Incendio La Mierla, Guadalajara
La Mierla empieza a ver la luz tras arrasar 32.000 hectáreas: comienzan los realojos en cinco pueblos
El incendio entra en fase de estabilización y permite el regreso de los vecinos, aunque preocupa el fuerte viento previsto para este jueves
El incendio forestal de La Mierla comienza a dar una tregua después de arrasar en torno a 32.000 hectáreas en la provincia de Guadalajara. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha anunciado este miércoles que el fuego ha entrado «en fase de estabilización», aunque todavía no puede darse completamente por estabilizado.
«Creemos que entre hoy y mañana sí lo podremos dar por estabilizado», ha señalado García-Page tras presidir una nueva reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) en Tamajón. El presidente autonómico ha asegurado que se abre una etapa de «razonable optimismo» que permitirá intensificar la vigilancia, reducir progresivamente el perímetro y recuperar la normalidad en los municipios afectados.
El cambio en la evolución del incendio ya ha permitido autorizar los primeros realojos. Los vecinos de Riofrío del Llano, Cardeñosa, Santiuste, Angón y Rebollosa de Jadraque pueden regresar a sus viviendas después de haber sido desalojados por la proximidad de las llamas.
La vuelta a La Mierla, localidad en la que se originó el incendio, podría autorizarse también a lo largo de este miércoles si las condiciones continúan siendo favorables.
El regreso dependerá de los servicios básicos
García-Page ha confiado en que durante los próximos días puedan regresar a sus casas todos los vecinos evacuados. Sin embargo, ha advertido de que no basta con que desaparezca el riesgo inmediato del fuego, ya que también es necesario restablecer los servicios esenciales.
La electricidad ya funciona en toda la zona afectada y la cobertura telefónica se ha recuperado en «casi el cien por cien» del territorio. El principal problema se encuentra ahora en el suministro de agua, debido a que numerosos municipios se abastecen mediante pozos naturales que han quedado afectados por el incendio.
La Junta tendrá que garantizar el abastecimiento mediante depósitos provisionales antes de permitir el regreso de algunos vecinos. Desde este martes, además, ya está autorizado el acceso a las explotaciones para atender al ganado.
Pese a la evolución favorable, el Gobierno regional mantiene la cautela ante los fuertes vientos previstos para este jueves. García-Page ha recurrido a una expresión utilizada por el teniente coronel de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para resumir el cambio en la situación: «Ahora estamos nosotros por delante del incendio».
El presidente autonómico ha destacado que los dos principales objetivos del operativo —proteger las vidas humanas y evitar que las llamas arrasaran los pueblos— están ahora «más garantizados de lo que lo han estado siempre».
Según sus cálculos, la actuación de los equipos de emergencia ha permitido proteger alrededor de 40 núcleos de población. Al menos «cinco o seis» de ellos podrían haber sido alcanzados y arrasados por el fuego sin la intervención de los operativos, que en algunos momentos han trabajado con «serio riesgo» para sus propias vidas.
Unas 32.000 hectáreas afectadas
El incendio afecta ya a alrededor de 32.000 hectáreas, aunque la cifra tendrá que ajustarse posteriormente porque dentro del perímetro existen zonas que no han llegado a quemarse.
García-Page ha reconocido que se trata de un fuego de «enorme envergadura» declarado en un territorio de gran valor natural y elevado riesgo. También ha defendido los trabajos de prevención realizados durante los últimos años en los terrenos próximos al parque natural, que, según ha explicado, han resultado especialmente útiles para contener las llamas en el flanco derecho.
Castilla-La Mancha solicitará la declaración de zona catastrófica para acceder a las ayudas destinadas a los municipios afectados. El Ejecutivo regional también espera que el Gobierno central concrete un mecanismo específico para financiar la restauración del entorno natural, los pozos y las infraestructuras dañadas.
El presidente castellanomanchego ha defendido que la coordinación con el Gobierno central y el resto de administraciones existe «desde el minuto cero» y que todos los medios necesarios se encuentran desplegados sobre el terreno. «Los que saben de apagar incendios, por la experiencia de estos 40 años autonómicos, son las comunidades autónomas», ha zanjado.