Equipo Creaciones Japy
La fábrica de un pueblo de Toledo que vestirá a miles de voluntarios del Papa León XIV
Creaciones Japy, una empresa familiar de Madridejos, ha confeccionado 18.000 camisetas para la visita de León XIV a España: un encargo que sus propietarios resumen como un «orgullo» y que ha unido a todo el taller en una carrera contrarreloj
Hay encargos que llegan como un pedido más y otros que cambian el pulso de un taller. En Creaciones Japy, una empresa familiar de Madridejos, lo supieron casi desde el principio. Aquellas camisetas no eran unas prendas cualquiera: iban a vestir a miles de voluntarios durante la visita del Papa León XIV a España.
El pedido llevaba sobre la mesa desde marzo, aunque la confirmación definitiva no llegó hasta finales de mayo, después de pasar por un concurso público. Hasta entonces, la empresa vivió entre la espera y la incertidumbre. Cuando por fin les dijeron que tenían que hacerlo, la primera sensación fue clara: estaban ante «un gran reto para la empresa».
Y no era para menos. En apenas tres semanas tenían que confeccionar 18.000 camisetas. Una carrera a contrarreloj que obligó a reorganizar el taller, tirar de oficio y contar con la implicación de todos. Desde dentro, explican a El Debate, se vivió «con mucha expectación», pendientes de cómo iba a responder el equipo. Pero también con una certeza que resume bien estos días de trabajo: «Muchas veces los pedidos son más voluntad que dificultades».
Un taller unido para llegar a tiempo
Durante esas semanas, el ambiente en el taller de Madridejos no fue solo de prisas. También fue de unión. De ayudarse. De empujar todos en la misma dirección. «El ambiente ha sido de unión, de ayudarnos, de tirar entre todos para adelante», nos cuentan desde Creaciones Japy.
En total, en este proyecto han participado unas 80 personas entre la propia fábrica y los talleres colaboradores. Un equipo amplio que permitió sacar adelante un encargo de enorme responsabilidad sin que todo se viniera abajo. Para la empresa, esa ha sido la clave: las personas.
Equipo Creaciones Japy
«Gracias a la voluntad y unión de todos hemos podido seguir para delante; si no, hubiera sido un fracaso», reconocen. Detrás de cada camiseta hubo organización, corte, confección, impresión y muchas horas de trabajo. Pero, sobre todo, hubo compromiso.
El orgullo de hacer grandes cosas desde un pueblo
Para Creaciones Japy, que miles de voluntarios vayan a vestir prendas hechas en Madridejos supone mucho más que cumplir con un pedido importante. Es, sobre todo, una forma de reconocimiento.
Durante años, explican, no siempre han podido publicar ni dar visibilidad a muchos de sus trabajos. Por eso, que ahora una fábrica de un pueblo de Toledo esté vinculada a una cita de esta dimensión les produce una emoción especial. Lo resumen con una frase sencilla, pero cargada de orgullo: «Aquí también se pueden hacer grandes cosas».
La historia tiene además un componente familiar. Sagrario Martín vive este proyecto junto a su marido dentro de la empresa. Su hija no ha podido estar físicamente en el taller porque se encuentra formándose en Reino Unido, pero también lo ha seguido desde lejos con la misma ilusión.
La familia es creyente y tiene previsto acudir a ver al Papa con la parroquia de Madridejos. Fabricar estas camisetas y después vivir el encuentro como fieles añade una emoción distinta al proyecto. Ellos lo explican de forma sencilla: quizá no cambia el trabajo, pero sí hace que todo se sienta «con más intensidad».
Cuando se les pregunta qué creen que sentirán al ver a los voluntarios con esas camisetas, no necesitan muchas palabras. La respuesta es una sola: «Orgullo».
«Orgullo de padre»
Si tuvieran que resumir estas semanas en una frase, desde Creaciones Japy lo tienen claro: «Orgullo de padre». La expresión encierra la satisfacción de ver salir adelante algo cuidado casi como propio. También el cansancio, la presión y la emoción de haber respondido a un reto que no se presenta todos los días.
Después de tantos años de trabajo, este encargo ocupará «un lugar muy bonito» en la memoria colectiva de la empresa. No solo por la cifra, ni por la importancia de la visita, sino por todo lo que ha significado para quienes han participado en él.
Cuando todo pase y el taller vuelva a su ritmo habitual, en Creaciones Japy quieren que quede una sensación: la de «un trabajo bien hecho».
A veces, las grandes historias no empiezan en grandes escenarios, sino en una fábrica de pueblo, entre máquinas, telas y personas que se ayudan para llegar a tiempo. Esta vez ha ocurrido en Madridejos. Y desde allí, una empresa familiar de Toledo ha conseguido que miles de voluntarios lleven puesta una pequeña parte de su historia.