La Antesala de la Catedral de Toledo vuelve a lucir las pinturas de Borgoña, tapadas durante siglos por unos armariosCATEDRAL PRIMADA

El secreto que la Catedral de Toledo escondió durante siglos vuelve a la luz tras retirar unos armarios

Durante más de 250 años, las pinturas renacentistas de Juan de Borgoña permanecieron ocultas tras unos armarios en la Catedral Primada

La Catedral de Toledo acaba de recuperar uno de esos tesoros capaces de cambiar la mirada de quien atraviesa sus muros. Lo que durante siglos permaneció oculto tras unos grandes armarios de madera vuelve ahora a contemplarse con toda su fuerza original: las pinturas murales que Juan de Borgoña realizó en 1511 en la antesala de la Sala Capitular han reaparecido tras una compleja restauración que devuelve al templo una de sus joyas más desconocidas.

La intervención, impulsada por el Cabildo Primado con la colaboración de la Fundación ACS, ha permitido recuperar el aspecto original del conocido como ‘Zaguán’, el espacio que conduce hacia la Sala Capitular y que fue concebido hace más de cinco siglos como una antesala simbólica para las reuniones del Cabildo.

El resultado impresiona. Flores, árboles, motivos vegetales y escenas decorativas propias del primer Renacimiento español vuelven a cubrir paredes y techos después de haber permanecido escondidos durante más de 250 años.

Un tesoro oculto detrás de unos armarios históricos

La historia de este hallazgo sorprende incluso dentro de la propia Catedral. Las pinturas quedaron ocultas tras la instalación de unos armarios construidos entre los siglos XVI y XVIII que se utilizaban para guardar documentación capitular. Con el paso del tiempo, aquellos muebles terminaron convirtiéndose en parte habitual del espacio, hasta el punto de ocultar completamente buena parte de las obras originales.

Ahora, tras retirarlos y restaurar el conjunto, la Catedral ha recuperado aproximadamente 150 metros de pinturas murales, además de yeserías y un artesonado policromado de enorme valor artístico.

Los armarios históricos, lejos de desaparecer, se conservan actualmente en el Museo de Tapices de la Catedral.

El programa iconográfico diseñado por Juan de Borgoña está inspirado en el ‘Hortus Conclusus’ del Cantar de los Cantares, una representación medieval vinculada a la Virgen María en la que la naturaleza, las flores y los jardines simbolizan pureza, espiritualidad y belleza divina.

La restauración que ha devuelto el brillo perdido al Renacimiento toledano

La restauración comenzó a principios de 2025 y ha requerido meses de trabajo minucioso. En ella han participado 14 especialistas entre restauradores, químicos, yesaires, vidrieros, archiveros e historiadores, además de varias empresas especializadas.

Antonio Sánchez-Barriga Fernández, restaurador conservador de la Catedral y director del proyecto, ha explicado que esta intervención ha sido una de las más complejas y emocionantes de toda su trayectoria dentro del templo toledano, donde lleva trabajando casi tres décadas.

Los trabajos han permitido eliminar barnices oxidados, repintes acumulados durante siglos y múltiples alteraciones que habían ido deformando la apariencia original de las pinturas.

Pero uno de los detalles que más ha llamado la atención de los expertos ha sido descubrir la técnica utilizada por Juan de Borgoña. A diferencia de otras salas de la Catedral, aquí no existen dibujos preparatorios previos sobre el muro.

«El artista pintó directamente sobre la superficie», explicó Sánchez-Barriga durante la presentación del proyecto.

Los especialistas trabajan ahora en el estudio de la abundante botánica representada en las pinturas, con la intención de publicar próximamente una investigación específica sobre todas las especies vegetales que aparecen en el conjunto decorativo.

La Catedral de Toledo recupera otra joya en pleno VIII Centenario

La reapertura de este espacio llega además en un momento simbólico para la Catedral Primada, inmersa en la celebración de su VIII Centenario.

El deán de la Catedral, Juan Pedro Sánchez Gamero, destacó durante la presentación que esta recuperación supone «un avance más» dentro del proceso de rehabilitación patrimonial emprendido en los últimos años.

Por su parte, el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, recordó que la Catedral no es únicamente un monumento histórico, sino un «templo vivo» donde la fe, el arte y la historia siguen encontrándose cada día.

Con esta restauración, Toledo recupera no solo unas pinturas ocultas durante siglos, sino también una parte de su memoria artística más desconocida. Un rincón que permaneció en silencio durante generaciones y que ahora vuelve a deslumbrar como lo hizo hace más de 500 años.