Saelices
De Baracaldo a Saelices: la historia que explica cómo 80 familias están cambiando el destino rural de Cuenca
El Proyecto Arraigo ya ha atraído a 241 personas a la provincia: historias reales de quienes dejaron la ciudad para buscar en Cuenca su paraíso escondido
En Saelices, un pequeño municipio conquense acostumbrado al silencio de los negocios cerrados, una persiana ha vuelto a levantarse. No es solo una carnicería. Es una señal. La historia de Nohelia Maurelia, llegada desde Baracaldo junto a su marido y su hija —y con un bebé en camino—, resume el latido de un fenómeno discreto que crece en la provincia: el Proyecto Arraigo.
Impulsado por la Diputación de Cuenca, con financiación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y la colaboración de los ayuntamientos, el programa ha atraído desde su puesta en marcha a 80 familias, 241 personas en total, que han decidido empezar de nuevo en pueblos donde el tiempo parecía detenido.
Solo en 2025 se asentaron 30 familias y 103 personas, una cifra que confirma la consolidación de una iniciativa que nació para combatir la despoblación y que hoy se sostiene sobre historias concretas, nombres propios y proyectos vitales.
Detrás de los números, vidas que empiezan de nuevo
El diputado de Reto Demográfico, Javier Cebrián, ha visitado Saelices junto a la alcaldesa, Paloma Jiménez, para dar la bienvenida a Nohelia. Allí ha recordado que las cifras no son solo estadísticas.
Son familias con ilusión, con ganas de trabajar, con proyectos que devuelven actividad al medio rural conquense. Por eso, decía, es importante conocerlos y que sientan el respaldo de las instituciones.
En esa tarea, los alcaldes y alcaldesas son una pieza clave. El caso de Saelices lo demuestra: desde la llegada del Proyecto Arraigo en 2022 han llegado cuatro familias, dos de ellas emprendedoras. Además de la carnicería reabierta por Nohelia, el pueblo recuperó una panadería el año pasado.
Negocios que vuelven a encender la luz en calles que llevaban tiempo a oscuras.
Niños en la escuela, vida en las plazas
La alcaldesa destaca otro detalle que cambia la vida de un pueblo: los niños. Las familias recién llegadas han traído cuatro pequeños —y uno más en camino—, lo que permite mantener servicios de conciliación impulsados desde el Ayuntamiento con apoyo de la Diputación y la Junta de Comunidades. No es solo población. Es futuro.
Cebrián subraya que estas historias se suman a una estrategia que lleva años desplegándose en la provincia, junto a Grupos de Desarrollo Rural, Gobierno regional, empresarios y sociedad civil. Una red silenciosa que empieza a reflejarse en los datos.
La Estadística de Población Continua publicada la semana pasada apuntaba a un aumento de casi mil habitantes en el último año, hasta alcanzar las 200.828 personas viviendo en Cuenca.
El cambio empieza con una decisión
Nohelia recuerda su vida en Baracaldo, el deseo de buscar algo distinto, más tranquilo. Así descubrió el Proyecto Arraigo. Visitó Saelices y quedó encantada. La cercanía del Ayuntamiento, el acompañamiento de la alcaldesa, la posibilidad de emprender… Todo encajó. Hoy su carnicería vuelve a ser un punto de encuentro en el pueblo.
Y su historia, una más entre las 80 familias que han elegido Cuenca para empezar de nuevo, explica mejor que cualquier cifra cómo el medio rural puede renacer cuando alguien decide quedarse.
Porque a veces, la repoblación empieza con un gesto sencillo: abrir una puerta, levantar una persiana… o cambiar de vida buscando, en un rincón tranquilo de Cuenca, ese paraíso escondido que aún late entre sus pueblos.