Gloria Merino junto a algunas de sus obras

Gloria Merino junto a algunas de sus obrasReal Sociedad Económica de Amigos del País de Jaén

El legado de Gloria Merino: La pintora del alma de La Mancha

Llegó al mundo en Jaén, pero creció en Malagón (Ciudad Real) desarrollando claras dotes en las artes pictóricas que la convirtieron en figura esencial del reflejo artístico de La Mancha

En tiempos donde las redes sociales estaban lejos de ser concebidas, Gloria Merino expuso la cultura y vida manchega por el mundo. Una de las pintoras más importantes del siglo XX, falleció a los 95 años, dejando un legado siempre ligado a la tierra que la vio crecer. Valiéndose de sus pinceles, del infinito abanico de colores de su paleta y su precoz habilidad por el arte, Gloria Merino transmitió el nombre de La Mancha por el mundo.

Nació en Jaén, pero desde tiempos de infancia creció, maduro y llegó a la vida adulta en Malagón (Ciudad Real). En diferentes etapas, cultivó estilos de realismo expresionista, cubistas y una técnica de color de influencia fauvista. El curso del movimiento de su mano sosteniendo el pincel, dibujó y dio color a la esencia manchega. El costumbrismo de sus escenas y preciosos paisajes, sobrepasó fronteras como gran exponente del alma de La Mancha.

Plural en estilos, casi cien obras abalan su trayectoria admirada incluso en Nueva York. El origen manchego de su padre propició el enamoramiento entre La Mancha y Gloria Merino. Su hogar respiraba arte, con unos padres arraigados en la pasión por el teatro y la música, que condicionó su precoz capacidad artística. Elevada como niña prodigio de la pintura, recibió a los 17 años una Beca Nacional para cursar la formación pertinente en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Durante sus estudios recibió honores en forma de premio en dibujo y pintura, así como aprendizajes de pintura mural e ilustración de la mano de Sáez de Tejada y Ramón Estolz. El conjunto de su variada obra confluye en el interés por plasmar lo más profundo del ser humano donde, sin duda, queda reflejada la mirada manchega en entornos cotidianos.

Trayectoria artística

Autorretrato de Gloria Merino

Autorretrato de Gloria Merino

De la mano del mundo rural, Gloria Merino, hija adoptiva de Castilla-La Mancha, mostró La Mancha como punto de inspiración artística anclada a las gentes del campo. Su pronta proyección seguiría promocionándose mediante becas que la llevaron por Europa, como la «Beca de la Fundación Rodríguez Acosta», que le permitió visitar y aprender en Holanda, Francia y Bélgica en 1957.

Más tarde sumaría nuevos conocimiento en París, concretamente en la etapa entre 1961 y 1963, gracias a una nueva beca, la «Conde de Cartagena» con enseñanzas en la Escuela Superior de Bellas Artes para desarrollar nuevas técnicas en litografía.

La vuelta del campo

La vuelta del campoGloria Merino

Los expertos estudiosos de la trayectoria de Gloria Merino, coinciden en cuatro etapas diferencias de la expresión de sus pinturas. La primera de ellas concreta sus primeros pasos en el arte hasta su llegada a la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid.

De este primer periodo, se aprecia una versión más técnica y académica de la pintura, pero sin dejar de lado su estilo adquirido como autodidacta. Este estilo propio, terminó por romper las barreras de los libretos y desde 1955 se constata su visión personal del mundo.

En la segunda etapa, cobra importancia la experiencia adquirida en sus viajes por Europa. Autores clásicos marcan su obra con influencias acogidas en Italia y Francia. La figura humana sigue presente, pero el urbanismo le sugiere considerable interés, teniendo en cuenta su infancia rural. A través de estas pinturas, Gloria Merino sugiere una búsqueda filosófica del ser dentro de espacios cotidianos.

La merienda

La meriendaGloria Merino

En 1961 llegaría un nuevo momento para la artista. Tras dos etapas donde se sigue formando como pintora y recibe influencias de otros estilos y países, ahora Gloria Merino explota más que nunca su estilo propio con interés en formas, muchas veces distorsionadas. Su peculiar geometría la acerca al cubismo, pero sin llegar a excentricidades. Por último, desde 1970, La Mancha cobra de nuevo protagonismo.

La vida de los pueblos llega a sus lienzos, con temáticas populares como fiestas, actos sociales, sus gentes y en definitiva, el día a día rural en La Mancha. Los colores y formas dan lugar a seres humanos rudos, incluso castigados, pero de mirada soñadora que caracterizan su visión de la vida en la tierra que la vio crecer.

Reconocimientos y legado

Gloria Merino, hija adoptiva de Castilla-La Mancha y pintora de reconocido prestigio.

REMITIDA / HANDOUT por CARLOS MONTEAGUDO
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
24/9/2025

Gloria Merino, hija adoptiva de Castilla-La Mancha y pintora de reconocido prestigioCARLOS MONTEAGUDO

Resulta imposible dar cabida a todos los galardones y premios que han pasado por las manos de Gloria Merino. Desde 1985, recibió el nombramiento como académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y desde 2021, la Junta la nombró ‘Mujer Imprescindible’, título al que sumó, en mayo de 2025, el de Hija Adoptiva de Castilla-La Mancha.

En lo artístico recibió la Medalla de Oro del Gran Prix en Versalles (1961) y también la Medalla de la Villa de París. Aclamada tanto en el extranjero como en España, recibió la Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Barcelona. Reconocimiento a una capacidad pictórica especial y a una trayectoria incuestionable, pero para un artista el mayor premio pasa por la exposición de sus obras.

Gloria Merino ha recorrido el mundo de la mano de sus obras. Algunas de ellas siguen presentes en el Museo de la Hispanic Society of America en Nueva York, mientras en España se destaca su exposición en el Museo Reina Sofía. Todo su legado quedó bien dispuesto en su pueblo. Una decisión que en sí es un homenaje a La Mancha, el lugar que tanto la inspiró y que ahora acoge el orgullo del Museo Gloria Merino, en su pueblo, Malagón.

Gloria Merino dejó el mundo terrenal a los 95 años, pero por siempre vivirá el mundo de sus cuadros, que no es otro que La Mancha, a la que declaró el más profundo de los amores:

«Aunque nací en Andalucía (Jaén), muy pronto me encontré bajo la luz violenta cortante del paisaje manchego, que impone unos contornos rotundos y concretos, y que corta en agudas aristas los blancos de cal de sus casas. La gama múltiple de los tonos rojos en sus tierras, del bermellón al carmín, a veces violentos, que alternan con amarillos de mies en verano, y diferentes verdes en primavera, con matices bien diversos, entre olivares y viñedos».

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