Cebolla manchega en Quintanar del Rey
Tres generaciones familiares llevan la cebolla manchega por el mundo: 30.000 toneladas anuales por 30 países
TJ Agricultura es una empresa de Quintanar del Rey que tras años de tradición e innovación ha logrado r tres grandes premios gastronómicos para elevar internacionalmente la la Indicación Geográfica Protegida de Cebolla de La Mancha
Castilla-La Mancha se presenta al mundo en materia gastronómica gracias a productos emblema como el vino o el queso, pero además de estos existen otros cultivos que sin acaparar protagonismo representan a la región con orgullo. El cultivo de la cebolla es uno de ellos y en la empresa familiar TJ Agricultura de Quintanar del Rey suman tres generaciones ligados a su agricultura.
La empresa suma numerosos reconocimientos por la excelencia de sus productos con calidad diferenciada gracias a la Indicación Geográfica Protegida de Cebolla de La Mancha. Sus cebollas se cosechan por miles de toneladas y al mundo se reparten hasta 30.000 anuales con destino a 30 países diferentes. Toda su cosecha crece en sus 3.000 hectáreas de campos repartidos desde Quintanar del Rey, La Roda y Villanueva de la Jara.
La dedicación en el cultivo de la cebolla manchega ha llevado a TJ Agricultura a recibir tres grandes premios gastronómicos en los últimos dos años, algo que les hace estar «orgullosos», ya que «pone en valor no solo la calidad del producto, sino también el trabajo que hay detrás, que es mucho», según manifiesta Ana Isabel Alarcón, miembro de la tercera generación de la empresa.
Fijar población con el cultivo de la cebolla
(Foto de ARCHIVO) TJ Agricultura, a la cabeza en la exportación de Cebolla de La Mancha
En paralelo a la producción de la cebolla, la empresa familiar ha desarrollado dos bodegas que suman al negocio un total de 200 empleados, que pueden variar en función de las temporadas. En este sentido, la empresa se erige como motor de oportunidades en una zona atacada por la despoblación. Su actividad ayuda a fijar población y su estrategia agria mantiene con vida a una estrella del campo manchego caracterizada por su calidad manifiesta en «forma, color, capas de piel, composición y una gran capacidad de conservación».
Unas características que hacen que la cebolla manchega pueda llegar más allá de las fronteras españolas, hasta el punto de que un 70% del total de su producción acaba viajando para llegar «a más de 30 países».
Así, la cebolla que sale de los campos de La Mancha albaceteña y La Mancha conquense llegan principalmente a supermercados de Reino Unido, seguido de Latinoamérica, Canadá, Taiwan o Emiratos Árabes Unidos; y también conquistan mercados europeos como el alemán y el chipriota.
Fuerte competencia
La cebolla manchega se abre paso en el mercado internacional fruto a un proceso de innovación tecnológica que comenzó con estudios sobre las semillas para su adaptación al estrés hídrico y térmico, así como ensayos para mejorar su conservación. También se invirtió en tecnología capaz de detectar daños internos logrando un resultado de alta calidad que le permite competir de frente con las cebollas más cotizadas del mercado.
La cebolla castellanomanchega compite, sobre todo, «con cebolla de Egipto, Francia, Peru, Turquía, Chile y Países Bajos», un país este último que supone «una competencia enorme» y obliga a «moverse, pensar e innovar».
De este modo, Alarcón pide que los supermercados españoles apuesten por el producto nacional: «Apostar por un producto local es apostar por el mundo rural, es ofrecer un producto con total trazabilidad, sometido a estrictos controles de calidad que impulsa el empleo local, apoya a los agricultores y contribuye al desarrollo sostenible del campo».
En este contexto, la fórmula que propone es «diferenciarse en calidad», toda vez que esto permitiría entrar en «nichos de mercado que son cada vez más exigentes» que, en todo caso, «pagan más».