(Foto de ARCHIVO) El castillo de Guadalerzas, en Los YébenesDIPUTACIÓN

El castillo de Guadalerzas al que solo entrarán 200 privilegiados: salvar la «progresiva ruina del abandono»

La fortaleza sobrevivió al conflicto entre musulmanes y cristianos durante la Reconquista, pero la mella del abandono amenaza con derrumbar sus muros tras siglos de historia que pretenden revivir con el programa '12 meses, 12 castillos, 12 experiencias'

El primer paso de cualquier país para abrirse al mundo en cualquier materia es conocer sus virtudes y defectos. Con la balanza cargada de argumentos positivos y aquellos por mejorar, se da comienzo a la planificación estratégica de lo que algunos llaman 'vender su territorio'. El transcurrir del tiempo, las modas, nuevas tecnologías y diferentes posibilidades de descubrir la cultura propia de cualquier territorio presentan un terreno de 'batalla' turística en el que resulta cada vez más complicado destacarse.

Esta realidad se acrecienta en España, donde el patrimonio es casi inabarcable, pero Toledo ha encontrado un modelo que funciona. De la mano de la Diputación Provincial y conscientes de la riqueza heredada, en cuanto a presencia de castillos se refiere, se creó el programa «12 meses, 12 castillos, 12 experiencias». Esta iniciativa ha logrado consolidarse como una alternativa capaz de combinar la historia patrimonial con otro tipo de actividades.

Cada mes está protagonizado por un castillo, logrando centrar la atención en una de estas construcciones en concreto. Además de su puesta en valor como vestigio del pasado y el relato conservado en sus muros, se desarrollan experiencias deportivas, gastronómicas, además de espectáculos en relación con el territorio y el medio rural. Una manera de mostrar propuestas singulares que propician diferenciarse del resto de 'rivales' culturales.

Para el mes de mayo, el castillo seleccionado es el de Guadalerzas ubicado en Los Yébenes y cabe destacar que la fortaleza no vive sus mejores días. La conservación del patrimonio es un deber que tiene por misión alejar a la sociedad actual de la tendencia destructiva presente a lo largo de la historia. Cuidar el pasado es la primera piedra para construir el futuro, pero el castillo de Guadalerzas se hunde en silencio. La asociación Hispania Nostra lo incluyó en su Lista Roja del Patrimonio, pero su decadente estado de abandono todavía tiene solución.

De fortaleza defensiva a vivienda particular

Castillo de GuadalerzasLos Yébenes

Actualmente, el castillo de Guadalerzas sigue siendo de propiedad privada, lo cual dificulta enormemente la actuación de restauración. La fortaleza tendría que ser de propiedad pública para poder acceder a ayudas como el 2 % cultural, que dotan de una partida monetaria a posibles actuaciones para su rehabilitación. El lugar perdió importancia durante el siglo XIX y desde entonces su deterioro aumenta hasta la «ruina progresiva por total abandono» descrita en la web de Hispania Nostra.

En su concepción durante la ocupación musulmana, el castillo tenía por misión defender la ruta hasta Córdoba. El paso entre las montañas respondía a un papel crucial presente desde tiempos de Roma y su ubicación en el desfiladero serviría para asegurar intercambios comerciales y el paso de personas. Ya en el siglo XI y en período de Reconquista cristiana, Alfonso VI toma Toledo y la ubicación del castillo de Guadalerzas sostiene las defensa fronteriza musulmana.

Esta nueva situación sobre el mapa de la Península provocaría que su potestad cambiara de manos durante siglos. Alfonso VI ordenaría derribar la fortaleza musulmana y durante el siglo XII se construyó el actual castillo, que utilizó en la época la Orden de Calatrava. En sus entrañas fundaron el Hospital de Guadalferga, pero en 1195 los musulmanes vencieron en la batalla de Alarcos y no perderían su propiedad hasta las definitivas Navas de Tolosa, en 1212.

Una vez asentado el territorio con la frontera viajando cada vez más al sur, el enclave perdió importancia como construcción defensiva, mientras el hospital de su interior ganó importancia. Ya en el siglo XVI, el castillo pasó a manos del Cardenal Silíceo que compró su titularidad a Felipe II para albergar el Colegio de Doncellas Nobles de Toledo. El castillo siguió ligado a familias de alta alcurnia hasta el siglo XIX en que se vendió a un particular tras la desamortización. El recinto y su interior fueron acondicionados como vivienda, pero pronto quedaría abandonado.

Visibilizar para salvar la ruina

Castillo de GuadalerzasLos Yébenes

El castillo de Las Guadalerzas protagoniza el mes de mayo dentro del programa '12 meses, 12 castillos, 12 experiencias'. La actividad se celebrará el sábado 9 de mayo con un formato que combina naturaleza, historia y cultura. La jornada contará con un único pase limitado a 200 personas en ruta senderista y 20 participantes a caballo ya seleccionados, con el objetivo de garantizar una experiencia cuidada y respetuosa con el entorno.

El grupo a caballo iniciará su recorrido en torno a las 10.15 horas desde un punto de encuentro en Los Yébenes, mientras que los senderistas partirán a las 10.30 desde el mismo lugar. Ambas rutas confluirán en el castillo entre las 12.00 y las 13.00 horas, donde los participantes serán recibidos por animación medieval a cargo del grupo Toleitola. La ruta de senderismo contará con el apoyo de técnicos de la Federación de Deportes de Montaña de Castilla-La Mancha, que guiarán a los asistentes a través de los paisajes que rodean la fortaleza, ha informado la Diputación en un comunicado.

La programación continuará a partir de las 13.00 horas con una exhibición de lucha medieval a cargo de la Asociación Baucan de Toledo. Posteriormente, sobre las 13.30, se ofrecerá una caldereta para todos los asistentes, acompañada de vino toledano y un dulce típico, elaborados por el catering José Luis Hernández de Urda. Durante la comida, los participantes podrán disfrutar de la música y el flamenco del grupo 'Son de Madrid', con Jesús Casanova y Oliver Losada.

La Diputación de Toledo destaca la colaboración de la propietaria del castillo, María Amaya Aleixandre, cuya implicación ha hecho posible la celebración de esta actividad, así como el compromiso de propietarios públicos y privados en la conservación del patrimonio histórico. Un paso clave en defensa de un vestigio que suma más de un siglo de abandono y que gracias a este tipo de iniciativas gana visibilidad para salvar su derrumbe antes de que sea tarde.