida diaria, a la formación, al esfuerzo y a la ciudad de Toledo como telón de fondo simbólico. Es un mural que habla de lo cercano, de lo humilde, de aquello que forma parte de la experiencia común, y quizá por eso durante tantos años se confundió con el propio edificio.
MURAL DE CARPE
Antonio Hernández Carpe, el artista tras el silencio
Antonio Hernández Carpe, conocido artísticamente como Carpe, fue mucho más que un muralista. Dibujante excepcional, creador versátil y pintor de trazo elegante, su obra se movió entre la figuración y una síntesis moderna marcada por influencias cubistas y una paleta de colores nítidos y equilibrados.
Formado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y con una trayectoria que lo llevó a trabajar en distintos puntos de España, Carpe desarrolló un lenguaje propio que encontraba en el muralismo un espacio ideal para dialogar con la arquitectura y con el espectador. Sus murales no imponían, acompañaban. No buscaban protagonismo, sino permanencia.
Antonio Hernández Carpe
El de la Universidad Laboral de Toledo es uno de los ejemplos más claros de esa filosofía artística: una obra pensada para durar y para ser vivida más que observada.
Una técnica al servicio del tiempo
El mural está realizado directamente sobre un muro preparado con revoco de textura rugosa, una elección técnica que favorece la fijación de la pintura. Carpe utilizó una técnica en seco y al óleo, aplicando una pasta muy diluida en aceites y secativos, dispuesta en capas finas que trabajan por transparencias y veladuras.
Ese método permite que el color del soporte dialogue con la pintura, creando profundidad sin estridencias y favoreciendo una integración total con el espacio arquitectónico. No es una obra «colgada» en un edificio, sino una pintura que forma parte del propio lugar, casi como si hubiera nacido con él.
De mural cotidiano a patrimonio protegido
La viceconsejera de Cultura y Deportes ha explicado que la incoación del expediente responde a la constatación de los valores patrimoniales del mural y permitirá no solo su protección, sino también una mayor concienciación sobre su importancia artística. Un paso que marca un antes y un después en la consideración de esta obra dentro del patrimonio cultural de Castilla-La Mancha.
El anuncio se produjo durante la inauguración del XXIV Certamen Cultural ‘Virgen de las Viñas’, una cita ya consolidada que reconoce a figuras destacadas del mundo del periodismo, la escultura y la pintura. En ese contexto, la decisión de proteger el mural de Carpe adquiere un significado especial: reconocer que el arte no siempre está en museos, y que muchas veces convive con nosotros sin pedir permiso.
Hoy, el mural sigue en el mismo sitio de siempre. Lo que ha cambiado es la mirada. Lo que durante 50 años fue solo parte del decorado cotidiano empieza a ser reconocido como lo que realmente es: una obra de arte que forma parte de la memoria colectiva de Toledo y que, por fin, empieza a ser protegida como patrimonio.