La Mierla se convierte en un monstruo sin control: más de 26.000 hectáreas y 30 pueblos amenazados
GUADALAJARA
El fuego de La Mierla rompe cortafuegos de 40 metros y sigue descontrolado tras arrasar 26.000 hectáreas
Las llamas han afectado ya a 26.000 hectáreas y siguen «muy lejos» de estar controladas
El incendio forestal de La Mierla continúa desafiando al enorme dispositivo desplegado en Guadalajara. Las llamas son capaces de atravesar incluso durante la noche cortafuegos de hasta 40 metros de anchura y el fuego se encuentra en estos momentos «fuera de capacidad de extinción».
El director técnico de la emergencia, Juan José Fernández, advierte de que el incendio está todavía «muy lejos» de ser controlado. El fuego ha afectado ya a unas 26.000 hectáreas y avanza por una zona especialmente abrupta, con masas forestales y combustibles que dificultan enormemente el trabajo de los equipos.
«Es un incendio muy complejo, con mucho potencial de varios miles de hectáreas y en una zona muy difícil de trabajar», resume Fernández, quien avisa de que todavía serán necesarios «mucho tiempo y mucho esfuerzo» para conseguir estabilizarlo.
Fuera de capacidad de extinción
La situación ha alcanzado tal gravedad que el incendio se encuentra «fuera de capacidad de extinción». Este término no significa que los efectivos hayan dejado de combatirlo, sino que la intensidad de las llamas impide atacarlas directamente en determinados puntos.
Ante este escenario, el operativo está aplicando estrategias defensivas para proteger las localidades amenazadas, además de realizar ataques indirectos y construir nuevas líneas de control a cierta distancia del frente.
La prioridad continúa siendo salvaguardar a la población. El dispositivo trabaja para defender los núcleos urbanos y mantiene abierta la posibilidad de adoptar nuevas evacuaciones o confinamientos si la evolución de las llamas lo hace necesario.
La enorme extensión del incendio ha obligado a dividir el perímetro en varios sectores. Sin embargo, la necesidad de concentrar los esfuerzos en las poblaciones impide mantener una línea continua de control en todo el frente. En esos espacios se producen reactivaciones que vuelven a alimentar el avance del fuego.
Las llamas rompen barreras de 40 metros
Uno de los datos que mejor refleja la violencia del incendio es su capacidad para superar cortafuegos de alrededor de 40 metros de anchura.
«El fuego tiene capacidad incluso durante la noche para romper esas líneas de control y atravesarlas», ha explicado Fernández. Las lenguas de fuego que consiguen saltar esas barreras generan nuevos focos y complican todavía más las labores de extinción.
En la zona de Atienza, los agricultores están resultando fundamentales. Con sus tractores, están labrando campos de cultivo para ampliar los cortafuegos y crear nuevas barreras que dificulten el avance de las llamas.
La situación también varía según el sector. En el noroeste, el fuego consume zonas boscosas con una vegetación muy difícil de combatir. En el noreste, cerca de Atienza, predominan los terrenos herbáceos, más sencillos de trabajar. También existen áreas de matorral surgidas tras antiguos incendios.
El humo retrasa los medios aéreos
Las condiciones meteorológicas están jugando en contra del operativo. Durante la noche se produce una inversión térmica en las cotas más bajas, especialmente en dirección a Guadalajara, que concentra una gran cantidad de humo e impide que los medios aéreos puedan incorporarse desde primera hora.
Cuando el sol comienza a calentar, las llamas se reactivan. Este lunes lo han hecho mucho antes que en jornadas anteriores debido a las altas temperaturas y al viento.
La UME incorporará además nueva maquinaria pesada para reforzar las labores. Son equipos difíciles de transportar por carretera, pero considerados esenciales para ampliar las zonas de control y abrir nuevas defensas frente a un incendio que continúa mostrando un comportamiento extremo.