Cartel Semana Santa Toledo 2026
Polémica por el cartel de la Semana Santa de Toledo 2026
Críticas de diseñadores, fotógrafos y perfiles cofrades cuestionan la estética del cartel ganador, el proceso del concurso y el uso de una imagen que podría no ser original
Lo que debía ser el primer anuncio solemne de la Semana Santa de Toledo 2026 ha terminado convirtiéndose en una de las mayores polémicas culturales que se recuerdan en la ciudad en los últimos años. El cartel oficial, presentado este martes por la Junta de Cofradías, ha provocado una reacción inmediata y casi unánime de rechazo en redes sociales, especialmente entre profesionales del diseño gráfico, fotógrafos, cofrades y perfiles vinculados al patrimonio cultural.
La controversia no se limita a una cuestión estética. En pocas horas, el debate ha escalado hasta poner en cuestión el procedimiento del concurso, el criterio del jurado, el uso de herramientas de inteligencia artificial y, más recientemente, la posible utilización de una imagen preexistente sin la atribución correspondiente.
Un rechazo transversal y visible
Las reacciones comenzaron a multiplicarse nada más difundirse el cartel en redes sociales. Comentarios críticos, análisis técnicos y comparativas visuales inundaron Instagram y otras plataformas, especialmente en cuentas especializadas en cultura y Semana Santa de Toledo. La publicación de Toledo Sacro, uno de los perfiles más influyentes del ámbito cofrade local, superó en pocas horas las 250 interacciones y decenas de comentarios, muchos de ellos firmados por profesionales del sector creativo.
Diseñadores gráficos y fotógrafos señalaron una falta de jerarquía visual, problemas de composición, tipografía desordenada y un tratamiento de la imagen que, a su juicio, no se corresponde con los estándares mínimos exigibles a un cartel institucional de una Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional.
Otros comentarios incidieron en una sensación generalizada de «imagen artificial», cuestionando la coherencia visual entre el Cristo, el Alcázar y los nazarenos, así como el uso del color y la iluminación. «El Cristo y el fondo compiten entre sí, no hay foco, no hay respiración visual», resumía uno de los análisis más compartidos.
El debate sobre la inteligencia artificial
Uno de los puntos que más ha avivado la polémica ha sido la sospecha de que el cartel haya sido generado o modificado mediante inteligencia artificial. Varios profesionales apuntaron a detalles considerados «anómalos» en la figura del Cristo —manos, rostro, textura— y a un tratamiento cromático poco natural.
Cartel Semana Santa Toledo 2026
Desde los propios comentarios se ha insistido en que el debate no gira en torno al uso de la IA como herramienta, sino a su aplicación sin criterio ni sensibilidad artística. «No se cuestiona la tecnología, se cuestiona su uso burdo y carente de rigor», señalaba uno de los textos más difundidos.
La fotografía original y las dudas legales
La polémica dio un nuevo giro cuando comenzaron a circular comparativas entre el cartel ganador y una fotografía previa del Cristo en procesión, disponible en internet y atribuida al fotógrafo Francisco Javier Martín Fernández bajo licencia Creative Commons. Según se ha difundido en redes, la imagen original exigiría atribución expresa de autoría, algo que no aparece reflejado en el cartel oficial.
Pantallazo IG
Aunque por el momento no existe pronunciamiento oficial ni reclamación formal, varios perfiles han apuntado a la posibilidad de que la obra no cumpla el requisito de originalidad exigido en las bases del concurso, lo que podría abrir un escenario de impugnación si se demostrase que la imagen no ha sido alterada lo suficiente como para considerarse una creación inédita.
La defensa del autor en la presentación oficial
Durante el acto de presentación del cartel, el autor, Diego Mora, defendió su propuesta explicando el sentido simbólico de la composición. Según expuso, la intención era colocar al Cristo como eje central del cartel, acompañado por elementos reconocibles de la ciudad y por una paleta cromática que evocara dramatismo, recogimiento y solemnidad.
En su intervención, el autor subrayó el carácter devocional de la obra y el deseo de representar la Semana Santa de Toledo desde una mirada contemporánea, defendiendo que se trata de una interpretación personal y artística del sentimiento cofrade.
El foco se desplaza hacia la responsabilidad institucional
Sin embargo, uno de los consensos más repetidos en el debate público es que el autor del cartel no debería ser el centro de la polémica. «Cada creador presenta lo que sabe o puede hacer», coinciden numerosas voces. La crítica se dirige principalmente hacia la Junta de Cofradías, como convocante del concurso y garante último de la imagen pública de la Semana Santa de Toledo.
Se cuestiona la composición del jurado, la ausencia —según denuncian— de perfiles especializados en diseño gráfico y la falta de transparencia en un proceso que decide una de las imágenes más representativas de la ciudad.
Silencio, malestar y petición de retirada
Otro de los aspectos más llamativos es el silencio posterior a la publicación del cartel. A diferencia de otros años, numerosas hermandades no han compartido la imagen en sus canales oficiales, un gesto interpretado por muchos como síntoma de malestar interno.
Desde Toledo Sacro se ha ido más allá, solicitando formalmente la publicación del resto de carteles presentados y la identificación de los miembros del jurado, no como un ejercicio de confrontación, sino como una exigencia mínima de transparencia. En su posicionamiento final, el medio ha pedido la retirada del cartel al considerar que vulnera las bases del concurso y no representa al sentir mayoritario del Toledo cofrade.
Una herida abierta antes de la Cuaresma
Lo que debía ser un ilusionante pistoletazo de salida hacia la Cuaresma se ha transformado en una decepción colectiva. Más allá de gustos o sensibilidades, la polémica ha abierto un debate profundo sobre cómo se construye la imagen pública de Toledo, quién la decide y con qué criterios.
A pocas semanas del inicio de la Cuaresma, la ciudad afronta una herida abierta que trasciende lo estético y que interpela directamente a sus instituciones. Porque, como se repite estos días en redes, el cartel puede gustar o no. Pero lo que muchos cuestionan es si representa realmente a Toledo.