Navajas de Albacete

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La gran alianza de PSOE, PP, Vox y Podemos en defensa de la cuchillería en Albacete: «La navaja no es un arma»

Manuel Serrano, alcalde de Albacete, ha motivado una moción pactada por los cuatro partidos con representación municipal para luchar en la misma dirección contra la criminalización de la cuchillería, además de haber enviado navajas con mensaje a Pedro Sánchez o Alberto Núñez Feijóo

La deriva de criminalización de la cuchillería es la última gran idea de la política en España. En Bilbao, Barcelona o Madrid existe un enorme problema de delincuencia, pero allá por marzo, al PNV se le ocurrió un gran relato. Si el problema son los ataques con arma blanca, acabemos con su circulación y reforcemos su condena.

Mientras tanto, los delincuentes pueden seguir campando a sus anchas y los ciudadanos pueden respirar aliviados, porque sin navajas en curso, los malhechores pasarán a reformarse de manera automática. Esta es la solución que ha abrazado el Partido Popular, siguiendo el testigo del grupo parlamentario vasco, para su iniciativa de Proposición No de Ley en el Congreso de los Diputados. Esta insensatez no ha tenido en cuenta a uno de los Bien de Interés Cultural de España. Albacete, 'la Ciudad de la Cuchillería' está amenazada.

En la provincia, más de mil familias viven y dependen de el sector cuchillero, que además resulta en más de 35 millones de euros anuales de beneficios a las empresas productoras. Esta riqueza es base de la economía local, pero lo más importante es que responde a una tradición con sello propio y cultivada a través de siglos de historia.

La navaja es símbolo de la ciudad y por todo el mundo se asocia la calidad de un buen filo a la procedencia de Albacete. Eso sí, la cuchillería no necesita de enemigos internos, por lo que habrá que esperar al pleno del jueves en las Cortes para comprobar si Paco Núñez, líder del Partido Popular en la región, es capaz de llevar la contra a Génova, en lo referente al ataque a la cuchillería. En Albacete no hay dudas. El sentido común va de la mano de la política y el acuerdo es histórico. La cuchillería ha logrado unir en una moción conjunta a PP, PSOE, Vox y Unidas Podemos en un texto acordado junto a Aprecu.

Navajas para Pedro Sánchez y Feijóo

La primera respuesta por parte del Ayuntamiento de Albacete la protagonizó su alcalde, Manuel Serrano. Esta semana comenzaba con el envío de una serie de navajas acompañadas de una carta remitida por el alcalde y dirigida a diferentes líderes políticos. Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo o Francina Armengol recibirán los grandes símbolos de Albacete. Junto a ellos, un texto que desgrana las graves consecuencias de la iniciativa amparada por el Gobierno, para la industria albaceteña.

Las preocupaciones de las empresas del sector han provocado el histórico pacto entre todos los partidos con representación municipal para reivindicar la protección de la cuchillería albaceteña. Los diferentes partidos se unen para luchar «contra la criminalización de un sector estratégico para nuestra economía y que cuenta con más de seis siglos de historia», según reza la moción motivada por el alcalde, Manuel Serrano.

Rechazo de la criminalización a la industria cuchillera

La propuesta se dirige «al Gobierno de España, al Congreso de los Diputados y al Senado» pidiendo que las futuras modificaciones legislativas, como la Ley de Seguridad Ciudadana o el Reglamento de Armas, «se orienten hacia el endurecimiento de penas y la lucha contra las actitudes criminales en lugar de criminalizar a la cuchillería».

El texto de la moción pide al Ejecutivo y el Legislativo que «cualquier futura modificación normativa incorpore definiciones técnicas claras y objetivas, garantice la seguridad jurídica, contemple periodos transitorios razonables y evite trasladar toda la carga regulatoria al comercio legal».

También se solicita «diálogo y colaboración con todas las administraciones públicas para avanzar en medidas eficaces que compatibilicen seguridad ciudadana, proporcionalidad normativa y protección de un sector histórico y estratégico para territorios como Albacete».

Otro objetivo de la moción es «impulsar declaraciones institucionales tanto en la Diputación de Albacete como en las Cortes de Castilla-La Mancha, el Congreso de los Diputados y el Senado, de apoyo al sector cuchillero albaceteño y de rechazo de la criminalización a la industria cuchillera».

«Recordar seis siglos de tradición»

Navajeros albaceteños de principios del siglo XX

Navajeros albaceteños de principios del siglo XXJacinta Lluch

«Albacete es la Ciudad de la Cuchillería por excelencia en toda España, y aglutina el 90% de la producción cuchillera nacional», y la moción defiende el recuerdo a los seis siglos de tradición cuchillera en la ciudad. Por ello, «de la mano de Aprecu defendemos el oficio cuchillero y promovemos una idea clara: la navaja no es un arma en sí misma, sino una herramienta de trabajo, de uso tradicional y una seña de identidad histórica».

El texto recoge la preocupación del sector por recientes informaciones sobre una posible reforma del Reglamento de Armas para incorporar restricciones adicionales a las navajas y armas blancas, y se recuerda que «Aprecu y el Ayuntamiento comparten la necesidad de combatir la delincuencia y reforzar la seguridad ciudadana, pero hay que diferenciar entre el uso delictivo de determinados instrumentos y la actividad legítima de un sector histórico, industrial, artesanal y económico que representa miles de empleos directos e indirectos, exportación, innovación y patrimonio cultural».

«El ordenamiento jurídico español ya dispone de mecanismos suficientes para perseguir y sancionar el uso ilícito de armas blancas, tanto desde la Ley de Seguridad Ciudadana como desde el Código Penal, y debe actuarse contra las conductas violentas, el porte injustificado y el uso intimidatorio o delictivo de estos instrumentos, pero nunca criminalizar su uso cotidiano, profesional, deportivo, cinegético, artesanal o de coleccionismo».

También se recuerda que «Aprecu viene trasladando hace meses su preocupación por la inseguridad jurídica generada por cambios regulatorios e interpretaciones cambiantes de la normativa, que ya han provocado inmovilización de productos, incertidumbre comercial y pérdidas económicas en empresas que operan conforme a la legislación vigente, perjudicando a esas empresas y a los propios consumidores».

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