Fuel pumps at Petrol Station.

GasolineraMauro Grigollo

La guerra de Irán dispara los precios y los sindicatos avisan: «Las familias no pueden pagar esta crisis»

El encarecimiento del combustible y la subida del Euríbor agravan la presión sobre los hogares de Castilla-La Mancha

La inflación vuelve a golpear con fuerza en Castilla-La Mancha y, esta vez, el origen está lejos, pero sus consecuencias se sienten en cada repostaje y en cada hipoteca. El conflicto internacional en Oriente Medio, con la guerra de Irán como telón de fondo, ha provocado un encarecimiento de los combustibles que ya se traduce en una subida notable del Índice de Precios de Consumo (IPC).

En este escenario, los sindicatos alzan la voz con un mensaje claro: no están dispuestos a que, una vez más, el peso de la crisis recaiga sobre los trabajadores y las familias.

La gasolina, detonante de una subida que sacude a la región

Castilla-La Mancha se sitúa como la tercera comunidad autónoma donde más subieron los precios en marzo, solo por detrás de Madrid y Galicia. La inflación mensual ha crecido un 1,5%, impulsada principalmente por el encarecimiento de la gasolina y el gasóleo.

Desde UGT lo tienen claro: el impacto del conflicto bélico internacional ya está trasladándose directamente al bolsillo de los ciudadanos. La incertidumbre es máxima y, según advierten, cualquier previsión para este 2026 queda condicionada a la evolución de la guerra y su efecto sobre los mercados energéticos y las cadenas de suministro.

La secretaria regional de Empleo, Igualdad y Políticas Sociales de UGT, Isabel Carrascosa, insiste en que este contexto obliga a actuar con rapidez, pero también con precisión.

Hipotecas más caras y familias al límite

El problema no termina en el combustible. La subida del Euríbor sigue apretando a miles de familias hipotecadas, que ven cómo sus cuotas mensuales se disparan mientras los precios continúan al alza.

UGT reclama medidas urgentes y más concretas: ayudas directas a los colectivos más vulnerables y mecanismos de protección financiera para quienes más están sufriendo el encarecimiento de la vida. Además, subraya la necesidad de reforzar el diálogo social para evitar una pérdida generalizada de poder adquisitivo.

Porque, según el sindicato, el riesgo es evidente: una nueva crisis en la que los trabajadores vuelvan a pagar la factura.

CCOO: «No se puede usar la guerra como excusa»

En la misma línea, CCOO ha reaccionado a los datos del IPC —que se sitúa en un 3,7%, casi el doble que en febrero— con una advertencia directa a las patronales.

El sindicato exige mejoras salariales en los convenios colectivos para equilibrar la subida de los precios con las rentas de los trabajadores. Su objetivo es claro: evitar que la inflación vuelva a erosionar el poder adquisitivo de quienes viven de su salario.

El secretario regional de Acción Sindical, Ángel León, ha sido contundente: el conflicto internacional no puede convertirse en una coartada para profundizar en la precariedad. Y menos aún —subraya— en un momento en el que los márgenes empresariales se mantienen en niveles históricamente altos.

Salarios en el punto de mira

Tanto UGT como CCOO coinciden en un punto clave: los salarios deben actualizarse para no quedar desfasados frente al aumento de los precios.

UGT defiende la generalización de cláusulas de garantía salarial en los convenios, que permitan una revisión automática de los sueldos en función del IPC. Para el sindicato, esta herramienta es fundamental para proteger a la clase trabajadora en un contexto de volatilidad económica y geopolítica.

Mientras tanto, CCOO insiste en que seguirá presionando en las mesas de negociación para corregir el desequilibrio entre precios y salarios.

Lo que ocurre a miles de kilómetros tiene ya un reflejo directo en Castilla-La Mancha. La guerra encarece la energía, la energía dispara los precios, y los precios tensionan la economía doméstica.

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