Casual man leaning with his foot on the wall on an old city street texting on his phone

Chico usando su móvilGetty Images

De incomunicados a conectados: las ‘burbujas Wi-Fi’ llegan a los pueblos olvidados de Ciudad Real

Más de 50 pedanías estrenan conexión satelital para acabar con la brecha digital en plena España rural

La escena era habitual hasta hace muy poco: vecinos de pequeñas pedanías de la provincia de Ciudad Real caminando varios kilómetros para poder hacer una simple gestión online, una transferencia bancaria o, incluso, enviar un mensaje con cierta cobertura. Lugares donde ver una película en streaming o pedir una cita médica digital no era una opción, sino un lujo imposible. Ahora, ese mapa invisible de desconexión empieza a borrarse.

Más de medio centenar de aldeas y núcleos rurales de la provincia han dejado atrás el aislamiento digital gracias a un ambicioso proyecto impulsado por la Diputación de Ciudad Real junto a la compañía Hispasat. Una inversión de 739.000 euros que no solo instala antenas: cambia, literalmente, la forma de vivir en el mundo rural.

El día en que Internet llegó donde no llegaba nada

Desde enero hasta finales de abril, técnicos han desplegado una red de conexión satelital en zonas donde la fibra óptica o la cobertura móvil simplemente no existían en condiciones. El resultado: «burbujas Wi-Fi» en medio del campo, pequeñas ventanas al mundo digital en lugares que habían quedado fuera del mapa tecnológico.

La tecnología utilizada, basada en satélites GEO, permite ofrecer conexión estable sin depender de infraestructuras terrestres. Es, en palabras de los responsables del proyecto, una solución inmediata mientras avanzan otras redes como el 5G o la fibra.

Y el impacto es tangible. A partir de ahora, los vecinos podrán hacer trámites con la Seguridad Social, acceder a Hacienda, trabajar en remoto o, simplemente, mantener el contacto con sus familias sin interrupciones.

«Ya no se puede vivir sin esto»

Durante la presentación del proyecto, el presidente de Hispasat, Pedro Duque, lanzó una reflexión que resume el cambio de época: la conectividad ya no es un extra, es un derecho.

«Tenemos derecho a la sanidad, a la educación, al agua limpia… pero también está surgiendo el derecho a tener una conectividad mínima», defendió. Su mensaje fue aún más directo: «Ya sin esto no se puede vivir en el mundo actual».

Duque insistió en que la tecnología satelital ha superado su antigua imagen de conexión lenta o limitada. Hoy, asegura, es una alternativa «perfectamente viable» a la fibra, especialmente en territorios dispersos como los de Castilla-La Mancha.

De 209 puntos sin cobertura a una provincia conectada

El dato explica por sí solo la magnitud del problema: en la provincia de Ciudad Real existían 209 puntos donde no había «ni conectividad móvil, ni fibra, ni nada de nada».

Con este despliegue, y sumado a otros programas financiados con fondos europeos, la situación ha dado un giro radical. Según los responsables del proyecto, prácticamente ningún habitante quedará ya fuera del acceso básico a Internet.

«Hemos cerrado la brecha digital de Ciudad Real», aseguró Duque, que calificó la iniciativa como «pionera» y exportable a otras zonas del país.

La lucha contra la despoblación pasa por el Wi-Fi

Detrás de las antenas hay algo más que tecnología. Hay una estrategia clara: frenar la despoblación.

El presidente de la Diputación, Miguel Ángel Valverde, recordó que la provincia superará en 2026 el medio millón de habitantes, pero con un crecimiento desigual, concentrado en las grandes áreas urbanas mientras muchos pueblos siguen perdiendo vecinos. Y ahí entra la conectividad.

«No solo de carreteras vive el hombre», afirmó, al subrayar que la vida cotidiana ya es impensable sin Internet. La Diputación invierte más de 10 millones de euros al año en infraestructuras viarias, pero ahora reconoce que la conexión digital es igual de esencial.

Porque sin Internet no hay igualdad real: ni acceso a servicios, ni oportunidades económicas, ni posibilidad de quedarse.

Valverde, Fuenllana y los pueblos que ya respiran conectados

Entre los beneficiados están localidades como Fuenllana o la pedanía de Valverde, donde ya se han instalado antenas que permiten navegar, llamar por Wi-Fi o trabajar sin depender de la cobertura móvil.

Para muchos alcaldes, el proyecto supone un antes y un después. Garantizar los mismos derechos, vivas donde vivas, deja de ser un discurso para convertirse en una realidad tangible.

Incluso en pleno siglo XXI, reconocen, sorprende que todavía existieran zonas sin acceso básico a comunicaciones. Pero esa anomalía empieza a desaparecer.

El futuro llega desde el cielo

El proyecto de Ciudad Real no solo conecta pueblos: lanza un mensaje. La tecnología satelital ya no es el futuro, es el presente inmediato para miles de personas. «Se acabó la espera», resumió Pedro Duque.

Y en esas pedanías donde hasta hace poco no llegaba nada, ahora llega todo: trámites, trabajo, ocio… y, sobre todo, la sensación de no quedarse atrás.

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