Campo de CriptanaCristian Baitg Schreiweis

Los 'Pueblos Mágicos' de Castilla-La Mancha que no puedes perderte para vivir una Navidad especial

Quince de los hasta 150 Pueblos Mágicos de España se encuentran en la región, en una iniciativa que va mucho más allá de la belleza de los lugares

La Navidad cada año manifiesta nuevos síntomas de su comercialización y pérdida de significado. Los grandes almacenes experimentan uno de sus mejores momentos para convertir la tradición en un momento de consumo desmedido. A su vez, las reuniones de familiares y amigos se encarecen con una cesta de la compra al alza, que impide a muchas familias celebrar como les gustaría.

Las grandes ciudades ‘compiten’ por presentar el mejor escenario navideño posible y la ciudadanía otea la oferta para desplazarse a aquel lugar al que encuentran más encanto. Los hoteles de las capitales se llenan de visitantes ante un fenómeno contemporáneo del que prácticamente nadie quiere quedar fuera.

Todo ello forma parte de solo algunos de los factores que han debilitado el verdadero significado de la Navidad y deja a algunos de los lugares con más encanto de España sin visitantes que acoger. El medio rural trata de competir ante un ‘gigante’ que siempre acaba imponiéndose, pero cada año presenta sus mejores rincones para un periodo que llama a lo familiar, a la unión y la esperanza.

Es así como diversos pueblos se presentan como el destino ideal para pasar una Navidad entre amigos o con la familia, en entornos idílicos que mantienen su espíritu original, en cuanto se refiere a todo aquello que va más allá del poso religioso original de las fiestas. La Asociación ‘Pueblos Mágicos de España’ lucha por poner en valor los recursos y experiencias disponibles en la estancia de algunos pueblos que no te puedes perder.

Pueblos Mágicos de España

Puente Viejo de Molina de AragónPortal de Cultura de Castilla-La Mancha

En 1997 la Asociación empezó un periplo que ha logrado dar visibilidad a pueblos de España, que hasta entonces permanecían en silencio. Desde su inscripción en el Registro Nacional de Asociaciones han colaborado con instituciones territoriales para lograr un incremento palpable del desarrollo rural.

Para ello, utilizaron el encanto de los pueblos como reclamo para exponer el resto de riquezas culturales, patrimoniales e incluso gastronómicas presentes en los municipios que presumen de tal distinción. El uso de la marca de ‘Pueblos Mágicos’ ya es reconocido por la mayoría de los españoles y su logotipo en carteles de carretera llama la atención para su visita.

El logo también puede usarse en productos locales, pero el gran beneficio llega con la visibilidad en redes sociales, así como en portales de viajes. En grandes ferias como Fitur, los Pueblos Mágicos ocupan un lugar especial. De este modo, se pretende impulsar el medio rural con prácticas de importancia como el turismo, que cada vez mira más a los pueblos que, además de presentar un entorno idílico, son un oasis de tranquilidad y conexión con uno mismo.

Para formar parte de los municipios seleccionados, la asociación realiza un estudio basado en diez áreas como el patrimonio, las tradiciones, el paisaje o los productos locales. Una vez se extraen los resultados del análisis, si el pueblo resulta seleccionado, se contacta con las autoridades y se realizan reuniones para poner en marcha planes de proyección en el medio rural. En Castillas-La Mancha se encuentran quince de los más de cien Pueblos Mágicos de España.

Quince de ellos en Castilla-La Mancha

Castillo de EscalonaDiputación de Toledo

Las cinco provincias de Castilla-La Mancha presumen de pueblos con la distinción de mágicos. Albacete está a la cabeza con cuatro de ellos y en primer lugar se destaca Ayna, en mitad de la Sierra del Segura y que destaca por su enclave entre montañas bañadas por el río Segura, además de por sus cultivos en laderas que confieren al pueblo un precioso paisaje. Todavía en la misma sierra aparece Bogarra, de orígenes romanos y de ambiente acogedor en su amplia riqueza natural. En cambio, Carcelén destaca para la asociación por su espíritu de lucha y solidaridad, recogidos en el apoyo incondicional de sus vecinos y tradiciones ancestrales. Por último, Valdeganga expone riquezas originarias de tiempos de la edad de bronce, iberos y romanos.

Dos castillos dan cuenta del pasado medieval de Cuenca. Belmonte se presenta como Conjunto Histórico Artístico y su castillo está declarado Bien de Interés Cultural. En Beteta, el Castillo de Rochafrida guarda un enclave rodeado por el Guadiela en una estampa señorial, que merece la pena disfrutar. Además, en la comarca de la Alcarria conquense aparece Buendía, con una presencia inigualable que se presume en la ruta de las hoces del río, sin olvidar sus calles y plazas que te llevan al pasado.

Todavía en la Alcarria, pero del lado de Guadalajara, aparece Brihuega, que ha logrado un crecimiento turístico referente, explotando sus cultivos de lavanda, así como un gran número de recursos naturales, histórico-artísticos y etnológicos, como explica la asociación. En la Sierra Noroeste se encuentra Arbancón, a una hora de Madrid y cerca de los pueblos de arquitectura negra. Su visita se recomienda en otoño para disfrutar de un paisaje idílico donde se destaca la actividad micoturística. El tercero en Guadalajara es Molina de Aragón, un pueblo congelado en el tiempo en el que perderse a través de sus calles de pasado medieval.

Ya en Toledo se encuentran otros tres pueblos. Escalona con sus calles murales y arquitectura milenaria defendida por su castillo. El pasado de Yepes trasporta al visitante a un lugar que se cree fundado en el 600 a.C. y su riqueza histórico-artística le ha valido para recibir el apodo de ‘Toledillo’. Además, en Toledo se encuentra un recién llegado Pueblo Mágico, La Puebla de Moltalbán, que ha sido nombrado recientemente y trabaja para desarrollar las iniciativas de la asociación de la mano del valor de sus recursos.

Por último, Ciudad Real es la provincia de las cinco con menos pueblos seleccionados, pero no de menos interés que los anteriores. En pleno corazón de La Mancha, Campo de Criptana y Viso del Marqués sirvieron para inspirar a Cervantes en la redacción del Quijote. Si los molinos sirvieron para relatar la batalla del ingenioso hidalgo con los gigantes, Viso del Marqués dio vida al capítulo XX de la legendaria obra. Ambos pueblos de gran riqueza arquitectónica e ideales para conocer la tradición más puramente manchega.