Hallan en la «Pompeya española» de Albacete la cabeza de una escultura íbera del siglo IV a. C.

Hallan en la «Pompeya española» de Albacete la cabeza de una escultura ibérica del siglo IV a. C.Proyecto Libisosa / Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha

Hallan en la «Pompeya española» de Albacete la cabeza de una escultura ibérica del siglo IV a. C.

Encontrada en el yacimiento de Libisosa, la pieza fue reutilizada por los romanos cuatro siglos después para levantar un muro del foro

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el Parque Arqueológico de Libisosa (Albacete), conocido como la «Pompeya ibérica» o «Pompeya española», han sacado a la luz «una pieza excepcional»: la cabeza de un adolescente de la aristocracia ibérica tallada hace 2.400 años y reutilizada por los romanos.

Se trata de una pieza que reproduce prácticamente a tamaño natural una cabeza humana y de la que se conservan ambos laterales y la parte posterior de la cabeza. Los arqueólogos han datado la pieza entre los siglos V y IV a. C., a la espera de una confirmación definitiva.

Aunque se ha perdido casi todo el rostro, los expertos han podido sacar información gracias a la conservación de su peinado —una trenza recogida en la nuca, con tirabuzones cayendo a los lados—, que revela datos sobre «el sexo, la edad y la condición social de la persona», tal y como indica un comunicado de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha.

En la escultura ibérica el peinado no era un detalle decorativo, sino que aportaba información precisa. En este caso, el peinado indica que la escultura representaba a un varón joven, probablemente un adolescente de familia aristocrática.

«Se conocen muy pocos ejemplares de estas características en el mundo ibérico, sean de adscripción femenina (como en la necrópolis de El Cigarralejo, en Mula, Murcia) o masculina, como el del jinete de la necrópolis de Los Villares (Hoya Gonzalo, Albacete), el cual podría representar el paralelo más cercano. La cabeza de Libisosa era, por tanto, de una figura estante o de un jinete», señala el comunicado.

Imagen del hallazgo frente al muro perimetral del granero romano

Imagen del hallazgo frente al muro perimetral del granero romanoProyecto Libisosa / Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha

La escultura pudo formar parte de un monumento funerario, cuyas piedras fueron reutilizadas para levantar el muro perimetral de un granero del foro romano erigido en época de Augusto, según advierte la Consejería.

Por tanto, esta pieza demuestra –según los responsables del proyecto de excavación dirigido por el arqueólogo Héctor Uroz– que existió un arte ibérico funerario de gran calidad con la intención de exhibir el prestigio y poder de las élites ibéricas.

No obstante, con el paso del tiempo, cuando esas esculturas ya habían perdido su significado político y religioso original, sus restos habrían sido reutilizados como material de construcción en edificios de época romana.

Proyecto Libisosa

Los trabajos se encuentran en el marco del proyecto Libisosa, dirigido por la Universidad de Murcia en colaboración con investigadores de las universidades de Alicante, Valencia, Barcelona, Cádiz y Madrid.

Las poblaciones íberas que ocupaban parte de las actuales provincias de Albacete, Jaén y Ciudad Real –cuyos habitantes eran llamados oretanos por los romanos– eligieron el cerro del Castillo, en Lezuza (Albacete), para levantar su ciudad fortificada en el siglo V a. C.

Esta ciudad estaba compuesta por un amplio entramado de edificios de los que los arqueólogos han podido recuperar una gran cantidad de objetos. Sin embargo, Roma destruyó la ciudad en el siglo I a. C. y los romanos erigieron sobre ella la colonia Libisosa Foroaugustana, que aparece mencionada por Plinio el Viejo.

El yacimiento arqueológico sobre el que trabaja el equipo de Héctor Uroz tiene 30 hectáreas, pero solo se ha excavado el 10 %. Hasta el momento, los expertos han podido sacar a la luz impresionantes construcciones, conjuntos armamentísticos, monedas, utensilios de cocina o ánforas.

Tras su destrucción durante las guerras sertorianas (del 82 al 72 a. C.), numerosos objetos de la vida cotidiana e incluso restos humanos quedaron enterrados propiciando una conservación excepcional que explica por qué Libisosa es conocida como la Pompeya española, la ciudad que quedó congelada en el tiempo.

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